OBJETIVO DEL 12%

Los ERE de Caixa y Santander impiden elevar el capital en 2019 como quiere el BCE

CaixaBank sufrirá un golpe de hasta 40 puntos básicos, mientras que en la entidad cántabra será de más de 15 puntos. Lastran el avance que quieren los supervisores

Foto: Sindicalistas protestando por el ERE de CaixaBank. (EFE)
Sindicalistas protestando por el ERE de CaixaBank. (EFE)

Los supervisores repiten una y otra vez la necesidad de que los bancos mejoren sus niveles de capital para afrontar cualquier ‘shock’ o crisis potencial sobre su solvencia, pero siempre hay un motivo —o excusa— para posponer el avance. CaixaBank y Banco Santander, dos entidades significativas y que tienen ratios por debajo del 12%, afrontan costes de reestructuración por fuertes ajustes en la plantilla que impactarán en el colchón de capital.

CaixaBank pactó con los sindicatos el recorte de 2.023 empleados con un proceso de bajas incentivadas y prejubilaciones, y un coste estimado de hasta 890 millones antes de impuestos. Según Credit Suisse, estos costes de reestructuración suponen 40 puntos básicos contra la ratio de capital de máxima calidad (CET1 ‘fully loaded’), que en el primer trimestre se situó en el 11,6% con algo más de 17.000 millones.

Este nivel, como ocurre en todas las entidades españolas, está sobradamente por encima de los requerimientos regulatorios, pero los supervisores piden más. El Banco Central Europeo (BCE) reclama de forma no vinculante que haya un crecimiento sostenido del colchón hasta el 12%, objetivo que también han incorporado los inversores a su ecuación. El Banco de España (BdE) ha vuelto a hacer público otro rapapolvo contra la banca por estar a la cola en capital respecto a sus pares europeos, y haber sido la que menos ha aprovechado el ciclo de recuperación desde 2014 para reforzar la solvencia.

El banco catalán, que mudó su sede a Valencia, tiene como meta en el plan estratégico alcanzar esta ratio, que si no fuera por estos extraordinarios llegaría ya en 2019. Las estimaciones de Credit Suisse apuntan a que cerrará el año con un 11,7%, frente al 11,6% del primer trimestre. Avanzará solo una décima por los costes de reestructuración, que supondrán 40 puntos básicos que impedirán llegar al ansiado 12%. El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, destacó a los analistas tras presentar los resultados del primer trimestre que esperan en el banco "acabar el año más cerca del 12% que ahora".

Estimación de Credit Suisse del capital de máxima calidad de CaixaBank en 2019.
Estimación de Credit Suisse del capital de máxima calidad de CaixaBank en 2019.

Las estimaciones del informe del banco suizo calculan que el banco generará 120 puntos de capital a través de los beneficios entre el segundo y el cuarto trimestre, restando 50 puntos básicos por dividendos, otro punto por los cupones de la deuda anticrisis y otro punto por el crecimiento del crédito (activos ponderados por riesgo —APR—). Esta evolución no contaría con el riesgo de una sentencia en contra por el IRPH desde Europa, ya que CaixaBank es el banco cotizado más amenazado.

En el caso de Banco Santander, las estimaciones son aún difusas, pero también parece que afrontará costes de reestructuración relevantes. CaixaBank asume hasta 890 millones por 2.024 empleados, mientras que el banco cántabro ha propuesto el recorte de hasta 3.700 empleos, aunque diversas fuentes dan por hecho que la cifra se irá ajustando en las negociaciones hasta los 3.000.

En cualquier caso, teniendo en cuenta los precedentes de otras entidades o del propio Santander, que asume el tercer ERE desde 2016 —y cuarto si se tiene en cuenta al Popular—, los analistas calculan un coste de hasta 1.000 millones de euros. Por lo pronto, las prejubilaciones y bajas incentivadas del recorte de 2016 costaron en torno a 305.000 euros por trabajador.

Por su dimensión global, el mordisco sería menor en el caso de Banco Santander, que acabó el primer trimestre con un colchón de capital de 68.000 millones. Así, el impacto sería del 1,5% del ‘stock’ y de 15 puntos básicos en la ratio si se mantiene constante la variable de activos ponderados por riesgo (APR).

El banco que preside Ana Botín incluyó en la guía que presentó en el ‘Investor Day’ de abril un objetivo de que la ratio de capital se sitúe entre el 11% y el 12%. Los costes de reestructuración del nuevo ERE serán otro freno para alcanzar la parte superior de la horquilla, tal y como solicitan el BCE, el Banco de España y los inversores.

El supervisor español ha incidido en ello en sus últimos documentos, tanto en el informe de estabilidad financiera como en el informe anual. “La ratio media de capital de máxima calidad de las entidades españolas apenas ha aumentado desde la entrada en vigor de Basilea III en 2014 y se sitúa en valores reducidos en comparación con los demás sistemas bancarios europeos”, critica el BdE. “Esto subraya la conveniencia de que las entidades refuercen sus niveles de capital, con el fin de mejorar su capacidad de resistencia frente a perturbaciones adversas”, añade el supervisor en su informe anual.

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