desarrollo urbanístico

FG, el BCE y la gota que puede colmar la paciencia de BBVA en Operación Chamartín

Un nuevo presidente, un nuevo supervisor y un nuevo contexto son motivos de peso para que, si los políticos siguen jugando a sus intereses, el banco se retire cuando caduque la actual prórroga

Foto: Maqueta de la Operación Chamartín.
Maqueta de la Operación Chamartín.

"Gane quien gane, el proyecto es este. No hay tiempo, ni ganas, para hacer otro". Con estas palabras, resumía ayer un directivo de Distrito Castellana Norte (DCN), la promotora de Operación Chamartín, el sentir que impera en los despachos de los responsables de este desarrollo, después de que ayer volviera a ser aplazada su aprobación.

Los intereses electorales y las jugadas políticas de las diferentes formaciones han vuelto a protagonizar un espectáculo bochornoso para la ciudadanía, que lleva más de un cuarto de siglo esperando que se apruebe este proyecto, o que se entierre definitivamente, pero que se decida definitivamente inclinar la balanza en una y otra dirección.

El peligro que se corre ahora es que el Gobierno que surja de las elecciones de este domingo tenga la tentación de repetir lo visto en las últimas legislaturas y opte por volver a empezar para hacer su propia Operación Chamartín.

El problema es que el tiempo se acaba y puede que la paciencia de BBVA, principal accionista de DCN, también. Entre otros motivos, porque ni las personas, ni los tiempos ni el contexto son los mismos que había hace cuatro años, cuando Manuela Carmena llegó al Ayuntamiento de Madrid; ni que hace seis, cuando Ana Botella revivió el proyecto.

Primero, al frente de BBVA ya no está Francisco González sino Carlos Torres, un cambio nada baladí, ya que el exmandatario tenía un compromiso casi personal con este proyecto, hasta el punto de que son muchas las voces que, en privado, han asegurado que FG, como popularmente se conoce al financiero, quería pasar a la historia como el promotor del gran desarrollo urbanístico de la capital. E, incluso, dejar su sello en uno de los rascacielos proyectados.

Ruth Ugalde

Segundo, el supervisor bancario ha cambiado. Las entidades sistémicas, como BBVA, ya no dependen de una institución española como es el Banco de España (BdE), siempre más proclive a dejarse sensibilizar por los intereses del país, y no debe olvidarse que detrás de Operación Chamartín hay un cheque de 1.200 millones con el que cuenta el Estado para sacar adelante todo su plan de cercanías.

Ahora, en cambio, BBVA debe cuadrarse ante el Banco Central Europeo (BCE), para quien las guerras políticas del Palacio de Cibeles suenan tan lejanas como insignificantes, y a quien le resulta difícil comprender qué hace un banco metido a promotor.

BBVA ya no está presidido por FG, quien tenía un compromiso casi personal, y ahora lo supervisa el BCE, al que gusta poco ver ladrillo en los balances

De hecho, los retos a los que se enfrenta ahora la entidad van por otros caminos, como la digitalización, la solvencia o la consolidación del sector, todos ellos campos en los que BBVA puede encontrar un sinfín de oportunidades para invertir los más de 6.000 millones que DCN tiene comprometidos en Operación Chamartín.

A estos cambios de tercio se suma que la última prórroga que firmó la promotora con Adif (entidad dependiente del Ministerio de Fomento que, en última instancia, es quien vende el grueso de los terrenos sobre los que se ejecuta este desarrollo) caduca dentro de tres años.

Coste de oportunidad

Esto significa que el Gobierno que salga de las elecciones de este domingo, en principio, no va a poder repetir la historia de Botella y Carmena, que han agotado sus mandatos sin aprobar el desarrollo, ya que el contrato de concesión vencerá antes, y cada día parece más difícil convencer al banco, y a sus supervisores, de que siga confiando en un proyecto que lleva más de 25 años esperando ser aprobado.

Y para cuando se cumpla la prórroga, irá camino de tres décadas esperando... y el coste de oportunidad también cotiza, en este caso, en contra de los intereses de BBVA y de su socio, Grupo San José, que ayer cerró con una caída del 8,56%.

De ahí que en los despachos de DCN se insista en que este proyecto es el único posible, porque no queda tiempo, ni probablemente paciencia, para volver a empezar de cero y dejar que se repita la historia. Y ni las personas, ni los tiempos ni el contexto de quien financia la fiesta son los mismos.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios