reorganización del equipo directivo

Echegoyen prepara una revolución directiva en Sareb para pasar de banco a inmobiliaria

El presidente de la entidad ultima una reorganización de toda la compañía, incluida la primera fila, con la vista puesta en dar peso a perfiles más inmobiliarios en detrimento de los financieros

Foto: Jaime Echegoyen, presidente de Sareb. (EFE)
Jaime Echegoyen, presidente de Sareb. (EFE)

Tiempos de mudanza en Sareb. El presidente de la entidad, Jaime Echegoyen, ultima una profunda transformación de la compañía, cuya guinda va a ser la reorganización del equipo directivo, toda una revolución de la que se esperan cambios, incluso, en la primera fila ejecutiva de la sociedad, según han confirmado varias fuentes conocedoras.

Echegoyen está diseñando esta nueva estructura, que se espera para el próximo otoño, de manera absolutamente personal, sin compartirlo ni con sus más cercanos colaboradores, actitud que ayuda a comprender la relevancia del cambio y, también, el nerviosismo que ha invadido muchos despachos del número 89 del paseo de la Castellana, sede de Sareb.

Pero la hoja de ruta que el presidente quiere marcar así lo requiere. Sus planes pasan por convertir a Sareb definitivamente en inmobiliaria, frente al papel más financiero que jugó en sus primeros años, lo que exige modificar tanto la estructura como las personas al frente. De hecho, el nuevo plan de negocio de la compañía va ya en esa dirección, como acaba de demostrar con el lanzamiento de Árqura Homes, la promotora que Sareb ha lanzado junto a Värde.

Desde Sareb, reconocen los cambios que se avecinan, pero sin querer entrar en detalles ni elucubraciones, y se limitan a señalar que “la evolución del modelo de negocio llevará, naturalmente, a un tipo de organización adaptada a la nueva estrategia en el momento en que se ponga plenamente en marcha. Contaremos con el mismo equipo, con funciones variadas”.

Aunque la compañía ha dado ya varios pasos hacia su nuevo modelo, el esquema definitivo tiene todavía pendiente su columna vertebral, y esta pasa por cerrar los nuevos acuerdos con los 'servicers'.

Sareb ha aprovechado que entre este año y el próximo toca renovar los contratos con Haya, Solvia, Altamira y Servihabitat para cambiar por completo las reglas de juego, un trabajo que ha encargado a DC Advisory y que puede resumirse en reducir el perímetro de estos contratos, abaratarlos y concentrarlos en las labores más comerciales.

En cambio, entre los trabajos que Sareb prevé asumir internamente están el mantenimiento, la transformación de los préstamos a inmuebles, el desarrollo de suelos o las carteras y grandes deudores. A esto se une la apuesta de Echegoyen por estar más cerca de los activos y los deudores, lo que le ha llevado a abrir cinco delegaciones territoriales.

Nuevos perfiles y tiempos

Hace tiempo que Echegoyen detectó una falta de efectividad del modelo actual, demasiado lento para una compañía con fecha de caducidad, y demasiado oneroso para ser soportado sin sonrojo por uno de los hijos del rescate financiero, que debe aprender a moverse entre las dos Españas inmobiliarias: la que empieza a dar síntomas de burbuja y la que todavía sigue anclada en la crisis.

Este razonamiento está detrás, por ejemplo, de la decisión de dejar de vender grandes carteras a precios de derribo y apostar por un trabajo más artesanal, estrategia que exige perfiles que bajen al terreno y conozcan bien el negocio.

Este modelo ha disparado la rumorología en torno a una pérdida de poder de Alfredo Guitart, director general de Negocio y uno de los hombres fuertes de la entidad, bajo cuyo manto se encuentra el negocio de carteras, por ejemplo, en beneficio de otros miembros del comité de dirección, como Juan Ramón de Dios, director de Desarrollo, Promoción e Inversión, o Iker Beraza, subdirector de Estrategia, Precios e Información.

Manuel Gómez Guilabert, director general de Control y Riesgo, Idoia Maguregui, subdirectora general de Medios, y Marisela González López, directora de Red, completan la primera fila directiva que tiene actualmente Sareb.

Manuel Gómez, Alfredo Guitart y Jaime Echegoyen.
Manuel Gómez, Alfredo Guitart y Jaime Echegoyen.

Además, desde hace tiempo se viene hablando de la posibilidad de que Echegoyen adopte un papel más institucional y nombre un consejero delegado, opción que, al menos a corto plazo, parece difícil de encajar, ya que exigiría un cambio del consejo de administración, cuyo número de miembros está limitado a 15, y actualmente todos los sillones están ocupados.

También en segundos y terceros niveles directivos empieza a haber movimientos, ya que la plantilla es consciente de la apuesta por perfiles más de negocio e inmobiliarios, en vez de financieros, un cambio que ya se dejó ver en los resultados del pasado ejercicio.

En 2018, la compañía tuvo unas pérdidas de 878 millones, a pesar de que alcanzó los 21.152 inmuebles vendidos, la cifra más alta de su historia, y de que disparó un 19% los ingresos por gestión de inmuebles, hasta 1.400 millones. En cambio, los ingresos de la cartera de préstamos cayeron un 16%, hasta 2.208 millones, lo que hizo que los ingresos totales de la sociedad se recortaran un 5%, hasta 3.650 millones.

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