TENSA CONVERSACIÓN CON JUAN ASÚA

Rifirrafe en el funeral de Ybarra por el caso Villarejo entre el asesor de FG y Del Rivero

La despedida en Madrid del antiguo presidente del banco provocó un encuentro indeseado entre Juan Asúa, mano derecha de Paco González, con el expresidente de Sacyr

Foto: El expresidente de Sacyr Luis del Rivero (i) sale de la Audiencia Nacional. (EFE)
El expresidente de Sacyr Luis del Rivero (i) sale de la Audiencia Nacional. (EFE)

El martes por la tarde, en la Iglesia del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja, se celebró el funeral de Emilio Ybarra, el que fuera presidente de BBV primero y de BBVA después, entre 1990 y 2001. En el santo lugar de los jesuitas, situado en la calle de Serrano, tuvo lugar la despedida al banquero vasco, que murió el pasado 17 de julio de un derrame cerebral a los 82 años de edad. Tras la despedida en Getxo (Vizcaya), y una vez pasado el verano, la familia convocó a amigos y conocidos para dar el último adiós al empresario donostiarra.

El acto tuvo una gran respuesta por parte del mundo financiero, hasta el punto de que la iglesia no dio abasto para todas las personas que se acercaron al funeral. Allí estuvieron el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán; presidentes de bancos de negocios internacionales, como Joaquín Arenas, de Bank of America Merrill Lynch, e Ignacio Orrantia, el hombre fuerte de Citi en Europa; expolíticos, como Maria Dolores de Cospedal, acompañada por su marido, Ignacio López del Hierro; exdirectivos del banco, como Carmelo Tajadura y Luis Iturbe, y algunos actuales.

Especialmente uno de muchos quilates, como Juan Asúa, al que Francisco González nombró 'senior advisor' del presidente en la reorganización de la cúpula que hizo justo en su sucesión en favor de Carlos Torres. Asúa era un hombre de FG, como se conocía al anterior primer ejecutivo de BBVA, de toda la vida. Llegó al banco de su mano, primero como responsable de activos inmobiliarios, para ascender posteriormente a jefe de banca de inversión y de empresas y ser nombrado finalmente presidente de España y Portugal.

El fallecimiento de Ybarra coincidió en el tiempo con la imputación de BBVA por cohecho, descubrimiento y revelación de secretos y corrupción de los negocios por el caso Villarejo. Y, coincidencias de la vida, su funeral se convirtió en un lugar de encuentro entre Asúa, una de las manos derechas de FG, y Luis del Rivero, la persona a la que el banco espió presuntamente a través del comisario cuando mostró su interés por tomar una participación significativa del capital en el año 2004.

Según personas presentes en el templo de los jesuitas, Asúa, cuyo último cargo antes de ser designado asesor aúlico de Carlos Torres en diciembre de 2018 fue el de 'global head of' Corporate & Investment Banking, se acercó a Del Rivero para explicarle que BBVA en ningún momento tuvo intención de pincharle el teléfono ni de investigarle cuando el entonces presidente de Sacyr Vallehermoso aglutinó hasta el 4,3% del capital de la entidad con el apoyo de 82 familias vascas accionistas de toda la vida del Banco Bilbao Vizcaya.

Asúa vino a decirle a Del Rivero, dedicado ahora a gestionar sus empresas de cítricos, su fortuna personal y pedir justicia por el caso Villarejo, que el banco nunca ordenó al comisario llevar a cabo actuaciones ilícitas y que cualquier ilegalidad fue obra y gracia del policía, que lleva cerca de dos años en la cárcel. Más aún, el asesor del presidente anterior y actual de BBVA, le aseguró que ahora sí estaban colaborando con los jueces para aclarar todo lo sucedido.

Pero Del Rivero no se quedó callado, según las mismas fuentes, a pesar de que a ambos les une una buena relación, de cuando Sacyr Vallehermoso sacó de un feo problema al propio Asúa con una asociación de dentistas daneses, que habían pedido un crédito al banco para comprar un suelo y, al no obtener las autorizaciones para construir pisos en Villajoyosa (Alicante), lo dejaron de pagar. Al contrario, le respondió que, si de verdad BBVA tenía deseos de esclarecer lo ocurrido, debían haber aceptado su petición en la pasada junta general de accionistas de crear un comité de banqueros independientes que asegurasen una investigación profunda de los hechos.

Pero Torres, que un día antes de la junta consiguió que FG dejase su cargo de presidente de honor y de la Fundación BBVA, hizo caso omiso de su sugerencia. Al contrario, lo despachó remitiéndolo a que se pusiera en contacto con la Oficina de Atención al Cliente para presentar su proposición. Una respuesta que ofendió a Del Rivero, que sigue dispuesto a gastar el tiempo y el dinero necesarios en llevar a los representantes anteriores y actuales del banco hasta el banquillo de los acusados.

El funeral, oficiado por seis sacerdotes y en el que intervinieron los nietos de Ybarra, acabó con el himno de España.

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