EN CONCURSO DE ACREEDORES

SOS de Renfe y UGT para que la ingeniería española Albatros no caiga en manos indias

El Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid tiene que resolver sobre las ofertas presentadas durante el proceso concursal

Foto: Un modelo de Alvia de Renfe. (EFE)
Un modelo de Alvia de Renfe. (EFE)

La titular del Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid tiene en sus manos el futuro de la ingeniería Albatros, antes conocida por la marca Sepsa. En los próximos días, Marta García Fernández tendrá que resolver sobre la oferta ganadora del proceso concursal, después de que el pasado 5 de junio el administrador del proceso recomendara la candidatura de la firma india Medha en detrimento de Grupo Digital, el aspirante local para rescatar a la centenaria firma vinculada a la familia Fuster hasta hace cinco años.

El reciente dictamen del administrador concursal, que sin ser vinculante puede ser utilizado como argumento de base por la jueza de lo Mercantil, ha puesto en alerta a Renfe y UGT. La compañía pública de transporte ha remitido al juzgado un escrito (también lo hizo al administrador) en el que traslada su preocupación por el proceso de liquidación de Albatros, ya que para buena parte de su material rodante utiliza tecnología Sepsa tanto para sistemas de embarque como transmisión de señales y sistemas de frenado.

Aunque no se pronuncia sobre la idoneidad del candidato, fuentes próximas al caso reconocen que Renfe preferiría tener un interlocutor local, teniendo en cuenta que Albatros, con sede en Pinto, además de ser proveedor tecnológico también presta servicios de mantenimiento. En este punto, el sindicato UGT está siendo el encargado de hacer fuerza dentro de la compañía pública para que se pronuncie en favor de la oferta de Grupo Digital, ya que sus condiciones ofrecen más garantías para los más de 200 trabajadores en plantilla.

Mientras el asunto se dirime en el juzgado, los involucrados en el proceso han presentado alegaciones al dictamen del administrador concursal. Según la documentación oficial, Grupo Digital considera que la oferta de la india Medha, asesorada por KPMG y Pérez-Llorca, no se presentó en tiempo y forma, y además está condicionada a hitos financieros (ERE de 80 empleados y revisión de la auditoría), al acceso a una línea de financiación y a la vigencia del acuerdo con el grupo Kawasaki para el contrato para el metro de Nueva York.

Ambos candidatos ofrecen una cantidad similar y apelan a elementos cualitativos para hacer valer sus diferencias

En teoría, ambos interesados han pasado compromisos de pago con la masa acreedora por importe de 1,5 millones de euros. Sin embargo, las diferencias están en la letra pequeña de las ofertas, ya que Grupo Digital y Medha defienden posturas diferentes sobre las garantías de continuidad de la unidad productiva, el mantenimiento de los puestos de trabajo y la aportación para el pago de créditos, donde la propuesta de la compañía española hace valer sus diferencias cualitativas para imponerse en la fase judicial.

Sin embargo, en contra de las aspiraciones de Grupo Digital, parece que la india Medha cuenta con puntos a su favor. Por un lado, los contactos previos que tuvo con el grupo alemán Schaltbau (propietario de Albatros desde 2014) desde que anunció su intención de vender activos no estratégicos el año pasado. Por otro, el apoyo destacado que también ha tenido de la española CAF, un cliente importante de la concursada, que se manifestó a favor de la india desde el comienzo del proceso liquidatorio iniciado durante 2018.

El papel clave de Kawasaki

Un elemento decisorio puede ser el papel de Kawasaki, el fabricante japonés del que Albatros es socio para un contrato millonario con el metro de Nueva York. En principio, la compañía japonesa apoyó la candidatura de Medha, opinión que luego cambió al conocer la propuesta de Grupo Digital, que incorpora a su proyecto al equipo técnico responsable del proyecto de EEUU, cuya implicación para el cumplimiento de los hitos previstos es determinante para evitar el riesgo de posible rescisión del contrato.

La época de esplendor de Albatros queda ya muy lejos, cuando empleaba a más de 1.000 personas y tenía fábricas en Madrid, Ciudad Real, Barcelona, Nueva York y Shanghái, gracias a grandes contratos como los del AVE, Cercanías, metros de Madrid y Barcelona, así como servicios de asistencia técnica en Noruega, Suecia, Dinamarca, Francia, Singapur... Pero poco de eso queda ya. Con una facturación de 30 millones de euros y un pasivo de seis millones, su viabilidad como empresa española pende de un hilo.

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