Peores niveles en años

REE, Enagás e Indra se derrumban en bolsa con el fantasma de elecciones en el horizonte

Las grandes cotizadas, cuyo máximo accionistas es el Estado a través de la SEPI, están sufriendo un duro castigo por los inversores en pleno bloqueo institucional que eleva la incertidumbre

Foto: Un transformador eléctrico
Un transformador eléctrico

Las grandes cotizadas del Ibex 35 que el Estado controla a través de la SEPI, Red Eléctrica, Enagás e Indra, están sufriendo un duro castigo por parte de los inversores en las últimas semanas.

Tanto es así que estas compañías cotizan actualmente en su peor nivel desde hace años. Un panorama con el que los administradores de estas sociedades tendrán que lidiar en pleno bloqueo institucional, sin que por ahora haya ninguna certidumbre de que Pedro Sánchez logrará formar Gobierno y si finalmente es así, a qué precio podrá conseguirlo. Todo ello con el fantasma de la repetición electoral cada vez más patente.

La compañía más grande de las tres, Red Eléctrica, se está viendo fuertemente castigada por la nueva regulación que está elaborando la CNMC y que entrará en vigor el próximo año para los próximos seis ejercicios. La terminación de retribución a la inversión para todos los activos puestos en funcionamiento antes de 1998 hace que los analistas ya estén descontando un recorte del dividendo a partir de 2023.

Con ese panorama, REE cotiza alrededor de los 17,5 euros. Este es el nivel más bajo desde hace más de un año. Esto quiere decir que la capitalización de Red Eléctrica está en el peor momento desde que Jordi Sevilla llegó a la presidencia de la compañía. El que fuera ministro con José Luis Rodríguez Zapatero fue designado para este cargo por Pedro Sánchez desde que este ganara la moción de censura a Mariano Rajoy. Desde entonces, Sevilla ha decidido implementar cambios de calado en el 'management' de la compañía cuyo movimiento más significativo fue la destitución del consejero delegado Juan Lasala, que salió de Red Eléctrica tras más de 15 años, justo el día después de las elecciones autonómicas y municipales. La caída de inversión en el primer semestre de 2019, presentado esta semana, lleva a los inversores a augurar peores resultados el año que viene.

Por su parte, Enagás cotiza en su peor nivel desde hace cinco años. La compañía ha sufrido una repentina caída desde que en junio se empezaran a atisbar las intenciones de la CNMC de recortar la retribución regulada que recibe esta compañía. Aunque la firma está inmersa en un plan de diversificación internacional que le permita depender menos de la factura gasista española, el recorte de ingresos de más del 20% entre 2021 y 2026 es una medida letal para otra de las empresas que destaca por su generoso dividendo, y que tendrá que replantearse a partir de 2023, según creen los analistas que siguen a la firma.

Para tratar de paliar este duro golpe, el presidente de la compañía, Antonio Llardén, elevó el tono esta semana durante la presentación de resultados y aseguró que la firma llevará a cabo todas las medidas que estén a su alcance, sin descartar acudir a los tribunales para defender sus intereses.

Indra también cotiza en niveles de 2016. En su caso, el gran derrumbe se produjo tras anunciar su intención de comprar ITP a Rolls-Royce, una firma de un tamaño casi tan grande como Indra. El fuerte desembolso que hubiera supuesto sumado a la falta de sinergias y las incertidumbres por cobros pendiente de la firma de motores llevó a Fernando Abril-Martorell a descartar la operación. Pese a que esto supuso un alivio en bolsa en un primer momento, las alegrías han durado poco y la empresa sigue en caída libre.

Fuera de las cotizas públicas que controla la SEPI, pero que también son de dominio estatal, hay otras empresas con problemas como Bankia. La entidad está en el peor en años, lastrado por el difícil momento sectorial que vive la banca. Hay quien incluso ha llegado a rumorear que lo que debería pedirle Pablo Iglesias a Pedro Sánchez es el control de esta entidad en lugar de ministerios.

De las cotizadas del Ibex con preponderancia estatal, la que se encuentra más en forma es Aena. La empresa que, desde la llegada de Sánchez al poder, preside Maurici Lucena no ha parado de escalar en el parqué en lo que va de año.

De esta forma, las empresas públicas se van de vacaciones todas mirando de reojo a lo que se cocine desde Moncloa. Todos sus administradores son conscientes de que su puesto depende, en gran medida, del desenlace de las negociaciones políticas. Si finalmente no hay acuerdos y España acaba repitiendo elecciones en noviembre, las grandes cotizadas de la SEPI llegarán en uno de sus momentos más difíciles, dados los niveles de cotización de sus respectivas acciones. Una razón que potenciales aspirantes no dudarán en sacar a relucir si se activa el juego de tronos.

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