CANJEAN 450 MILLONES DE PASIVO POR CAPITAL

Los Sánchez Manzano dan el 40% de Sando a la banca para refinanciar por cuarta vez

La constructora que dirige Luis Sánchez reduce el pasivo de 600 a 77 millones. ¿Cómo? Además de los bonos convertibles en acciones, paga 60 millones y desinvertirá por otros 50

Foto: Obra realizada en el aeropuerto de Málaga. (Sando)
Obra realizada en el aeropuerto de Málaga. (Sando)

Fumata blanca por fin en el largo y proceloso proceso de refinanciación del grupo constructor y de servicios Sando. La firma controlada por la familia malagueña Sánchez Manzano ha cerrado con la banca el cuarto acuerdo de este tipo desde el estallido de la crisis, que ahora queda pendiente de ser homologado por un juez de lo Mercantil de Madrid. Para lograr el pacto, tras fracasar el tercer intento debido a la única oposición de Sareb (el banco malo), ha sido fundamental que la saga de empresarios haya accedido a ceder hasta el 40% del capital de la compañía a cambio de enjugar deuda.

En total, este tercer/cuarto proceso de refinanciación (ambos se han solapado), afectaba a varios tramos de deuda que sumaban casi 600 millones (587). Los bancos, capitaneados por Santander, BBVA, CaixaBank y Unicaja, van a recibir bonos convertibles en acciones del grupo por 450 millones. Es decir, que se ha valorado la totalidad de la compañía en 1.125 millones de euros. La previsión es que esté todo firmado, y homologado por el juzgado, en otoño. Fuentes conocedoras del proceso destacan como elemento diferencial, y excepcional, en esta reestructuración de deuda el hecho de que los bancos permitan a los propietarios seguir liderando la gestión. Casi una década negociando ha permitido a ambas partes conocerse perfectamente.

Junto a esa entrada de los bancos en el capital, y previsiblemente con dos miembros en el consejo que ahora tiene cinco asientos, la empresa que dirige Luis Sánchez Manzano va a abonar 60 millones de euros que tiene disponibles en caja. Los 77 millones restantes procederán, por un lado, de un plan de desinversión de 50 millones y una nueva deuda de 27 millones, ambos con un plazo de dos años y medio y cinco años, respectivamente. La familia —en especial el fundador, José Luis Sánchez Domínguez— respira aliviada: todos tienen el grueso de su patrimonio dentro de la empresa, según las fuentes consultadas.

El grupo está organizado en dos áreas: construcción, con el 60% del negocio, y servicios (recogida de basuras, gestión de limpieza, medioambientales, entre otros), con el otro 40%. Con más ahínco que antes, la compañía se enfocará ahora hacia la rentabilidad. Mantendrá el foco en España, saldrá progresivamente del mercado polaco, tras 15 años presente y donde ya puso en venta su mayor suelo, y confía en recuperar plenamente la confianza de los clientes privados. Hasta ahora, Sando estaba penalizado ante ellos al no tener resuelta formalmente su viabilidad financiera.

Obtiene de la construcción el 60% de su negocio, y de los servicios el otro 40%. El foco: en España, en la rentabilidad y en crecer con clientes privados

Algunos bancos que inicialmente estaban en el grupo financiador se han desprendido de su deuda, caso de Sabadell, Bankinter o Popular (antes de su absorción por Santander). Con respecto a Sareb, el cambio de criterio para pasar a apoyar este cuarto acuerdo de refinanciación tiene que ver con negociaciones entre los propios bancos en las que el reparto de esfuerzos habría variado. El banco malo impugnó el acuerdo anterior porque no estaba dispuesto a asumir la pérdida que se le asignaba. Y lo impugnó pese a que no participó en la mayoría de reuniones negociadoras previas banca-empresa y entre los propios bancos.

Sando, que llegó a ser en 2007 la mayor constructora no cotizada de España, ha ido purgando el peso del inmobiliario en su balance con las refinanciaciones anteriores, y en esta última ocasión ha sido ya necesario utilizar fondos propios masivamente para dejar la cuenta de la deuda casi a cero tras una década. El primer proceso de renegociación con la banca se inició con 1.000 millones de pasivo. Ahora, a corto plazo, la firma busca aprovechar la reactivación de la obra pública —sin quitar el ojo al rentable sector servicios— para superar los 200 millones de euros en ventas.

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