CUATRO AÑOS DESPUÉS DE ACEPTAR EL CARGO

Alfredo Sáenz sale del consejo de JP Morgan tras la caída de su padrino Saracho

El banquero vasco, la mano derecha de Botín, ha pactado dejar el consejo asesor internacional de la entidad estadounidense cuatro años después de su contratación

Foto: Alfredo Sáenz. (EFE)
Alfredo Sáenz. (EFE)

Alfredo Sáenz, el que fuera mano derecha de la familia Botín en Banco Santander y uno de los grandes banqueros de España, ha pactado su salida de JP Morgan. Sáenz, que en 2015 se incorporó al consejo asesor internacional del mayor banco estadounidense para Europa, Oriente Medio y África (EMEA, por las siglas en inglés), dejará su puesto en este órgano consultivo una vez que ya han abandonado el grupo financiero los padrinos que le auparon al cargo.

En concreto, Emilio Saracho, el banquero de inversión español que más alto llegó en JP Morgan y que lo llevó al consejo asesor internacional para que recuperase el prestigio perdido por su abrupta dimisión como vicepresidente y consejero delegado de Banco Santander. Sáenz se vio obligado a dejar la entidad española después de que el Tribunal Supremo revocase el indulto concedido en el último Consejo de Ministros celebrado por José Luis Rodríguez Zapatero tras la sentencia del propio alto tribunal que le condenó a tres meses de prisión, multa e inhabilitación especial para cualquier empleo relacionado con la banca.

Saracho, que en ese momento fue nombrado vicepresidente global de JP Morgan Chase, no tuvo reparos en recuperar la figura del que fuera hombre de confianza de Emilio Botín pese a esa sentencia del Supremo. Su amistad se había cimentado en las numerosas operaciones corporativas que el Santander había encargado al banquero de inversión. Por ello, el banco estadounidense, que estudio el currículo y el impacto reputacional que podría tener en su seno, consideró que esa condena no le impedía convertirse en miembro de un órgano que se utilizaba para analizar la evolución del banco, de la política y de la sociedad en general.

Pero ahora, con la destitución de Saracho como presidente del Banco Popular justo hace dos años y su caída a los infiernos por la quiebra del banco español, Sáenz considera que su presencia en el consejo asesor de JP Morgan ha perdido sentido. El grupo estadounidense comparte dicha visión, por lo que ambas partes han acordado que deje sus funciones como consejero. Su salida tiene el visto bueno de Ignacio de la Colina, el máximo responsable del buque americano en España y Portugal desde 2016, quien sustituyó a Enrique Casanueva, el delfín de Saracho.

Emilio Saracho. (Reuters)
Emilio Saracho. (Reuters)

Precisamente, Casanueva, que fue promocionado a máximo responsable de banca de inversión para el sur de Europa, dejó también JP Morgan apenas 20 días después de la intervención del Popular. Su marcha se produjo en medio del escándalo que rodeó la quiebra de la que hasta ese momento era la entidad española más eficiente porque Saracho había contratado al propio JP Morgan —cuatro meses antes, era uno de sus ejecutivos más reconocidos en el mundo— como asesor para buscar una solución a sus problemas de solvencia. No lo consiguieron —el Santander de Ana Botín lo compró por un euro— y además sembraron la sombra del conflicto de interés.

Sáenz ha sido el primer español en desembarcar en este ‘advisory council’, que fue creado en 2005 por JP Morgan para rodearse de ejecutivos y políticos que han tenido un papel relevante en sus instituciones. El banquero al que los Botín confiaron la historia del Santander durante dos décadas compartió asiento con otras personalidades como Antony Ball, ex consejero delegado del 'private equity' Brait; Pascal Colombani, presidente de la francesa Valeo, uno de los mayores proveedores mundiales de piezas para coches; Mikael Silvennoinen, presidente del 'head hunter' IMS Talent, y Rolf Watter, socio del despacho de abogados suizo Bar & Karrer.

El banquero vasco, de 78 años, sigue como presidente de BDK Financial Group, el banco constituido con empresarios como Alberto Cortina y el venezolano Alejandro Betancourt para replicar el tradicional sistema financiero español de oficinas en África. BDK, del que Sáenz tiene un 5% del capital, cuenta con presencia en Senegal (con Banque de Dakar) y Costa de Marfil (Banque d'Abidjan) con negocios bancarios tradicionales. Además, dispone de otras filiales especializadas en financiación al consumo a través de dispositivos móviles (Kash-Kash y Creditkash) en Costa de Marfil, Guinea-Conakry, Senegal y Malí.

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