MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL - ANDBANK

Cómo crear valor en las carteras de inversión cuando el mercado ofrece lo mismo

La inversión en productos alternativos adquiere importancia en un entorno de tipos bajos de interés y donde la renta variable está siendo golpeada por la incertidumbre geopolítica

Productos alternativos, un traje a medida y paciencia, ese es el cocktail para generar valor en las carteras de inversión en un entorno de tipos bajos y en un mercado donde la competencia ofrece prácticamente lo mismo. “El producto alternativo cada vez está más de moda en las carteras de los clientes”, afirma Raúl Gallego, managing director de Andbank España, “en él se proyectan ideas inversoras estructuradas en vehículos que invierten en economía real como lo son las energías renovables, el inmobiliario y el capital riesgo", una estrategia inversora en la que el banco andorrano hace de distribuidor de productos fabricados “por los mejores especialistas”, añade Eduardo Martín, responsable de producto de la entidad, en la mesa redonda sobre “Economía real e inversión alternativa: otros modos de aportar valor a las carteras”, organizada por El Confidencial y Andbank, en la que también han participado Alfredo Fernández, socio de Everwood, Xavier González, socio director de AKM Inversiones Inmobiliarias, y Josep María Echarri, managing partner de Inveready.

Raúl Gallego, managing director Andbank España.
Raúl Gallego, managing director Andbank España.


De hecho, la 30ª edición del Barómetro de la gestora Coller Capital destaca que el apetito a largo plazo de los inversores por activos alternativos “no muestra signos de disminuir” y más de la mitad de las entidades de Private Equity (Capital Privado) encuestadas para el informe espera dedicar un 20 % de sus inversiones a estos productos en una década.

“El cliente ve que cada vez estamos ante un mercado más complicado, donde los bancos no se diferencian, y quiere cosas distintas”, comenta Gallego quien considera que, si todas las entidades tienen un buen equipo gestor, parten de la misma situación y trabajan con los mismos fondos el resultado será parecido. En esa búsqueda por ofrecer un producto alternativo, Andbank identifica partners especializados para colocar inversiones a largo plazo con una rentabilidad atractiva en sectores concretos. “Buscamos buenas ideas, pero somos conscientes de que esas buenas ideas están en la mesa de todos los bancos y lo que hay que tener es la flexibilidad para sacarlas adelante en el momento adecuado. La descorrelacción al momento financiero es crucial”, añade.

El sector renovables, en general, y el fotovoltaico, en particular, es uno de los negocios de la economía real que Andbank ha incorporado dentro de su oferta. Se trata de una actividad que vive un “momento dulce”, en palabras del socio de Everwood, por la fecha de caducidad impuesta al carbón y a la energía nuclear a más tardar para 2036. “Tenemos unas necesidades de inversión espectaculares para reemplazar en torno a un 45 % de la generación eléctrica actual”, afirma Alfredo Fernández, quien destaca el atractivo de España como destino inversor de plantas fotovoltaicas por las horas de sol, terreno, necesidades y menor presencia hasta el momento. En este mercado existen dos tipos de inversores, el particular y el industrial, “pero todavía no vemos mucho capital nacional invirtiendo en el negocio”.

El inmobiliario también tiene su hueco, aunque el excesivo interés de los grandes fondos internacionales ha convertido al mercado en una “jungla”. Para el socio director de AKM Inversiones Inmobiliarias, firma que ha levantado ya tres fondos, el pinchazo de la burbuja dejó un “océano de oportunidades”, donde “irrumpieron nuevos actores” quienes actualmente han encarecido los precios dejando al mercado en una situación de madurez. “Eso redunda en que nuestro modelo de negocio tenga menos colchón de beneficio” y nos resulte “más arriesgado invertir ahora”, confiesa González. Si bien, se muestra tajante al afirmar que no hay burbuja, pues los niveles de apalancamiento están lejos del boom inmobiliario. En su veterana opinión, “es nocivo confiar en exceso en una bolsa de eventuales compradores extranjeros, porque puede que mañana ya no estemos de moda y sin un mercado local solvente para responder a una eventual oferta se empieza a correr riesgos”.

Un momento durante el encuentro.
Un momento durante el encuentro.


Dentro del mundo de las startups, y de la mano de la sociedad de capital riesgo Inveready, hay oportunidades en áreas de software, especialmente en todo lo que se refiere a datos, y en ciencias de la vida, donde en España existe una “investigación básica de desarrollo de fármacos extraordinaria, pero poco explotada”, asevera Echarri, de Inveready, centrándose en compañías con el foco puesto en el envejecimiento de la población y en el cáncer. Esta firma de inversión que participa en MasMóvil levanta fondos para invertir en startups durante cuatro años. “La iliquidez es el gran precio a pagar por apostar en estos activos. Es una suerte de fondo de armario de tu patrimonio”, apunta.

Y es que, en un entorno de bajos tipos de interés, que todavía están para quedarse, y donde la renta variable está golpeada por incertidumbres geopolíticas, “¿qué opciones tiene el inversor?”, se pregunta Echarri. En su opinión, la clave está en encontrar un gestor capaz de ofrecer buenas oportunidades de inversión “sabiendo negociar contratos, haciendo un seguimiento adecuado de la compañía y teniendo capacidad de empujarla a un comprador internacional”, algo que, según él, tiene “complejidad y es difícil que esté al alcance de un family office”. Al final, este modelo de inversión permite “un acceso a un producto diversificado, con gestión profesionalizada, que evita el riesgo de tomar decisiones complicadas cuando uno invierte de forma directa”.

Los ciclos existen y tarde o temprano llegará uno y si te pilla en el momento bajo con dinero, las oportunidades aparecen


“Para un inversor particular con un patrimonio alto, el sector inmobiliario sigue siendo sin duda una buena inversión”, especialmente en inmuebles singulares y que ofrecen rentabilidades de en torno al 3,5 %, apunta González. Sin embargo, garantizar una rentabilidad a doble dígito a un colectivo de inversiones a través de un vehículo que genera gastos y tiene elevada carga impositiva es complicado. “Hay que comprar y gestionar muy bien, y eso es lo que ahora no nos vemos capaces de conseguir”, reconoce Gonzalez. La firma que dirige no contempla diversificar hacia otro segmento. “El profesional inmobiliario que diga que entiende de todo, o es un inconsciente o es un mentiroso”, asevera avalado por una larga trayectoria de 40 años en el mercado residencial.

Josep María Echarri, managing partner de Inveready.
Josep María Echarri, managing partner de Inveready.

“Nos tenemos que acostumbrar a la decisión de no invertir”, apostilla Gallego. Su razonamiento lo fundamenta en esa mentalidad errónea de quien cree que al dejar el dinero en la cuenta corriente está perdiendo oportunidades. “La experiencia nos dice que los ciclos existen y tarde o temprano llegará uno y si te pilla en el momento bajo con dinero, las oportunidades aparecen”. Por su experiencia, “hay que entender que no es un tema de estar invertidos permanentemente, sino de tomar decisiones como parar y esperar, y eso nos ocurre con sectores que nos gustan, pero que invertiremos cuando toque”. En este sentido, Fernández aclara que “pagar caro por cosas buenas tiene más riesgos”. En opinión del responsable de Everwood, “de lo que se trata es de comprar activos buenos, pero comprando bien, por eso es esencial el momento de adquisición”.

Pero esas “buenas ideas” no están al alcance de todos, sino de clientes de banca privada con un patrimonio elevado de entre tres y cinco millones de euros, capaces de afrontar una inversión mínima de 100.000 euros invirtiendo en negocios a largo plazo (siete años), donde el mayor riesgo es la iliquidez a cambio de una “potencial” rentabilidad del 10%. El objetivo es diversificar la cartera financiera entre activos tradicionales más líquidos con otros alternativos, cuyo peso en el total debe rondar en una horquilla de entre el 10% y el 20%, recomienda Gallego. “El cliente nos dice sus necesidades de liquidez a futuro”, explica, “y nosotros le hacemos un traje a medida, teniendo en cuenta que lo invertido en economía real es un dinero que no va a necesitar”. Con esta visión, “el cliente tipo suele ser un empresario que conoce perfectamente lo que conlleva en plazos y riesgo los procesos de generación de valor”, aclara Martin, afirmando que “hay muchas ideas, pero no todas encajan en un inversor de banca privada”.

Andbank ya está madurando su siguiente oportunidad, que tiene que ver con deuda de empresas solventes para rellenar un hueco de financiación que no han cubierto los bancos y que permite financiar “no a cualquiera, sino a quien lo necesita para un proyecto concreto para crecer. Son préstamos a corto plazo que muchas veces se utiliza como crédito puente”, aclara Martín, quien confiesa que este vehículo tendrá algo menos de rentabilidad, pero a cambio ofrecerá más liquidez.

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