EL INVERSOR RUSO APORTARÁ 500 ADICIONALES

Fridman fuerza a la banca a provisionar 360 millones tras plegarse en el rescate de DIA

El acuerdo ‘in extremis’ entre LetterOne y Banco Santander para evitar la quiebra de DIA permitirá al grupo de distribución mantener abiertos sus supermercados y asegurar

Foto: Mikhail Fridman. (Reuters/EC)
Mikhail Fridman. (Reuters/EC)

El acuerdo ‘in extremis’ entre LetterOne y Banco Santander para evitar la quiebra de DIA permitirá al grupo de distribución mantener abiertos sus supermercados y asegurar gran parte de los empleos de sus 44.000 trabajadores. Pero el pacto alcanzado sobre la campana va a obligar a las entidades financieras a provisionar unos 360 millones de euros, tal y como obliga la normativa contable. Unas pérdidas que la banca espera recuperar en 2023 si el fondo del magnate ruso Mikhail Fridman consigue revertir la situación de la compañía ‘retail’.

Las acciones de DIA se movían con subidas de entre el 5% y el 8% en los primeros compases de la sesión, hasta alcanzar los 0,676 euros por acción.

La aceptación de las severas condiciones impuestas por LetterOne para impedir que DIA cayese en concurso de acreedores se considera desde el punto de vista técnico como una refinanciación de una deuda calificada como sub-estándar o, según el nuevo vocabulario del Banco Central Europeo (BCE), ‘riesgo dudoso’. Y esta denominación lleva implícito que la banca la tiene que provisionar en sus balances. La cuestión es en qué porcentaje tendrán que ser cubiertos los 912 millones del crédito sindicado, cuyo pago se ha extendido ahora hasta dentro de cuatro años.

Según varias fuentes, las entidades financieras que aún han mantenido sus posiciones en el préstamo deberán dotar un mínimo del 25% y un máximo del 40% de la deuda reestructurada. El 40% es con el descuento con el que algunos bancos, como Commerzbank, Deutsche Bank y JP Morgan, han vendido su trozo del sindicado en el mercado secundario por el temor a que finalmente la empresa no se salvase.

Es decir, un máximo de 360 millones que ahora deberán ser negociados con el BCE, cuya posición respecto a las refinanciaciones se ha ido endureciendo en los últimos exámenes a la banca europea. Otras fuentes indican que no se puede generalizar y que la pérdida que tendrá que asumir cada entidad dependerá del tipo de posición, del colateral y del 'rating' o nivel de solvencia de la compañía.

El de DIA es de bono basura, tanto para Standard & Poors como para Moody's. La primera hundió su calificación crediticia en diciembre del pasado año hasta CCC+, tras rebajar tres escalones su fortaleza financiera en apenas dos meses. La segunda hizo lo propio y redujo su solvencia hasta B2, con perspectiva negativa. Una situación que podría mejorar en los próximos meses una vez LetterOne complete la recapitalización de la compañía con la ampliación de capital de 500 millones.

Sin embargo, estos 500 millones ya están comprometidos. Los primeros 180 millones van a ser desembolsados por adelantado mediante un préstamo participativo para sacar al grupo de supermercados de su situación actual de insolvencia por el agujero patrimonial de 174,9 millones. Los restantes 300 millones irán a repagar la emisión de bonos por este importe que expira en julio y que ha sido el principal escollo en las negociaciones entre el fondo dirigido por Mikhail Fridman y Banco Santander.

Los bonos que vencen en julio serán pagados en su totalidad, pero no así los que expiran en 2021 y 2023 tras el plante impuesto por el Santander

La posición del primer banco español era la de rechazar las exigencias del magnate ruso, que obliga a los acreedores a no cobrar ni un euro hasta 2023, no tener que hacer frente a ninguna obligación financiera durante este periodo y a concederle nuevas líneas de crédito por 380 millones. El Santander pedía un trato equitativo respecto a los bonistas, que sí iban a cobrar el 100% de los 900 millones que tienen en tres emisiones (la de 2019, la de 2021 y la de 2023). Ahora, solo están garantizados los que vencían en julio, en apenas dos meses, porque no quedaba tiempo suficiente para renegociarlos.

Tuit diabólico de Botín para los bonistas

El consejo de administración estaba convocado a las 18:00 para pedir el 5 bis de la ley concursal, un escape que permite a las empresas en graves problemas disponer de tres meses de plazo para encontrar un acuerdo definitivo. Pero para DIA hubiera sido la muerte inmediata, porque los proveedores le hubieran dejado de vender productos, lo que hubiese provocado un desabastecimiento de sus tiendas. La tensión se disparó a las16:30, cuando Ana Botín señaló a los periodistas tras un acto organizado en Madrid por 'Financial Times' que "el trato propuesto por LetterOne era injusto", lo que provocó una gran confusión en el mercado, que empezó a dar por hecho que no habría acuerdo.

Sus palabras no cuadraban con lo que las partes estaban a punto de anunciar después de que ya el domingo por la noche acercasen las posturas. Debido al revuelto provocado, la presidenta del Santander utilizó Twitter para salir al paso de forma inusual y matizar que el acuerdo había sido posible porque “finalmente el presidente de LetterOne se ha comprometido a trabajar para eliminar la discriminación entre bonistas y bancos de DIA, lo que creemos es un tratamiento justo”.

Se refería a que Fridman "no asume una obligación de refinanciar los bonos con vencimiento en 2021", según indicó en un hecho relevante enviado posteriormente por el fondo al tuit publicado por la presidenta del Santander. Según distintas fuentes, el pago de ese bono se someterá a revisión porque DIA estará en pérdidas los dos próximos años, con lo que la compañía tendrá problemas serios para poder acometer su amortización. Sobre la emisión que expira en 2023, LetterOne ni se la ha planteado todavía, al faltar cuatro años y no ser posible ver cómo estará el grupo en ese momento.

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