EXIGEN UN TIPO DE INTERÉS DE MÁS DEL 10%

Los cinco fondos buitre de DIA que aguantan el último pulso ruso de Fridman

El inversor se ha encontrado con cinco fondos oportunistas que han rechazado firmar la nueva línea de crédito de 380 millones a unos tipos de interés como si fuese una compañía solvente

Foto: Montaje: EC.
Montaje: EC.

Mikhail Fridman ha vuelto a intentar exprimir al máximo las debilidades de los acreedores de DIA para refinanciar la deuda de la cadena de supermercados en unas condiciones solo favorables para su causa. Sin embargo, en esta nueva partida a la ruleta rusa, el inversor de origen ucraniano se ha encontrado con cinco fondos oportunistas que han rechazado firmar la nueva línea de crédito de 380 millones de euros a unos tipos de interés como si el grupo de distribución fuese una compañía solvente en lugar de bono basura.

Según han confirmado fuentes próximas a las negociaciones, los ‘hedge funds’ que se oponen a las condiciones que LetterOne, dueño del 69,76% de DIA, son Silver Point, CarVal, White Box, Cross Ocean y Davidson Kemper Capital Management. Estos ‘hedge funds’, especialmente los dos últimos, son los que compraron la deuda que bancos como JP Morgan, Commerzbank y Deutsche Bank vendieron en el mercado secundario con descuentos medios del 50%. En ese momento, la incertidumbre sobre si la compañía de supermercados iba a salvarse o a quebrar llevó a estas entidades a liquidar sus posiciones con pérdidas por la mitad del valor de sus créditos.

Ahora, estos fondos oportunistas, también conocidos como buitre en la cultura popular, son los que tienen que aportar 280 de los 380 millones que LetterOne ha pedido a los acreedores para refinanciar la deuda, condición sin la cual el fondo del magnate ruso no llevará a cabo la ampliación de capital de 500 millones prevista en el plan de recapitalización. La banca antigua, liderada por el Santander y formada por un total de 10 entidades, se ha comprometido a aportar solo 100 millones adicionales, por lo que todo el peso sobre el futuro de DIA recae en que Fridman llegue a un acuerdo con los cinco ‘hedge funds’.

En teoría, ambas partes deberían haber llegado a un acuerdo el pasado sábado como muy tarde, pero las posiciones se han mantenido alejadas entre lo que LetterOne está dispuesto a pagar por esos 380 millones —entre un 4% y un 6%— y lo que exigen los acreedores oportunistas, no menos del 10%. La compañía envió este lunes un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para indicar que “las partes siguen en negociaciones. DIA continuará trabajando con LetterOne y los acreedores sindicados para tratar de alcanzar un acuerdo lo antes posible”.

Pero en dicho comunicado, en el último párrafo, el fondo del millonario ruso nacionalizado israelí dejó caer una amenaza que los bancos originales ya vivieron en primera persona el pasado mes de mayo. El día que expiraba el plazo para alcanzar el primer acuerdo global, a falta de tan solo horas para la declaración de concurso voluntario, LetterOne consiguió que Banco Santander, el mayor acreedor, aceptase sus duras condiciones.

“LetterOne ha comunicado a la sociedad que no ha ejercitado su derecho a terminar el 'lock-up agreement' [acuerdo de rescate], pero se reserva su derecho a hacerlo en cualquier momento si considerase que no es posible alcanzar pronto un acuerdo ejecutable que asegure una estructura de capital viable a largo plazo para DIA, en términos y condiciones aceptables para LetterOne y la sociedad”, agrega en la nota remitida al organismo regulador y que es todo un pulso a los acreedores.

Fuentes financieras indican que se trata de una amenaza a los fondos buitre que han comprado la deuda con un fuerte descuento y que si no le conceden esta línea de crédito a un tipo de interés que sea razonable para Fridman perderán toda la inversión porque DIA se declararía en quiebra. Pero añaden que estos fondos oportunistas están acostumbrados a negociar al filo del abismo y que su naturaleza es similar a la de los hombres de LetterOne, que en la negociación anterior doblaron la mano a entidades como Santander, Barclays, JP Morgan, BBVA y CaixaBank, entre otras.

Otras fuentes indican que, como los dos tienen mucho que perder —en caso de insolvencia, Fridman perdería más de 1.000 millones—, lo lógico es que finalmente alcancen un acuerdo en unas condiciones intermedias. El problema es que sin esos 380 millones, la compañía está sufriendo unas tensiones de tesorería que hacen muy difícil atender los pagos a los proveedores, por lo que corre el riesgo de desavastecimiento.

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