POR EL RIESGO CRECIENTE DE ENTRAR EN CONCURSO

Barclays vende su deuda de DIA y deja el futuro en las únicas manos del Santander

El banco inglés, uno de los cuatro mayores acreedores, ha vendido a derribo su paquete del crédito sindicado ante el riesgo creciente de que el grupo entre en concurso

Foto: Foto: Reuters.
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La situación de DIA, que este martesr presentó graves pérdidas en el primer trimestre del año, se complica por minutos. El futuro es tan incierto que Barclays, el segundo mayor acreedor de la compañía de supermercados, ha vendido a derribo su parte de la deuda del crédito sindicado de 912 millones. La huida del banco inglés, sumada a las estampidas de Commerzbank, Deutsche Bank, JP Morgan y el amago de BNP Paribas, deja el grupo en manos del Banco Santander, que hasta el momento ha rechazado la propuesta de rescate de LetterOne.

Barclays ha traspasado un paquete de 50 millones que ha sido comprado por 'hedge funds' con un descuento del 40% sobre su valor nominal. En consecuencia, ha perdido más de 20 millones en la operación. Una decisión que la semana pasada tomaron otros bancos extranjeros que han preferido apuntarse unas minusvalías inmediatas a asumir el riesgo de que DIA caiga finalmente en concurso y tengan que provisionar todo lo prestado.

Este riesgo es cada vez mayor porque LetterOne, el principal accionista con el 29,5% del capital, ha condicionado la aportación de 500 millones de euros adicionales mediante una ampliación de capital a conseguir un acuerdo con los acreedores antes del 20 de mayo. Esta fecha es vital, porque de no alcanzar un pacto antes, DIA tendrá que solicitar el 5 bis o concurso voluntario, al tener un agujero patrimonial de 178 millones que debía subsanar en un plazo máximo de dos meses tras la junta general celebrada el 21 de marzo.

Pero, a día de hoy, las posiciones entre el fondo dirigido por el magnate ruso Mikhail Fridman y el Santander, el mayor acreedor con 325 millones de los 912 del crédito sindicado, siguen muy distantes. LetterOne exige a la banca que acepte unas condiciones que los prestamistas consideran duras, especialmente la de aportar 380 millones extraordinarios para financiar el circulante y no repagar ni un euro de la deuda global hasta 2023.

Por su parte, Santander le ha comunicado a Fridman que no acepta que destine los 500 millones de la ampliación de capital a repagar a los bonistas --una de las tres emisiones de 300 millones vencen en julio-- y en cambio los bancos tengan que esperar cuatro años para cobrar. Distintas fuentes indican que la entidad presidida por Ana Botín tendrá finalmente que ceder si se quiere evitar el concurso el próximo lunes. De caer en quiebra y pese a que DIA tendría dos meses para negociar un rescate, las mismas fuentes apuntan que la empresa moriría en cuestión de días porque los proveedores no le venderían productos.

En este contexto, los acreedores no tienen mucho que ganar, salvo que en lugar de provisionar el 100% del crédito fallido si DIA cae en concurso, tendrían que dotar entre el 25 y el 50% al considerarse como una refinanciación por parte del Banco Central Europeo (BCE). Pero, en el fondo, se trata de una quita encubierta de la que solo se beneficia Fridman, ya que los accionistas se verán diluidos en más de un 60% en la nueva ampliación de capital.

Mientras tanto, LetterOne espera poder tener antes del viernes los datos finales de la polémica opa voluntaria lanzada sobre el 70% del capital de DIA a 0,67 euros por título. El multimillonario ruso confía en que, después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le exonerara de cumplir con la obligación de ofrecer un precio equitativo —3,80 euros en este caso— y de un porcentaje mínimo de aceptación, alcance al menos un respaldo del 50% del capital.

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