MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL

"Debemos invertir en redes inteligentes para tener una economía eléctrica"

Los expertos coinciden en que para lograr la electrificación de la economía, es fundamental desarrollar y digitalizar la infraestructura de red y un marco regulatorio estable

La Comisión Europea presentó en 2018 su visión estratégica a largo plazo para lograr una economía próspera, moderna, competitiva y descarbonizada para 2050. Para llegar a este objetivo, los países deben ir cumpliendo retos. En 2030, deberán reducir sus emisiones un mínimo de un 40% en relación con 1990, y en 2040, un 80%. Y para lograrlo, la electricidad es el vector energético con más potencial debido a su capacidad de integrar las energías renovables.

Para lograr la electrificación de la economía, es fundamental desarrollar y digitalizar la infraestructura de la red con un marco regulatorio estable y predecible que incentive la inversión. De esta necesidad se debatió en la mesa redonda organizada por El Confidencial, ‘El valor de las redes eléctricas en la transición energética’. A ella asistieron Luis Atienza, presidente de Argo Capital, expresidente de REE y exministro; Jorge Sanz, presidente de la Comisión de Expertos para la Transición Energética, y Guillermo Amann, presidente de Afbel (Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo).

Jorge Sanz, presidente de la Comisión de Expertos para la Transición Energética.
Jorge Sanz, presidente de la Comisión de Expertos para la Transición Energética.

Luis Atienza quiso iniciar el debate hablando de los tres ejes que definirán la electricidad. El primero, la descarbonización. “Las renovables ya han ganado la batalla. Son la opción más realista, eficiente y competitiva para llegar a cero emisiones en el horizonte 2050”, apuntó Atienza. El exministro enfatizó el buen posicionamiento de España en renovables, responsables de un 40%-45% de la generación en el país, frente a algo menos del 20% en el conjunto de la Unión Europea, y con la perspectiva de llegar a un 70%-75% en 2030. El segundo, la descentralización, con un mayor protagonismo del consumidor y una combinación de electricidad generada en grandes centrales junto a pequeñas instalaciones de autoconsumo. Y el tercero, la digitalización. “La introducción masiva de renovables en el sistema eléctrico viene acompañada de una mayor complejidad de gestión, al ser producida por una mayor diversidad de fuentes de manera intermitente. Para ello, será necesario digitalizar las redes”, explicó Atienza.

Sin embargo, Jorge Sanz, desde la Comisión de Expertos para la Transición Energética, no tiene duda de que las economías de escala ganarán por la eficiencia de costes de las granjas solares frente a las soluciones domésticas. “Es cierto que la tecnología se abaratará, pero lo hará para ambos casos y siempre será más barato a gran escala”, aseguró. De igual modo, razonó que “el empoderamiento del consumidor es una moda generada como resultado de una tarifa eléctrica que está mal hecha y que está penalizada, y que lo que le importa es el precio final”. Una idea que también apoyó Guillermo Amann, presidente de Afbel.

Sanz concretó que existen dos vías para librar la batalla de la reducción de emisiones: ahorrar energía o producir renovables, y que “en costes, las renovables ganan la partida, ya que invertir en aislamientos de edificios para lograr la descarbonización supone 400 veces más”.

Guillermo Amann, presidente Afbel (Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo).
Guillermo Amann, presidente Afbel (Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo).

En el corto y medio plazo, el sector más factible, y más urgente, de electrificar es el del transporte por carretera. El 25% de las emisiones es responsabilidad suya y ya existen tecnologías capaces de posibilitar su expansión. Pero, para lograrlo, el presidente de Afbel considera imprescindible el refuerzo y digitalización de las redes. “El sistema eléctrico debe proporcionar energía siempre que se solicite, y el automóvil no entiende de horarios. Si a ello le sumamos la dispersión de las centrales y la necesidad de gestionar los distintos flujos, es necesario que se desarrolle un sistema de red inteligente”, afirmó.

Aun así, insistió en la idea de que las tecnologías innovadoras que se pongan en marcha deben o suponer un ahorro para el sistema o bien atender un reto que antes no existía. “Si no tuviésemos el reto de la descarbonización, no se necesitaría innovar en redes, pero en estos momentos es crítico el desarrollo de inteligencia en la red de distribución”, apuntó Amann.

La red de transporte en España es de las tres mejores del mundo gracias a su inversión en inteligencia; ahora el reto se encuentra en la red de distribución que, según los ponentes, también es buena pero necesita inversiones para ser dotada de más inteligencia. Esta necesidad viene derivada de tener que ejercer una mayor supervisión de todos los puntos de gestión, tener que evaluar las necesidades de conexión y ser más flexibles.

El sistema eléctrico debe proporcionar energía siempre que se solicite. Es necesario que se desarrolle un sistema de red inteligente

“De seis o siete emplazamientos nucleares, hemos pasado a tener una red repartida por todo el territorio que ofrece importantes cambios de flujo. Por ejemplo, cada vez que llega una borrasca, supone el equivalente a tres o cuatro centrales nucleares con ruedas. Por la mañana se situaría en Galicia, al mediodía en Castilla y León y por la noche en el Mediterráneo. Debemos invertir en redes inteligentes para desarrollar la economía si queremos que sea eléctrica”, apuntó Atienza.

Para el exministro, esas inversiones deben ir acompañadas de una estrategia industrial que permita al tejido empresarial aprovechar la oportunidad que se les plantea a través de la creación de empleo o la innovación tecnológica, entre otras. “Hay que ser intervencionistas. Poner en común las cadenas de valor de los distintos sectores: generación renovable, almacenamiento, movilidad eléctrica, tecnologías de eficiencia energética…Y aprovechar las sinergias, además de coordinar el desarrollo inversor para no cometer los errores del pasado”, consideró. “Tenemos muchas empresas potentes en España que saben competir en el extranjero y que están dotadas de una tecnología ciertamente competitiva para poder ofrecerla a nuestro sistema”, añadió Amann.

El gas frente a la electricidad

El debate sobre las posibilidades del gas a la hora de lograr la descarbonización está sobre muchas mesas de discusión, pero Jorge Sanz tiene claro que se debe apostar por la electrificación y no por el gas, ya que se trata de un combustible fósil. Dos tipos de gas entran en debate. Por un lado, el gas alternativo con hidrógeno y, por otro, el biometano, pero para Sanz ambos incurren en fallos. En el primer caso, por su ineficacia y la necesidad de renovar las redes de gasoducto. En el segundo caso, por tener una capacidad limitada.

“El mayor error que podríamos cometer es pensar que el hidrógeno va a ser el futuro y que nos pongamos a renovar gasoductos”, afirmó Sanz. En su opinión, ya que el cambio tecnológico va mucho más deprisa, se debería dejar a la tecnología jugar su papel sin ponernos trampas que nos lleven a incurrir en costes de los que luego nos lamentemos. En lo que sí confía Amann es en el papel del gas como complemento de la electricidad basada en renovables durante la transición.

Lo cierto es que aunque existen sectores, como el del transporte, muy factibles de ser electrificados, hay otros, como apunta Amann, que no lo son tanto. El presidente de Afbel se refiere a la gran industria, pero Sanz no está de acuerdo. “Incluso para la gran industria, que requiere de altas temperaturas, es posible la electrificación, el problema es que es más cara, pero si limpiamos la tarifa (los impuestos representan más del 50% de la factura) y apostamos por los incentivos correctos, se haría realidad”, aseguró.

Retribución e incentivos, claves

Los expertos coinciden en que la retribución es el elemento tractor de las inversiones, y el nuevo marco retributivo propuesto por la CNMC ha cometido "errores de libro”. El más grave, según los asistentes, es la anulación de los incentivos al invertir en digitalización. La propuesta de la circular da a las inversiones en digitalización el carácter de gasto en operación, privándolas de obtener una rentabilidad al anular los incentivos por invertir en ellas. “Como ocurre con los gastos de operación y mantenimiento, las empresas tenderán a minimizarlos, es decir, a no invertir en redes inteligentes”, aseguró Sanz.

Este tratamiento es claramente contrario a los objetivos de descarbonización expresados por el Gobierno en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que requiere del desarrollo y digitalización de las redes eléctricas como medio para integrar importantes volúmenes de renovables, desarrollar una red de recarga para los vehículos eléctricos, integrar el autoconsumo y habilitar la posibilidad de que los consumidores participen de forma más activa en la gestión del sistema eléctrico.

Luis Atienza, presidente de Argo Capital, expresidente de REE y exministro.
Luis Atienza, presidente de Argo Capital, expresidente de REE y exministro.

Por otra parte, "de no corregirse, dejaremos al sector en el limbo y provocaremos que se paralicen las inversiones en los últimos dos ejercicios de cada periodo regulatorio, como ha ocurrido en estos dos últimos años”, acentuó Amann.

La CNMC también ha planteado en la circular la modificación de los sistemas de incentivos (fraude, pérdidas y calidad). Según Sanz, el nuevo mecanismo es muy complicado y no permite que una empresa sepa de antemano, durante la realización de la actividad de distribución, si percibirá un incentivo o sufrirá una penalización, ni cuál será su cuantía, pues todo dependerá de circunstancias rigurosamente ajenas, como es la actividad llevada a cabo por las restantes empresas distribuidoras.

Otro de los errores cometidos ha sido “el de poner límite a las inversiones, cuando esa decisión no corresponde a la CNMC sino que, como ha recordado el ministerio, es una cuestión de política energética que debe marcar el Gobierno”, explicó Sanz. En definitiva, “el nuevo marco ha aumentado la percepción del riesgo regulatorio, lo que tendrá un coste para los consumidores si no se corrige”, cerró Atienza.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios