LA CONSTRUCTORA ROZA LOS 250 MILLONES

Sando 'vuelve' a Málaga, dispara ventas y logra el ok judicial a su refinanciación

El grupo de construcción, servicios ambientales y concesiones traslada su sede desde Madrid a la ciudad de origen de los Sánchez Manzano. Pierde 47 millones al vender suelo en Polonia

Foto: Construcción de un puente en Varsovia. (Sando)
Construcción de un puente en Varsovia. (Sando)

Grupo Sando ha iniciado el nuevo curso con fuerza. El Juzgado de lo Mercantil de Madrid que gestiona el acuerdo de reestructuración acordado en abril pasado lo ha homologado en estos primeros días de septiembre, lo que lo hace firme y permite al grupo respirar por fin, según ha podido saber El Confidencial y han confirmado fuentes de la empresa. Para lograr cerrar este pacto con la banca acreedora, el 'holding' empresarial controlado por la familia malagueña Sánchez Manzano ha aceptado ceder hasta un 40% del capital del grupo a las entidades financieras, como avanzó El Confidencial. En la práctica, supone reducir la deuda de 600 a 77 millones.

La compañía, según las cuentas de 2018 depositadas en el registro, ha sabido además aprovechar la mejora del mercado de construcción pública y privada en España, lo que le ha permitido crecer un 37% en ventas en 2018, hasta 247 millones de euros. Junto a la evolución económico-financiera, es de relevancia el traslado de la sede social del 'holding' desde Madrid a Málaga. Desde su constitución en 2002, la sede del grupo que aglutina 55 sociedades estaba en la capital española. Fuentes de la firma señalan que este cambio no tiene efectos fiscales, ya que la empresa viene cumpliendo con sus obligaciones en Andalucía, y que la mudanza se llevaba barajando desde hace unos años en el seno del grupo que dirige Luis Sánchez Manzano como consejero delegado.

Sin embargo, la venta del que era su mayor suelo para construir hasta 1.000 viviendas en Polonia, materializada el pasado año, le ha reportado, además del consiguiente incremento de la facturación, unas pérdidas de 42,8 millones de euros. El solar, ubicado en Varsovia, estaba valorado en libros en 100 millones, como también avanzó este medio, y tras su enajenación se ha anotado ese déficit. Es la causa fundamental de que la firma haya obtenido unas pérdidas netas consolidadas de 47,6 millones frente al beneficio neto logrado en 2017.

Sando pactó con el banco polaco que financió la compra de ese solar venderlo por un mínimo de 48 millones, aunque finalmente ha logrado colocarlo por 56 millones. La compañía tiene otros terrenos en el país que sí pretende desarrollar con socios inmobiliarios locales. Desde Sando, se explica que el acuerdo con la entidad financiadora de la compra de ese suelo la pasada década incluye la condonación de la deuda restante —los 42,8 millones—. Pero los plazos legales y administrativos en Polonia han impedido recoger esa condonación en las cuentas de 2018. En resumen, que no tendrán impacto real en la compañía al ser de naturaleza contable: la condonación se recogerá en las cuentas de este ejercicio 2019.

Salvedades y evolución del negocio

Deloitte, en su auditoría de 2018, señala como salvedad que ese deterioro debería haberse reflejado en ejercicios anteriores, como sus propios informes recogieron en 2017, y lo cifraba en 43,5 millones, importe casi idéntico al finalmente incluido en las cuentas (42,8). Junto con ello, la auditora también señala en su informe que no ha podido acceder en su trabajo de revisión de cuentas a tasaciones actualizadas sobre activos inmobiliarios valorados en 42 millones por Sando, incluyendo algunos ubicados en Polonia. Esta misma situación se dio en 2017 sobre activos incluidos en el balance por importe de 26,5 millones.

Otra novedad relevante incluida en las cuentas es la realización, por primera vez por parte de Sando, de un informe de gestión cumpliendo los estándares GRI. En él se desglosa, entre otros aspectos, la distribución de la cifra de negocio entre sus principales actividades: construcción (124 millones, el 50% de la cifra de negocio total), medio ambiente (50 millones, que suponen otro 20% del total) y promoción inmobiliaria (58 millones, otro 24%, incluyendo la venta del suelo polaco). El resto corresponde a concesiones y materiales y suministros.

El grupo ha incrementado su cartera de negocio a 552 millones, incluido un gran contrato de limpieza con Renfe de 117 millones logrado a final de 2018

La cartera de negocio de la rama de construcción ascendía a 352 millones, sobre una cartera de negocio pendiente total de 552 millones (480 millones a cierre de 2017). Los 200 millones restantes corresponden a medio ambiente, incluyendo el contrato de 117 millones adjudicado por Renfe a final del año pasado para que Sando gestione parte de los servicios de limpieza del operador ferroviario incorporando a unas 900 personas a esta área. La mayoría de los casi 3.000 empleados de Sando a cierre de 2018 pertenece precisamente al área de medio ambiente (2.300), siendo los adscritos a la tradicional de construcción otros 550.

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