Resultados de su tercer trimestre

Apple logra su objetivo: la dependencia del iPhone está en el nivel más bajo desde 2012

La compañía de Cupertino ha conseguido reducir el peso de las ventas del teléfono en sus resultados, confirmando así el cambio de rumbo del gigante tecnológico hacia los servicios

Foto: Una empleada trabaja en una tienda de Apple en Pekín, China. (Reuters)
Una empleada trabaja en una tienda de Apple en Pekín, China. (Reuters)

Desde hace algunos años, trimestre a trimestre, las cuentas de Apple presentaban dos características comunes: los ingresos de récord y la fuerte dependencia del iPhone. Con un mercado de 'smartphones' absolutamente saturado y con China, gran motor, en evidente retroceso, Tim Cook llevaba tiempo esforzándose por mantener el primer punto mientras corregía el segundo. Ya puede decir que la estrategia está dando sus frutos.

Por primera vez desde el año 2012 las ventas del iPhone representan menos de la mitad de los ingresos de Apple en un trimestre, en este caso el tercero de su ejercicio fiscal 2019, que comprende los meses entre mayo y junio. En dicho periodo, el gigante californiano facturó 53.800 millones de dólares, poco más de 48.000 millones de euros, y 'solo' 25.990 millones de dólares, casi 23.500 millones de euros, procedían de las ventas del teléfono.

Es un cambio decisivo para Apple, que demuestra así que es capaz de extender su fortaleza más allá del icónico dispositivo. En el ejercicio fiscal 2018, el iPhone fue el responsable del 62,8% de los ingresos totales de la compañía, en un año en el que las ventas globales de 'smartphones' cayeron un 4,1% demostrando que el mercado está más que maduro.

2019 es, además, un año de transición para el iPhone. Apple ya ha explicado que no lanzará dispositivos con 5G a pleno funcionamiento hasta 2020, alegando que la inversión necesaria no compensa teniendo en cuenta lo tierna que está todavía esta tecnología. Así, y según las filtraciones que se han ido publicando, los modelos que lleguen a principios del mes de septiembre no ofrecerán grandes novedades respecto a los Xs o Xr que ya llevan tiempo en el mercado.

Cartel publicitario del iPhone Xs. (EFE)
Cartel publicitario del iPhone Xs. (EFE)

Esta menor dependencia del iPhone ha sido acogida con alegría en los mercados. La acción de la compañía avanzaba más de un 4,5% en el periodo de negociación 'after hours' hasta el entorno de los 218 dólares, lejos todavía de los máximos de octubre del año pasado pero también muy por encima de los mínimos anuales que marcó en enero. Su capitalización bursátil se eleva así hasta los 946.000 millones de dólares, casi 850.000 millones de euros, y vuelve a acechar el billón tras convertirse en la primera cotizada de la historia en rebasar dicha barrera.

Los servicios marcan el ritmo

A la vez que trata de reducir el peso del iPhone, Cook está poniendo mucho empeño en que su división de servicios sea lo más potente posible y sirva de locomotora en este cambio de rumbo que confirmó en junio en la Conferencia de Desarrolladores. Y lo está consiguiendo.

En el tercer trimestre del ejercicio fiscal 2019, esta división facturó 11.500 millones de dólares, poco más de 10.300 millones de euros, y ya se prepara para el desembarco de Apple News, Apple TV+ o Apple Arcade, que tendrá lugar antes de que acabe el año.

"El iPhone sigue siendo el núcleo del ADN de Apple, pero este empujón en los servicios demuestra que la compañía puede cambiar", explica Dan Ives, analista de Wedbush Securities.

Dentro de esos servicios está, por ejemplo, Apple Music, que sigue creciendo pese a competir en un mercado dominado con puño de hierro por Spotify. A cierre del año 2018 ya tenían más de 50 millones de suscriptores y la aplicación de música facturó 5.800 millones de dólares, 5.200 millones de euros.

Según ha confirmado Tim Cook, la hoja de ruta de la compañía refleja que para 2020 los ingresos de los servicios alcancen los 50.000 millones de dólares anuales, casi 45.000 millones de euros. "Ha sido el trimestre de junio más importante de nuestra historia, con el impulso de los servicios y el buen desempeño del iPad y el Mac", aseguraba el ejecutivo en una nota.

El Apple Watch y los AirPods, como un tiro

Además de por los servicios, los buenos resultados del gigante de Cupertino han dejado un protagonista poco habitual: la división de 'wearables'. Los dispositivos vestibles han marcado récord, como ha confirmado el propio Cook, sobre todo por el avance del Apple Watch. El reloj inteligente fue acogido con cierta frialdad por el mercado, pero su cuarta generación ha reventado el mercado y es líder con mucha diferencia sobre sus perseguidores.

"Los ingresos de 'wearables' y los accesorios han aumentado un 48% gracias sobre todo al Watch y a los AirPods", explica John Butler, analista de Bloomberg Intelligence, que considera que "esas fuertes ventas más allá del iPhone resaltan los esfuerzos de Apple por diversificar y reducir su dependencia del teléfono". En la misma línea está Haris Anwar, de Investing.com, que señala que Apple "está teniendo éxito en su plan para reanimar su crecimiento en ventas".

Los AirPods también están siendo un éxito y, en este caso, uno inesperado. Apple limitó la producción de la segunda generación de los auriculares inalámbricos y ahora ha visto que quizá tendrían que haber puesto muchos más en el mercado. Los analistas apuntan a que las ventas, que Apple no ha querido especificar, podrán estar más allá de los 80 millones de unidades.

Todavía quedan desafíos

Por supuesto, no todo es de color de rosa. Es cierto que el plan de Cook va por buen camino, pero todavía quedan por despejar algunas incógnitas que bien podrían amenazar el buen rumbo de una de las cotizadas más grandes del mundo.

La principal es China. El gigante asiático era hasta hace muy poco un terreno fértil para Apple, que ha sabido explotar como nadie todas las ventajas que ofrece un mercado tan masivo como, ahora mismo, agotado. En el primer semestre del año, las ventas en dicho territorio retrocedían un 24,5% frente al avance del 15% de 12 meses antes. El CEO del fabricante del iPhone ya está dando sus primeros pasos para iniciar la conquista de India, el mercado emergente más deseado, pero todavía pasará tiempo hasta que lo sembrado empiece a dar sus frutos.

El CEO de Apple, Tim Cook, en la última presentación de la compañía. (Reuters)
El CEO de Apple, Tim Cook, en la última presentación de la compañía. (Reuters)

La guerra comercial entre China y Estados Unidos también está afectando a Apple, que fabrica todos sus productos en suelo asiático. De hecho, hace unas semanas anunciaba que el Mac Pro, el último dispositivo que todavía llevaba sello 100% estadounidense, comenzaría a producirse también en China, provocando las iras tuiteras de Donald Trump. Seguramente en las oficinas de la compañía en California miran con esperanzas los primeros acercamientos entre las dos potencias para tratar de firmar una tregua en el choque de aranceles.

Más allá de las políticas de Trump, y reconociendo que la dependencia del iPhone sigue en descenso, Apple todavía tiene que trabajar para conseguir que el teléfono deje de ser tan importante en toda su actividad. Los Watch y los AirPods están teniendo mucho éxito, pero son dispositivos que dependen 100% del iPhone para desplegar todas sus capacidades, pues cuando se conectan con un terminal con Android están, en el mejor de los casos, bastante limitados.

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