700 millones de euros

CAF gana a Alstom en la puja por el megacontrato de trenes de la gala SNCF

El fabricante español construirá los trenes en su fábrica de Beasain y en una instalación que compró hace años en Francia. Alstom ya avisó del duro golpe que supondría esta decisión para su negocio

Foto: Trenes de SNCF en Paris (Francia). (Reuters)
Trenes de SNCF en Paris (Francia). (Reuters)
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CAF suministrará 28 trenes eléctricos a la compañía ferroviaria pública francesa SNCF para realizar trayectos de larga distancia desde París hacia el Sur del país, un pedido estimado en 700 millones de euros, según informó la operadora. La compañía vasca se ha impuesto así sobre la gala Alstom, que según los medios locales, también estaba pujando por este contrato y, de hecho, avisó la semana pasada del golpe que iba a suponer para su negocio esta concesión.

El fabricante español construirá los trenes en su fábrica de Beasain (Guipúzcoa) y en una instalación que compró hace años en Francia, en Bagnères-de-Bigorrelos, que previamente ampliará y mejorará con una inversión de unos 30 millones de euros.

Ello supondrá convertir esta instalación en un 'campus industrial', dado que además de una "moderna fábrica", dispondrá de 11.000 metros cuadrados de talleres adicionales y de un centro de formación, lo que se traducirá en triplicar su plantilla, hasta sumar unos 350 efectivos y generar empleo indirecto.

En cuanto al pedido de trenes, que será ratificado por el consejo de administración de la SNCF el próximo 24 de octubre, contempla la posibilidad de ampliarse, hasta un máximo de 75 unidades adicionales.

Según la compañía ferroviaria francesa, la oferta de CAF resultó la mejor en cuanto a "prestaciones técnicas, innovación y coste" de entre las que concurrieron al concurso público abierto para comprar el nuevo material.

Según la compañía ferroviaria francesa, la oferta de CAF resultó la mejor en cuanto a "prestaciones técnicas, innovación y coste"

Los primeros 28 trenes deberán entrar en servicio a partir de 2023, cuando comenzarán a reemplazar a los actuales, de más de cuarenta años de antigüedad. SNCF destinará las nuevas unidades a explotar las conexiones entre París y Clermont Ferrand, así como entre la capital, Limoges y Toulouse.

Los trenes cuentan con capacidad para circular a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora y un "alto grado de confort', dado que, según detalló la operadora gala, cuentan con asientos ergonómicos, conexión 'wifi', espacio para bicicletas y restauración ambulante entre otras dotaciones.

Este contrato y los logrados en las últimas semanas se suman a la cartera de pedidos que la compañía contaba al cierre del pasado mes de junio, valorada en 8.535 millones de euros.

Cientos de trabajos en peligro

Mientras unos celebran la victoria, otros se lamen las heridas. Según recogen varios medios franceses, entre ellos 'Le Monde', la empresa francesa Alstom también estaba pujando por este trabajo; de hecho, la pérdida de este contrato podría suponer un duro golpe a su negocio. Los sindicatos de la compañía avisaron la semana pasada, a través de una carta enviada al medio especializado en transporte 'Mobilettre', de que peligraba el empleo de hasta 700 empleados.

"La adjudicación del contrato a nuestro competidor español podría llevar un golpe fatal para el futuro de los sitios debilitados de Reichshoffen y Belfort, así como para el sector ferroviario en Alsacia y Borgoña-Franco Condado", explicaban los sindicatos en la carta, que iba dirigida a la Ministra de Transición Ecológica y Solidaria, Elisabeth Borne.

"Si el Estado decidiera encargar trenes fabricados en España, sería su elección, pero enviaría un mensaje muy fuerte de desconfianza hacia el sector ferroviario francés

De hecho, ya en entrevista publicada por 'Le Tribune' la semana pasada, el consejero delegado Henry Poupart-Lagarge explicaba que "este pedido de tren de larga distancia representa, con las opciones, diez años de actividad para el sitio Reichshoffen y todos los sitios franceses que fabrican los componentes". "Sin este comando la carga del sitio se verí afectada permanentemente, con consecuencias en términos de empleo", matizó el directivo, añadiendo que entendía "las preocupaciones de los interlocutores sociales".

"Si el Estado decidiera encargar trenes fabricados en España, sería su elección, pero enviaría un mensaje muy fuerte de desconfianza hacia el sector ferroviario francés que se debilitaría de facto, con un impacto mecánico en el empleo en Francia", zanjó Poupart-Lagarge.

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