El acuerdo es de noviembre a marzo de 2020

Vueling ultima un acuerdo en Arabia Saudí para operar vuelos de su aerolínea estatal

La firma catalana del grupo IAG pretende enviar a más de 200 trabajadores entre pilotos, azafatas y personal de mantenimiento a la base de Jeddah para dar soporte interno a la 'low cost' Flyadeal

Foto: Un avión de Vueling despega de la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat. (EFE)
Un avión de Vueling despega de la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat. (EFE)

La aerolínea del grupo IAG, Vueling, ultima negociaciones en Arabia Saudí para operar vuelos internos dentro del país para la aerolínea de bajo costo Flyadeal, propiedad de la compañía estatal Saudi Arabian Airlines (Saudia). Según fuentes de los pilotos, Vueling está en avanzadas negociaciones para cerrar un ACMI (acuerdo de arrendamiento de aeronaves, utilizado exclusivamente entre dos aerolíneas, por el cual una aerolínea proporciona aeronaves, tripulación, mantenimiento y seguro a otra aerolínea, que luego paga las horas operadas). La propia Vueling ha confirmado estas negociaciones.

Para ello, la firma catalana ya ha abierto una convocatoria para que más de 200 trabajadores entre pilotos (más de 70), azafatas y personal de mantenimiento (más de 140) puedan apuntarse a este plan, que va del próximo noviembre a marzo de 2020. Fuentes de los pilotos aseguran que la convocatoria es voluntaria y si no se cubren las plazas deberán mejorar las condiciones si quieren cubrir las necesidades del plan para el país gobernado por el príncipe heredero Mohamed Bin Salman, acusado por la ONU del asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Cubrir las plazas para operar vuelos es uno de los retos que tiene por delante Vueling, ya que muchos de los potenciales aludidos descartan apuntarse pese a las ventajas económicas, entre las que destaca el incentivo fiscal, que permite deducirse el 100% del salario que perciban allí gracias al acuerdo bilateral firmado entre España y Arabia Saudí para este fin. Además, cuentan con pluses y dietas para su estancia allí. A la empresa, además, le sirve para buscar acomodo al personal de vuelo que se quedaría sin carga de trabajo fuera de la temporada alta, lo que permite mantenerlos durante todo el año dentro de la empresa.

Pero a diferencia de otros países como Vietnam, Argentina o Uruguay, donde Vueling ha realizado planes similares, Arabia Saudí es un país donde se violan de forma sistemática los derechos humanos. Existen castigos corporales, pena de muerte, que en algunos casos son mediante decapitación, según denuncian diversas ONG. Arabia Saudí no reconoce los derechos del colectivo LGTBI. La homosexualidad ha llegado a estar castigada incluso con la pena capital. Otro de los problemas del país es la discriminación que sufren las mujeres. La empresa ya ha advertido de que el periodo de formación será superior al de otros países donde han hecho planes similares para adaptarse a las costumbres del país wahabí, la rama del islam más rigorista. Expertos conocedores de este país señalan que los occidentales que viven allí lo hacen en condominios de los que no se sale.

Para este plan, personal de Vueling ya se ha desplazado a Jeddah, la ciudad donde tiene su base Flyadeal, con el objetivo de conocer el plan sobre el terreno, que supone un reto desde el punto de vista logístico. En principio, se moverán tres aviones Airbus A320 con capacidad para 180 pasajeros que son los mismos que los que opera habitualmente la filial estatal saudí, lo que permite que la operativa sea más fácil de adaptar. Son, en principio, vuelos entre tres ciudades situadas en el oeste —cerca de Emiratos Árabes Unidos—, el norte y el noreste del país. Vuelos de menos de dos horas y siempre lejos del sur del territorio nacional saudí, zona de mayor peligrosidad por su proximidad a Yemen, donde la propia Arabia Saudí está inmersa en la guerra civil yemení, uno de los conflictos más cruentos en el mundo actual.

Para Vueling, se trata de un acuerdo de gran encaje estratégico, explican analistas conocedores de la compañía. El acuerdo genera un flujo de ingresos estable y seguro, ya que la empresa que preside Javier Sánchez-Prieto realiza la operativa logística y no se encarga de la operación comercial (venta de billetes), que corresponde a la propia Flyadeal. Se trata, además, de una vía de diversificación durante la temporada baja, donde Vueling tiene menos carga de trabajo, hasta el punto de que la compañía ha acabado en el pasado en números rojos que después compensa con los resultados de la temporada alta de primavera y verano en España.

Flydeal recurre a los servicios de la empresa del 'holding' londinense —donde también está Iberia IAG— dirigido por Willie Walsh ante el crecimiento exponencial de la demanda de vuelos internos dentro del país. La relación de empresas españolas con Arabia Saudí ha sido causa de controversia política recientemente. La actual ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, quiso paralizar un contrato de bombas con el país árabe pese a que ello podía tener efectos sobre el contrato que tiene Navantia para construir cinco corbetas para dicho país, aunque posteriormente rectificó. Más recientemente, Robles dijo que no le gustaba que el expresidente de Navantia Esteban García Vilasánchez fichara por la empresa pública saudí Arabia Militar Industries (SAMI). "Las apariencias son importantes", declaró la titular de Defensa a finales de agosto.

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