VISITA PRIVADA PARA LAS GRANDES FORTUNAS

JP Morgan 'cierra' el Museo del Prado para sus millonarios clientes españoles y latinos

El banco estadounidense ha reservado las instalaciones del centro de arte para hacer una visita privada a las grandes fortunas que depositan sus ahorros en sus manos

Foto: El jardín de las Delicias, de El Bosco, en el Museo del Prado. (EFE)
El jardín de las Delicias, de El Bosco, en el Museo del Prado. (EFE)

El paseo del Prado albergará esta noche una de las mayores proporciones de millones por metro cuadrado del mundo A las 20:30, en la Puerta Goya, junto al lateral del Hotel Ritz, JP Morgan Banca Privada ha convocado a sus clientes españoles y latinoamericanos para disfrutar de una visita privada al Museo del Prado con motivo de la conmemoración del bicentenario de la institución. Todo un lujo solo apto para grandes fortunas

Un acto privado para el que el mayor banco de Estados Unidos, que es lo mismo que decir la mayor institución financiera del mundo occidental y de los mercados de capitales, ha cerrado las puertas del centro de arte para uso y disfrute únicamente de sus adinerados clientes. Porque para estar entre los invitados elegidos hay que tener un mínimo de 10 millones de dólares, cantidad a partir de la cual cualquier persona puede abrir una cuenta en este gigante de las finanzas, que actualmente tiene un valor de mercado de 367.000 millones de dólares.

Sede central de JP Morgan en Nueva York. (Reuters)
Sede central de JP Morgan en Nueva York. (Reuters)

Pero para convertirse en cliente de banca privada, se necesitan al menos 25 millones de dólares, patrimonio a partir del cual JP Morgan ya pone a trabajar a sus banqueros para asesorarle en cómo manejar su fortuna personal, en definir sus objetivos financieros, fiscales, empresariales y personales. Incluso se le pone un equipo para estudiar cómo repartir su herencia cuando hay descendencia y cuáles son las mejores opciones para preservarla pagando lo justo a las haciendas locales.

Para el acto de esta noche, JP Morgan no ha ahorrado en gastos. Además de contar con su consejero delegado para Europa, Oriente Medio y África de banca privada, el español Pablo Garnica, y con los responsables en Madrid, Borja Astarloa y Luis Artero, se ha traído desde Nueva York a Charlotte Eyerman, 'director & chief curator of the' JP Morgan Chase Art Collection, la jefa de arte del banco. Toda una especialista en arte moderno y contemporáneo que antes de incorporarse al transatlántico estadounidense fue directora y consejera delegada del Museo de Monterrey, del Museo Franco Americano de América del Norte y de la Galería Gagosian, en Beverly Hills.

Eyerman va a ser la encargada de enseñar los tesoros del Prado a los clientes de JP Morgan, en cuya invitación aparece el cuadro ‘Las Meninas’, de Velázquez. Se espera que asistan un centenar de clientes, muchos de ellos locales y bastantes latinoamericanos, especialmente mexicanos. En el banco, que apareció muy activo en los papeles de Panamá y que ha declinado hacer ningún comentario, mantienen bajo secreto sumarial la identidad de los millonarios que depositan parte de sus fortunas. Algunas de las cuales veranean ahora por el Mediterráneo, con sus yates atracados entre las Baleares y la costa francesa.

Pero fuentes próximas al evento aseguran que varios de los millonarios que han invertido recientemente en España están entre sus clientes vip. Y es que el dinero mexicano ha comprado en los últimos años empresas como Campofrío (Grupo Sigma), Bimbo, los cines Yelmo, Prisa (Roberto Alcántara), FCC (Carlos Slim), las cadenas de restaurantes Vips, La Tagliatella y KFC o las minas de Aznalcóllar, en manos del magnate Germán Larrea. Sin olvidar sus incursiones en bancos como el Sabadell (David Martínez), Liberbank (Luis Tinajero) y, sobre todo, Banco Popular, donde el inversor Antonio del Valle perdió hasta la camisa —reclama vía judicial 470 millones de euros— tras intentar hacerse con la mayoría del capital.

También han apostado mucho por el ladrillo, como demuestra la compra del Hotel Villamagna del paseo de la Castellana por 220 millones de euros llevada a cabo por BK Partners. O los 48 millones que un inversor mexicano de identidad no conocida destinó a comprar un edificio singular en la plaza del Marqués de Salamanca, a razón de 14.000 euros el metro cuadrado. Tras una remodelación, ya lo tiene casi todo vendido, según fuentes del sector.

Otras fuentes indican que entre los españoles clientes de JP Morgan han sido invitados apellidos tradicionales, como los Botín (Banco Santander) o los Del Pino (Ferrovial), y algunos de los nuevos que se han hecho millonarios con la venta reciente de sus empresas familiares. Porque en los últimos meses la familia Gassó ha traspasado sus audífonos Gaes por 525 millones, los Hevia y los Bonet enajenaron Freixenet por 220 millones, los Raventós se desprendieron de Codorniú por cerca de 300 millones, los Lao aceptaron la oferta de Blackstone para comprar Cirsa por 2.000 millones, Alberto Palatchi dejó Pronovias en manos de BC Partners por 550 millones y Jesús Núñez y Manuel Piñera, amigo del Rey emérito, vendieron la Universidad Alfonso X el Sabio por 1.100 millones.

Sin olvidar el dinero de su expresidente en España, Emilio Saracho, que hizo mucha fortuna con JP Morgan, donde llegó a tocar la cúspide, antes de caer en el infierno del Popular.

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