FORO ALTA DIRECCIÓN EL CONFIDENCIAL - PWC

Cosmen (Alsa): "Liberalizar el transporte de largo recorrido no es sostenible"

La guerra de precios entre los diferentes actores de movilidad y la liberalización del mercado se convierten en factores clave en el futuro del sector transportes

En 2017 saltaron las alarmas en el sector del transporte por carretera por la decisión de Bruselas de revisar el reglamento para liberalizar la mayoría de las rutas de más de 100 kilómetros. Un año antes, un informe de la Comisión Europea ponía en entredicho la efectividad del modelo concesional de nuestro país, algo que la propia Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) también ha criticado por la falta de competencia. A la espera de esa actualización, desde el principal operador de líneas interurbanas, Alsa, se afirma que dado que se opera en un mercado de servicio público “la liberalización del transporte de largo recorrido no es sostenible, ya que las empresas se van a concentrar donde hay demanda” y sería necesario que el Gobierno interviniera para obligar a cubrir las rutas menos rentables “para atender a la España vacía”, defiende el presidente de la compañía, Jorge Cosmen, en el Foro Alta Dirección organizado por El Confidencial y PwC.

Para refrendar su afirmación, Cosmen cita ejemplos de países donde la apertura no ha demostrado traer competencia. Es el caso de Alemania, donde más del 90% del mercado está en manos de un operador, o Francia, donde el 80% se lo reparten dos empresas. En Reino Unido, por su parte, se quiere dar marcha atrás tras 20 años de libre competencia, argumenta.

“La tecnología es el plus que va a hacer que cuando tengamos una conexión automática y fiable dejemos de usar el vehículo privado”

En España el modelo concesional se instauró hace un siglo con licitaciones de entre 50 y 90 años que comenzaron a expirar hace una década. En la actualidad, las explotaciones se han reducido a 10 años en consonancia con lo que marca la legislación europea. “Nuestro modelo ha demostrado que garantiza la movilidad interurbana”, asevera reconociendo que tanto un sistema como el otro “no son perfectos”.

Sin duda, la liberalización es un proceso que trae nuevos actores que, para hacerse con el mercado, comienzan una guerra de precios que beneficia al usuario. Hoy, las tarifas del transporte por carretera están limitadas por ley y el número de usuarios desciende por la nueva competencia de otros medios como el tren, las aerolíneas 'low cost' y el coche compartido. “El precio viene marcado por el entorno. Los viajeros tienen acceso a aplicaciones para viajar donde le ofrecen todas las opciones en precio, oferta, puntualidad”, por eso, “tenemos que ser predictivos y conocer las preferencias del usuario”, para tratar, así, de incrementar la ocupación, cuyo “margen de mejora es mucho”. Un botón de muestra es el abaratamiento de los billetes entre semana para huir de la estacionalidad del servicio, concentrado en el ocio.

María Sanchiz, socia responsable de Empresa Familiar de PwC; Jorge Cosmen, presidente de Alsa; y Alberto Artero, director general de El Confidencial.
María Sanchiz, socia responsable de Empresa Familiar de PwC; Jorge Cosmen, presidente de Alsa; y Alberto Artero, director general de El Confidencial.

En la actualidad, según los datos de Confebús, este medio de transporte es responsable de la mitad de los trayectos interurbanos. El autobús mueve en nuestro país 5.680 millones de euros, de los que el negocio concesional de líneas regulares supone 1.500 millones. Existen más de 3.350 empresas y 44.000 autobuses que transportan a 47.760 millones de personas al año. Alsa cuenta con una flota de 3.465 vehículos que transportan a más de 350 millones de viajeros y el año pasado facturó 842 millones.

Alsa observa también con atención la liberalización ferroviaria, prevista por Bruselas para finales de 2020, aunque tal y como se plantea el proceso por paquetes, va a “limitar” los operadores. Por otra parte, y de nuevo citando a Alemania donde está liberalizado desde hace más de un lustro, Cosmen señala que ninguna compañía ha entrado en el mercado y que, en el caso español, Renfe ofrece, en su opinión, un servicio competente. Alsa cuenta con dos líneas ferroviarias turísticas y participa en la gestión de una de las líneas de metro ligero de Madrid.

Licencias VTC

En las licitaciones, la tecnología es clave no solo para ofrecer entretenimiento y conectividad a los viajeros, sino también por seguridad, la “máxima” de la compañía, para situar en “nivel cero” los accidentes. La sostenibilidad también es otro aspecto que cuida, más aún con la vista puesta en los datos de la ONU que dicen que para 2050 el 70% de la población vivirá en las ciudades. En este sentido, Cosmen augura que la “propiedad del vehículo particular va a cambiar” por las restricciones de uso que se están produciendo en grandes ciudades y con la popularización de nuevos servicios de movilidad. “La tecnología es el plus que va a hacer que cuando tengamos una conexión automática y fiable dejemos de usar el vehículo privado”.

Jorge Cosmen, presidente de Alsa.
Jorge Cosmen, presidente de Alsa.

En este contexto, Alsa, que desde hace dos décadas opera en el negocio de los VTC recogiendo y llevando a viajeros a aeródromos y puertos, ha potenciado esta actividad y ha firmado una alianza con la propietaria de licencias VTC Moove Cars. Por otro lado, ha lanzado ALSAcab, un servicio de última milla para el traslado de viajeros hasta o desde la estación que han adquirido sus billetes de autobús, y que fue objeto de denuncia por parte de la Federación Española del Taxi (Fedetaxi) sin que haya afectado al mismo.

Internacionalización

El foco de crecimiento, no obstante, está puesto en el exterior y en adquisiciones puntuales. El actual tamaño de la compañía es fruto de la compra de empresa pública Enatcar (1999) y Continental Auto (2007).

María Sanchiz, socia responsable de Empresa Familiar de PwC.
María Sanchiz, socia responsable de Empresa Familiar de PwC.

El proceso de internacionalización de la empresa familiar asturiana comenzó en 1964 con la línea Oviedo-París-Bruselas para dar servicio a una España de emigrantes. Después llegaría China, Marruecos, Francia, Portugal, Suiza... En 2005, Alsa fue adquirida por el grupo británico National Express a cambio de que la familia se quedara con un porcentaje, que en la actualidad asciende al 15%, y que opera en Reino Unido, EEUU, Canadá, Europa continental, norte de África y Oriente Medio. Se trata de una participación en la que Cosmen afirma estar “cómodo”. En su momento, la familia llegó a tener un 20% del capital.

Los orígenes se remontan a 1728, cuando ofrecía transporte con carros a caballo por el puerto de Leitariegos (Asturias), pero no es hasta dos siglos después cuando se constituye Automóviles Luarca S. A. (Alsa). Hoy es la segunda generación la que está al mando de una empresa que, pese a estar integrada en un operador extranjero, mantiene los valores inculcados por el patriarca basado en cuatro aches: honestidad, humildad, humanidad y humor del bueno. La profesionalización se impuso cuando los hijos tomaron las riendas de la compañía, a principios de 2000, y que llevó al nombramiento de un consejero delegado ajeno a la familia y a la operación con National Express.

Los valores en la empresa familiar

Las empresas familiares se enfrentan a los cambios en el comportamiento de los consumidores y a la crisis de confianza en las compañías tradicionales. Sin embargo, su ventaja competitiva con respeto al resto de compañía son sus propios valores.

Esa es la tesis que sostiene la Encuesta Mundial de la Empresa Familiar 2018 de PwC bajo el título 'The values effect. How to build a lasting competitive advantage through your values and purpose in a digital age'. El informe hace una disección del papel de las empresas familiares en el mundo actual, a partir de una encuesta en la que participaron representantes de 2.953 negocios familiares de 53 países diferentes.

El estudio cita distintas fuentes estadísticas para asegurar que las empresas familiares inspiran más confianza entre la gente y piensan más en el largo plazo que las que no lo son. A partir de esa constatación, los encuestados vierten sus opiniones en torno a su percepción de los valores de la empresa -un 79% de ellos dicen tenerlos claros- o sobre si esos principios suponen una ventaja competitiva -un significativo 75% creen que sí-.

Empresas