TRAS UN AÑO DE INTENSAS NEGOCIACIONES

Trump frustra la venta de la aceitunera Interoliva (Bergel y Saracho) a Dcoop

El grupo cooperativo rompe la operación, ya que Interoliva tiene en EEUU la mayoría de sus clientes, como Costco o Kroger. La firma salió del concurso en 2015 y gana 2,5 millones al año

Foto: Aceitunas en la planta de Dos Hermanas. (Interoliva)
Aceitunas en la planta de Dos Hermanas. (Interoliva)

Las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles a 300 productos europeos como respuesta a la Unión Europea por las ayudas que dio al avión A350 de Airbus la pasada década han frustrado una relevante operación de concentración en el mercado aceitunero. Se trata de la integración de la sevillana Interoliva, controlada en un 56% por Jaime Bergel (presidente de HIG España) y su primo Pedro Sainz de Baranda, en el gigante Dcoop, una de las tres mayores cooperativas del país. Internacional Olivarera (Interoliva) se dedica exclusivamente a la aceituna de mesa. En su accionariado está también Emilio Saracho, expresidente de Popular, con un 14% a través de una sociedad patrimonial (AWL Inversiones).

El fruto del olivo, el aceite o el vino forman parte de ese listado, que se suma a otro anterior exclusivo para las exportaciones de productos aeronáuticos. Ese posible sobrecoste afectaría a la aceituna verde de toda Europa, y se sumaría al actual que afecta solo a la aceituna negra española. Las conversaciones se han roto, según varias fuentes empresariales y jurídicas, tras un año de intensos trabajos. José María Pacheco, presidente del grupo de 'outsourcing' sevillano Konecta y dueño de otro 14% de Interoliva, ha sido el interlocutor de Antonio Luque, presidente ejecutivo de Dcoop. Junto a ellos, José Pérez, ex socio director de EY en Andalucía, ha actuado como hombre de confianza de ambas partes.

La operación estaba muy avanzada y afectaba a los dos principales activos de Interoliva, empresa que salió del concurso en 2015 y fue adquirida a título particular por Bergel y Sainz de Baranda al anterior propietario, Carlos Jiménez. El primero es la propia fábrica, ubicada en el centro urbano de Dos Hermanas, rodeada de viviendas. El segundo, una finca de unas 400 hectáreas de olivar en intensivo (plantado en seto para reducir los costes de recolección) en Sevilla. Esta finca es la que aporta 14 millones de deuda, el principal pasivo de la firma.

Dcoop se quedaría con la fábrica, con el objetivo de conseguir la recalificación de los suelos de industrial a residencial. Avanzadas estaban también las conversaciones con el Ayuntamiento de Dos Hermanas, que cifraba en 50.000 metros el tope de edificabilidad que tendría esa parcela. La actividad de Interoliva se trasladaría a la nueva planta de aceituna que Dcoop ha inaugurado recientemente detrás de la que ya poseía en ese mismo municipio (Acyco, que compró a Deoleo hace años).

Garantías adicionales

La finca quedaba fuera de la compra de Dcoop y se quedaba en manos de Bergel y el resto de socios libre de cargas. Pese a que todo parecía encaminado a la firma de la operación, la incertidumbre tras conocerse los planes de Trump de gravar la aceituna verde llevaron a Dcoop a exigir en el último momento garantías adicionales. Algo que los vendedores ya no aceptaron, según las fuentes consultadas.

Interoliva factura 25 millones y tiene un ebitda (beneficio bruto) de entorno a 2,5 millones, además de que está captando nuevos clientes en EEUU y en España. Los planes pasan por alcanzar los 40 millones en ventas en 2022. Ahora, sus dueños se dan un tiempo de espera hasta saber cómo encauzar el futuro de una compañía que es viable. La venta de Interoliva es complicada y, debido a la ubicación de la fábrica, interesaría fundamentalmente a empresas ya implantadas en Dos Hermanas, como Migasa (o su filial, Ybarra), para favorecer esa operación urbanística. Acesur (La Española o Coosur), que también tiene su sede social en Dos Hermanas, salió del mercado aceitunero y ha alquilado parte de sus instalaciones a IAN (controlada por Portobello), como desveló El Confidencial.

Interoliva factura 25 millones y gana en bruto 2,5 millones. La mayoría de su negocio lo obtiene en EEUU con Costco, Walmart, Kroger o PriceSmart

Además de Bergel, Sainz de Baranda, Saracho y Pacheco, tiene otro accionista de familia financiera de renombre: Antonio Escámez, con otro 14%. A su vez, Pacheco tiene como socio mayoritario en Konecta, la empresa que preside, a Banco Santander. Gracias a ello, ha desarrollado una intensa negociación con el banco para favorecer la operación. Pero de nada ha servido.

Dcoop ha venido creciendo decididamente en el sector aceitunero en el último año, tras la compra del 20% de la americana Bell-Carter (impulsora del arancel a la aceituna negra y primera empresa del sector en EEUU) o el 5% de la portuguesa Maçarico (líder en Portugal). Tiene además dos plantas en España, en Córdoba y Sevilla. La sección de aceituna de mesa de la cooperativa con sede en Antequera (Málaga) representa el 10% de sus 1.000 millones de ingresos anuales.

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