PRODUCCIÓN ESTABLE AÑO A AÑO, Y DE BAJO COSTE

El aceite de los superolivares en seto inunda el mercado y favorece la caída de precios

Las plantaciones intensivas y superintensivas aportan el 40% de la producción mundial solo con el 30% de las hectáreas. Retirar aceite, a corto; y, a largo, estimular el consumo, recetas

Foto: Aceites de la compañía Mueloliva en Moscú. (EFE)
Aceites de la compañía Mueloliva en Moscú. (EFE)

El futuro ya es presente. La masiva apuesta, en los 58 países donde se cultiva el olivo, por la plantación de olivares en forma de seto y en la mayoría de los casos con regadío está ya dejándose sentir con fuerza en el mercado. Estos superolivares producen un volumen de aceite estable campaña a campaña y de una calidad equiparable con la de los olivares tradicionales. Sus costes de producción, sobre todo por la recolección mecanizada, son notablemente inferiores a los de los de las colinas y montes punteados de olivos que identifican el paisaje de Jaén, por ejemplo. Y el resultado es que el precio del aceite en España apenas supera los dos euros por litro en origen, un 30% menos que hace dos años.

Según los expertos consultados, estos olivares son desde esta campaña un elemento clave que colabora a los bajos precios, algo que no parece que vaya a dejar de ocurrir a futuro. Todo lo contrario. Con el 30% de la superficie mundial cultivada de olivo, aportan ya el 40% de la producción: en torno a 1,3 millones de toneladas. Y la perspectiva es que su peso siga creciendo a tenor de los dos millones de hectáreas puestas en producción de esta forma en los últimos años a escala global. En España son relevantes en provincias como Córdoba, Sevilla, Extremadura o Ciudad Real y aglutinan un tercio de la superficie de olivar.

La gran manifestación de la semana pasada en Sevilla a la que acudieron unos 20.000 agricultores, convocada por UPA y Coag y a la que no acudieron Asaja ni Cooperativas Agro-Alimentarias, puso el foco en la dicotomía creciente entre ambos sistemas de cultivo. Juan Vilar, experto independiente del sector aceitero, señala que al olivar no le queda otro camino que la reordenación para que todas sus manifestaciones sigan adelante. Y apunta a tres vías. Primero, la reducción de las nuevas plantaciones, que ya se está produciendo pues los últimos datos la cifran en 80.000 hectáreas al año desde 150.000 en momentos pico.

A ello se añade el abandono de hectáreas porque deja de ser viable producir aceite en ellas. Vilar estima que pueden llegar a sumar un millón de hectáreas las que dejen de estar en uso, sobre las 11,7 millones operativas globalmente. Por último, y es el elemento en el que más incide, es esperable un incremento leve del consumo. "La prioridad debe de ser incentivar el consumo en todo el mundo, dentro y fuera de los países productores tradicionales. Las cosechas grandes van a ser cada vez más habituales y el suelo de producción en el que nos vamos a mover es el de los 3 millones de toneladas. Hay que incentivar el consumo para subir precios", reitera.

Evolución del precio del aceite de oliva virgen extra. (Poolred)
Evolución del precio del aceite de oliva virgen extra. (Poolred)

En lo que sí coinciden tanto las organizaciones que convocaron la manifestación como las que no es en que a corto plazo hay que desarrollar los mecanismos recogidos en la PAC para tratar de paliar los desplomes de las cotizaciones. Cristóbal Gallego, responsable del sector aceitero en Cooperativas, señala que se debe de articular a través de la Interprofesional "para que seamos todos los que acordemos y almacenemos parte de la producción en situaciones de fuerte caída de precios y campañas muy voluminosas". "El reto es cómo gestionar el exceso de aceite para que no genere efectos muy dañinos en toda la cadena, a la distribución también le interesa tener estabilidad en los precios", recalca.

Coincide en dar importancia al efecto que está teniendo en los precios la entrada creciente de aceite de las plantaciones intensivas o superintensivas. Y profundiza en ello al asegurar que el desvío al alza de la producción final en España (1,8 millones de toneladas) respecto al aforo de la Junta a inicios de campaña (1,5 millones) tiene su explicación en cómo funcionan estos nuevos olivares. "En provincias como Jaén, el aforo prácticamente lo clavó. Pero en provincias donde los nuevos olivares son ya relevantes, fallaron a la baja y luego la producción fue mayor". Se abre también el debate sobre cómo deberá adaptar la administración sus procedimientos para realizar los aforos anuales para que sigan siendo útiles.

Olivar intensivo en Australia. (JVC)
Olivar intensivo en Australia. (JVC)

El perfil del agricultor afectado por esta coyuntura de bajos precios es difícil de establecer. "Hay familias enteras en las que todos son propietarios y a la vez agricultores, el golpe a toda la economía de provincias como Jaén es muy fuerte", explica Gallego, también gerente de Jaencoop que este año se ha integrado con Olivar de Segura. Vilar, igualmente jienense de origen, apunta a que el olivar en pendiente, el tradicional, tiene un lustro por delante para reordenarse. Recuerda la necesidad de concentrarse para ganar tamaño, para reducir costes, también apostar por la calidad y reconvertir a regadío todo lo que se pueda.

Más promoción del consumo para conseguir aumentar los precios, es la receta que resume la visión de Vilar. Gallego coincide, y llama la atención sobre la necesidad de que el aceite de oliva no desaparezca de las mesas de las nuevas generaciones en países tradicionales productores como España. El consumo en nuestro país ha reaccionado a la caída de precios y en 2018 repuntó un 7,2% el consumo de virgen extra, hasta 2,67 litros por persona y año, mientras que el virgen repuntó un 9,2% hasta 1,25 litros, según datos del Ministerio de Agricultura.

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