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Los tres tenores de MásMóvil y el pavo ruso de los Fuertes

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Forman una piña desde hace más de una década. Por el camino, otros se han ido bajando del proyecto, pero la terna compuesta por Meini Spenger, Josep Maria Echarri y Eduardo Díez-Hochleitner sigue unida. Y ahora que pisan moqueta del Ibex 35 como consejero delegado, vicepresidente y presidente, respectivamente, de Grupo MásMóvil, cuarto operador de telecomunicaciones de España tras una carrera meteórica de fusiones y adquisiciones de diferentes marcas (Yoigo, Ibercom, Pepephone, Llamaya y Legara), celebran su triunvirato.

Poco imaginaba el austriaco Meini Spenger, natural de Knittelfeld (localidad con más vacas que habitantes), que su proyecto de operador 'low cost' de telefonía, a las puertas de la crisis, terminaría siendo la marca rival de las multinacionales que copan el mercado de telefonía en España, nada menos que contra Telefónica, Orange y Vodafone. Sin haber inventado nada, el grupo formado en torno a este exconsultor de McKinsey explica parte del éxito del proyecto (“mucho más de lo esperado, pero más lento de pensado”).

Si el secreto está en los detalles, su receta para llegar al Ibex carece de letra pequeña. A las dosis de osadía y ambición, Meini hace bandera de los mensajes sobre los que proyecta su compañía: servicio, sencillez y buen rollo. Parte viene de serie en el personaje (hijo de maestros), muy diferente a sus homólogos (lleva coche de empresa con publicidad en el exterior). Otra surge del análisis hecho para colarse en un mercado de gigantes dominado por ingenieros y financieros, cuando los nuevos tiempos empoderarían al consumidor.

Hace unas semanas, cuando MásMóvil celebró su entrada entre los grandes de la bolsa española, su cofundador (y aún accionista) Christian Nyborg visitó las oficinas para saludar a sus antiguos compañeros. Se bajó del carro hace cinco años, pero sigue a distancia la marcha de una compañía que ya vale 2.500 millones de euros. Otros como él, sin embargo, siguen enchufados al proyecto, contribuyendo en la sombra al éxito representado por Meini, un rubio con planta de Kent y sonrisa de anuncio que se ha autoinvitado a la tarta de las telecos.

Uno de los pioneros es Díez-Hochleitner, presidente ya cuando solo era un modelo de negocio. Además de inversor germinal, hace las veces de padre espiritual del equipo, tanto por las canas como por los tiros pegados en el mundo del 'big money' (fue socio de Apax Partners). El círculo se cierra con la figura de Echarri, para algunos “el tío más listo de la compañía”, accionista de referencia a través de Inveready (fondo 'venture') y ejecutivo en el día a día para todo lo que sean números, ya sean fusiones o malabarismos con la deuda.

Y por el camino, se han sumado otros compañeros de viaje agradecidos por el dinero ganado a rebufo de MásMóvil. Los hay de fuera, como el fondo estadounidense Providence, que repite su apuesta pese a las ventanas de salida, y los hay de dentro, fieles, como los Domínguez (Mayoral) y los Ybarra (Onchena). Y los hay que pudieron estar, como el magnate luso Américo Amorim, que no se atrevió en 2007. Y los hay que no la han olido si en algún momento pensaron en oparles. Nunca es tarde, pero estando en el Ibex será más caro.

El nuevo dueño de la vieja Zed

Protagonizó el mayor concurso de acreedores de 2016 después de una batalla accionarial de película, con los rusos haciendo de malos y la familia Lara (Planeta) como los 'pagafantas'. El año pasado, sin pena ni gloria, el despacho Rousaud-Costas-Durán resolvió la liquidación del entramado societario de los hermanos Pérez Dolset. El nuevo dueño de Grupo Zed es un perfecto desconocido, Armando Muñoz, a la sazón presidente y propietario de Sotec Consulting, una compañía española de servicios IT con oficinas en México y EEUU. Pese a la modestia de su balance, su oferta en torno a los 10 millones de euros fue la vencedora final. Desde entonces, nada más se sabe.

El tentáculo español de Elliot

Acumula una litigiosa carrera en el mundo corporativo, sobre todo tras el carpetazo de la aventura ‘distressed’ de Thesan Capital y las ramificaciones fiscales del caso Nummaria. Pese a todo, José Luis Macho sigue activo en el mundo de los negocios de comprar o prestar a empresas en apuros. Tiene acceso privilegiado a los señores del dinero de la City (al nivel más restringido de Elliot) y rastrea oportunidades en suelo español para ellos. Ahora, su nueva marca comercial es Castellana 93, sede de la propia oficina, aunque todo bajo un prudente anonimato. Ni la nueva competencia (fondos de deuda), ni los reveses judiciales pueden con este financiero de la vieja escuela del Ibex.

El pavo ruso de los Fuertes

Familia Fuertes.
Familia Fuertes.

Todo empezó en una tienda de comestibles (embutidos locales incluidos) en Alhama de Murcia allá por 1935. El empuje de Antonio Fuertes hizo que su despacho en la planta baja de su casa, con un pozo a la puerta, fuera bautizado con ese sobrenombre. Casi 100 años después, la familia Fuertes (compuesta por los hermanos Tomás, José y Juana) tienen en manos de su tercera generación (representada por Rafael Fuertes) la gestión de un negocio cárnico por el que son referencia nacional y millonarios de nuevo cuño. Todo se lo deben al cerdo ibérico, pero la nueva estrella es el pavo: tienen casi dos tercios del mercado nacional y un 2% de la cuota mundial gracias a su aventura de Rusia.

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