Pide que se respete la gestión

Miquel Valls deja la Cámara de Barcelona: cero autocrítica y aviso al soberanismo

Lanzó un mensaje a su sucesor: "En esta época, el presidente ha hecho de presidente y el director ha hecho de director, y este tipo de cosas no siempre son normales en instituciones"

Foto: El expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona Miquel Valls. (EFE)
El expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona Miquel Valls. (EFE)

Miquel Valls dijo adiós en su último acto antes de que el independentismo tome el control de la Cámara de Comercio de Barcelona. No reconoció errores, ni recientes —el empresariado que él representa ha perdido el control de la institución tras la victoria electoral de la ANC— ni lejanos, como fue el fracaso de Spanair, una operación inspirada desde la entidad cameral y que se saldó con pérdidas para el erario público de casi 100 millones. Valls, eso sí, lanzó un mensaje a su sucesor, el muy independentista Joan Canadell: “En esta época, el presidente ha hecho de presidente y el director ha hecho de director, y este tipo de cosas no siempre son normales en instituciones como esta. La no interferencia en cada uno de los ámbitos ha sido la clave para conseguir los objetivos”.

El gerente de la Cámara, Xavier Carbonell, sacó pecho de todo. Se atribuyó el liderazgo del acto del IESE, que en el año 2007 hizo una lectura equivocada de la retirada de Iberia del Aeropuerto de El Prat, y que en su día nadie quiso encabezar. Ni una palabra de autocrítica. Al contrario, incluso se presumió de cómo la Cámara de Comercio se apropió del edificio de la Llotja cuya titularidad antes era compartida.

A preguntas de la prensa, Valls ha reconocido que Spanair —a la que no nombró— no fue bien. ”Unas operaciones salieron mejor y otras peor, y esa no fue una operación buena. Pero no fue de una sola parte, estuvo el empresariado, sí, pero estaba muy consensuada con otras partes, con la Generalitat, y Turismo de Barcelona tuvo un papel muy importante”. Valls concede que la operación no salió bien: “Había intereses muy específicos porque había intereses de que una compañía como Spanair no tuviese éxito, y quienes fueron los impulsores de que esta operación no tuviese éxito ya se sabe lo que decían en ese momento”. Es decir, vagas alusiones a una 'mano negra'.

Hay un tesorería de 13,3 millones de euros. Con lo que Canadell y su junta de independentistas encontrarán la caja llena para el giro que quieren dar a la entidad. El patrimonio de la entidad suma 43 millones, pero, según Carbonell, el patrimonio en realidad es muy superior porque sus edificios están infravalorados.

“Hoy tenemos un Cámara que es un referente en la opinión del ámbito económico y de las infraestructuras, que ha presentado como valor fundamental el prestigio de la institución y que ha estado al servicio del interés general del país”, ha asegurado Miquel Valls.

El interés general

“La Cámara ha de preservar la defensa del interés general”, ha advertido el todavía presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona en su acto público. Pero ha evitado polemizar con Canadell. “No haré ningún comentario y no comentaré nada de lo que haya dicho mi sucesor”. Sin embargo, se le ha entendido todo.

Valls sí que ha negado las acusaciones de Canadell de servir a los intereses de Madrid: “La Cámara siempre ha sido independiente de cualquier poder y esa ha sido nuestra gran virtud”.

Joan Canadell, nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona.
Joan Canadell, nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Las grandes empresas

Joan Canadell es partidario de echar de la Cámara a las 14 grandes empresas que pagan 14 sillas del pleno. Hoy, Valls ha recordado que “el apoyo de esas empresas fue clave cuando se acabaron las cuotas obligatorias”.

Con Miquel Valls se va de la institución un tipo de empresariado que ahora se convierte en minoritario en la Cámara de Comercio de Barcelona. Un empresariado que ha vivido en armonía con las grandes empresas —Aena, el grupo de empresas vinculadas a La Caixa, las grandes familias, las patronales, el sector turístico— e instituciones como la Generalitat o el Ayuntamiento de Barcelona. Una época que ahora, tras 17 años de mandato de Miquel Valls, acaba.

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