ACUERDO CON LA BANCA ACREEDORA

Louis Vuitton pone dinero en Pepe Jeans para refinanciar la deuda con BBVA

L Capital, el fondo de capital riesgo de la firma de lujo francesa, ha aceptado inyectar dinero fresco en la compañía española para extender el vencimiento de sus 250 millones de deuda

Foto: Logo de la marca Pepe Jeans en una tienda en Madrid. (Reuters)
Logo de la marca Pepe Jeans en una tienda en Madrid. (Reuters)

Pepe Jeans está a un paso de conseguir que BBVA, Santander y CaixaBank refinancien su deuda de 250 millones de euros que sus dos principales accionistas pidieron para comprar la empresa de moda a Juan Abelló hace ahora cuatro años. Según han confirmado fuentes próximas a las negociaciones, el acuerdo está muy cerca de firmarse gracias a que L Capital, el fondo de capital riesgo de Louis Vuitton Môet Hennessy (LVMH), y la millonaria familia libanesa Mikati han decidido hacer una nueva aportación de dinero para rescatar a la compañía española.

Según otras fuentes, L Capital y M1 Fashion, la sociedad del que fuera primer ministro de Líbano, han aceptado la exigencia de la banca acreedora de inyectar 50 millones de euros adicionales a los 720 millones que pagaron cuando compraron la compañía en 2015 a Torreal (el vehículo patrimonial de Abelló) y Artá Capital. Una ampliación de capital que es la segunda que aportan a Pepe Jeans, porque en 2017 ya se vieron obligados a desembolsar 22 millones de euros por las pérdidas acumuladas en pasados ejercicios.

Además, los accionistas de la compañía con sede en Barcelona han aceptado llevar a cabo una severa reestructuración tanto operativa como geográfica. La primera, que está siendo monitorizada por McKinsey, supondrá un cambio en el modelo de tienda de Pepe Jeans, que quiere apostar por puntos de venta con superficies más grandes, tal y como llevan tiempo haciendo Inditex o Mango. Ello supondrá el cierre de parte de los 355 locales que tiene la compañía, incluidas los de sus marcas Hackett, Tommy Hilfiger y Façonnable. En España, la compañía cuenta con 86 puntos de venta propios, de los cuales 43 son tiendas, 12 son 'outlets' y 31 'corners' establecidos en El Corte Inglés.

La revisión va a incluir también una puesta al día de la valoración real de los inventarios, uno de los grandes problemas del sector de la moda. Pepe Jeans quiere liquidar gran parte de los 'stocks' que ha ido acumulando en las últimas temporadas, lo que le obligará a depreciarlos en su balance, con el consiguiente efecto en la cuenta de resultados. La compañía quiere poner en marcha un nuevo sistema de producción que se adapte diariamente a las demandas de los clientes, de tal forma que tenga capacidad de multiplicar la fabricación de una prenda que tenga éxito y paralizar otras que no gusten a los consumidores.

La revisión va a incluir también una puesta al día de la valoración real de los inventarios, uno de los grandes problemas del sector de la moda

Junto a estas medidas operativas, los responsables de Pepe Jeans, asesorados por Rothschild, se han comprometido a realizar desinversiones por otros 50 millones. La compañía, dirigida por Carlos Ortega como consejero delegado, ha decidido analizar qué negocios pueden ser vendidos o qué marcas cerradas. La primera conclusión es que Pepe Jeans pondrá en el mercado su filial en India, un mercado donde no ha conseguido penetrar lo suficiente y cuya divisa le ha provocado fuertes pérdidas en los últimos años. También se va a desmontar parte de la estructura de Holanda.

Con los 50 millones nuevos aportados por los accionistas y los otros 50 que el grupo espera ingresar por enajenaciones, la banca considera que Pepe Jeans quedará en una situación financiera adecuada para poder hacer frente a sus deudas. En concreto, espera que la relación entre el beneficio operativo o ebitda y el pasivo se sitúe ligeramente por debajo de las cuatro veces. Una proporción todavía alta, pero asumible si las medidas operativas van dando sus frutos a corto y medio plazo.

Otro zurcido a la banca española

Los principales acreedores de Pepe Jeans son BBVA, Santander y CaixaBank, que aglutinan el 60% de los 250 millones que le fueron prestados en 2015 a M1 Fashion y L Capital Asia para tomar el control de la compañía. Bankia, Barclays y Sabadell son los tenedores del resto de la deuda, que ya fue renegociada cuando la compañía empezó a sufrir los primeros problemas.

De hecho, los accionistas solicitaron el primer favor a la banca en el último trimestre de 2016 al incumplir uno de los ratios financieros referido al nivel de endeudamiento. Las entidades le concedieron algunas exenciones y el 14 de junio de 2017 aprobaron una refinanciación que modificaba dicha obligación y ampliaba el periodo de amortización de julio de 2020 al mismo mes de 2021.

La situación de Pepe Jeans es similar a la que han vivido recientemente empresas como El Ganso y Mango, que también tienen como acreedores a los principales bancos nacionales. La primera acaba de cerrar la refinanciación de su deuda tras una nueva aportación de dinero por parte de los fundadores, la familia Cebrián, después de que la compañía rozase la quiebra técnica. Por su parte, la empresa catalana ha reestructurado un pasivo de 500 millones, al tiempo que ha implementado un cambio relevante en la cúpula directiva y un nuevo plan de negocio.

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