CVC ENTREGA LA EMPRESA A LOS BONISTAS

Lecta y sus 3.100 empleados se salvan de la quiebra tras una quita de 400 millones

CVC, que pierde la totalidad de la compañía, ha alcanzado un acuerdo con los 'hedge funds' tenedores de los bonos, que canjearán 400 millones de deuda en acciones

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Lecta, la antigua Torraspapel, se ha salvado de la quiebra gracias a un sacrifico por parte de CVC Capital Partners, su principal accionista, y los acreedores. El fondo de capital riesgo y los bonistas han alcanzado un acuerdo para salvar la compañía mediante la capitalización de dos terceras parte de la deuda. Así, los inversores institucionales, entre los que se encuentran un gran número de fondos oportunistas, canjean 400 de los 600 millones de pasivo en forma de bonos por acciones de la papelera, por lo que se convierten en los nuevos dueños.

Así lo han confirmado fuentes financieras, que califican la operación de "exitosa" y firmada en un tiempo récord. Tras el acuerdo, la deuda de Lecta se reduce hasta los 200 millones desde los 600 millones iniciales, tras aceptar una quita del 65% de los bonos, lo que disminuirá los gastos financieros de las dos emisiones de bonos desde los 39 a los 13 millones por año. Además, el vencimiento de estos títulos de renta fija se extiende hasta 2025, para que Lecta tenga tiempo suficiente de aplicar un nuevo plan estratégico.

Por su parte, la banca ha aceptado extender las líneas de circulante o RCF existentes para financiar la nueva estrategia de la compañía y hacer frente a los gastos ordinarios. Desde Lecta, se asegura que esta recapitalización reforzará materialmente el balance general y la posición de liquidez de la empresa para permitirle continuar su transformación en una compañía de papel especializado.

Por tanto, CVC entrega la antigua Torraspapel, que compró hace 20 años, a fondos oportunistas que, tras la reestructuración, buscarán adecentar los números para venderla en un plazo medio. Entre los nuevos propietarios, se encuentran Apollo, Chaney, Tikehau, Credit Suisse Asset Management y el propio CVC, a través de su división 'distress' o fondo, que invierten en deuda de alto riesgo. La operación ha sido asesorada por Rothschild en representación de la compañía y por Houlihan Lokey.en nombre de los acreedores.

Apollo, Chaney, Tikehau, Credit Suisse y el propio CVC serán los nuevos dueños de la papelera española con sede en luxemburgo

En cualquier caso, esta inversión es una de las peores, junto con Deoleo, donde también va a perder gran parte de lo apostado, en la historia de CVC en España. El fondo dirigido por Javier de Jaime invirtió en Torraspapel en 1999 e intentó venderla en varias ocasiones sin éxito. La última vez fue en 2016. Un año después, contrató a Credit Suisse y UBS para sacarla a bolsa, pero los inversores le dieron la espalda y tuvo que cancelar la oferta pública de venta y suscripción (OPV). Tras varios años de pérdidas, el 'private equity' tuvo que pedir este verano ayuda a los acreedores para evitar la suspensión de pagos.

Perdidas recurrentes

La empresa, con sede en Luxemburgo, cuenta con siete fábricas localizadas en España, Francia e Italia. En Leitza (Navarra), Motril (Granada), Almazán (Soria), Sant Joan Les Font (Girona) y Zaragoza se ubican las españolas. Su número de trabajadores en todo el mundo a cierre de junio ascendía a 3.170 personas, y de esta cifra más de la mitad están en nómina de Torraspapel.

Lecta registró pérdidas en el primer semestre del año de 12,63 millones de euros. El resultado estuvo lastrado por la caída del 10% en la facturación de su división de papel estucado. El ebitda total, por su parte, cayó un 18%, a 53,5 millones, pero la última línea de las cuentas se ve afectada por elevados costes financieros (30,8 millones) y fuertes depreciaciones (29,2).

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