por amortizaciones y gastos financieros

La inmobiliaria de Cerberus (Haya) remata su 'annus horribilis' con números rojos

La gestora inmobiliaria, que vive un complejo momento por los problemas para salir a bolsa y la renovación del contrato de Sareb, cerró 2018 con 446.000 euros de números rojos

Foto: Haya Real Estate tuvo que retrasar el año pasado sus planes de salida a bolsa.
Haya Real Estate tuvo que retrasar el año pasado sus planes de salida a bolsa.

Año para olvidar. Así podría definirse lo que ha significado el ejercicio 2018 para Haya Real Estate, la plataforma inmobiliaria de Cerberus, que ni pudo salir a bolsa, como tenía previsto, ni logró encarrilar su contrato con Sareb, de cara a su inminente vencimiento.

Un complejo ejercicio cuyo remate han sido los 445.000 euros de números rojos en los que ha incurrido la compañía, frente al beneficio de 32,57 millones del año anterior. Unas pérdidas que responden a varios motivos, tanto contables como operativos, pero que habrían sido todavía mayores si en el grupo no consolidaran también los resultados de Haya Titulización.

Esta filial aportó 1,27 millones de euros al resultado del grupo, frente a las pérdidas de 1,7 millones de la plataforma de servicios inmobiliarios, Haya Real Estate, números rojos que distan mucho de los 20 millones de beneficio del año anterior.

Además, esta sociedad absorbió, en junio de 2018, las sociedades Mihabitans y Haya Finance, que en el ejercicio 2017 habían aportado 10,22 millones de beneficio y 449.000 euros de pérdidas, respectivamente.

Amortizaciones y asesores

Precisamente, la compra de Mihabitans a Liberbank es uno de los motivos que esgrime la filial de Cerberus para explicar sus números rojos. El otro es el nuevo contrato firmado con Bankia, ya con la inclusión de los activos de BMN, y que, como el sellado con la entidad asturiana, conlleva un desembolso y unas amortizaciones en sus primeros años que han penalizado contablemente a la compañía.

De hecho, la cifra de amortizaciones se ha incrementado un 7,6%, hasta situarse en 54,8 millones de euros. También han crecido con fuerza, penalizando el resultado final, los gastos financieros, que se han disparado un 45%, hasta sumar 27,9 millones de euros.

En concreto, el informe anual de cuentas de la compañía señala que las amortizaciones de los contratos de gestión de Bankia y Liberbank se han incrementado en más de 20 millones de euros.

A esto se suma la mala evolución de los definidos como 'otros gastos de explotación', que se han disparado un 46%, hasta 92,2 millones; partida que también aparece entre los principales responsables del mal resultado neto.

Bajo este epígrafe se incluyen, entre otros aspectos, los 5,8 millones de gastos en que incurrió la compañía por su fallido intento de salir a bolsa y por el asesoramiento recibido de terceros expertos para posibles operaciones de fusión y compra.

Todos estos aspectos han empañado la mejora de los ingresos, que han alcanzado los 273,7 millones de euros, un 6,7% más, así como los amplios márgenes sobre ebitda (beneficio bruto operativo) con los que opera la compañía, del 46,3%.

Sin embargo, el complejo ejercicio que ha sido el año 2018 también queda reflejado en la evolución del ebitda, que cae un 11%, hasta 126,8 millones, cifra en la que están incluidos los gastos extraordinarios del fallido intento de salir a bolsa. Pero, aunque se excluyan estos, el ebitda ajustado desciende un 9,4%, hasta 132,6 millones.

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