SE ROMPE LA FUSIÓN

Liberbank y Unicaja hacen un desplante al BCE por una diferencia de 50 millones

Unicaja se ha mantenido inmóvil en su oferta desde que comenzaron las negociaciones, mientras que Liberbank cedió del 45% al 42%. La ruptura pone en el foco al grupo asturiano

Foto: Manuel Menéndez (izda.), consejero delegado de Liberbank, y Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.
Manuel Menéndez (izda.), consejero delegado de Liberbank, y Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.

Paso atrás en la elaboración del nuevo mapa bancario, impulsado por el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España. La ruptura de la fusión de Unicaja Banco y Liberbank supone un nuevo quebradero de cabeza para los reguladores financieros, que llevan años presionando para que se fusionen entidades poco rentables y de tamaño medio.

Los protagonistas de este desencuentro son reincidentes en desplantes al Banco de España: Liberbank, cuyo consejero delegado, Manuel Menéndez, canceló una fusión firmada y avalada por el regulador con CAM, para fortuna de Cajastur, y Unicaja, cuyo principal accionista, liderado por Braulio Medel, es otro clásico en cancelar y dilatar operaciones. Aunque en esta ocasión el negociador malagueño ha sido el presidente del banco, Manuel Azuaga.

Para alimentar todavía más el desconcierto del regulador, la fusión se ha roto por una diferencia de poco más de 50 millones (55,2 millones, según los precios de mercado de este martes). Unicaja se plantó en un canje del 60% para ellos y del 40% para Liberbank, frente al 58%-42% al que estuvo dispuesto a ceder Menéndez. Con precios actuales en bolsa, los accionistas de la entidad asturiana recibían una participación valorada en 1.324-1.380 millones en función de cada propuesta.

Esta negativa al 'matrimonio' llega a pesar de que la propia subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, se implicó personalmente intentando desatascar las negociaciones. El regulador cree que los dos bancos han estado 'mareando la perdiz' desde que acabaron las 'due diligence' (revisiones de activos), hace ocho semanas.

Fuentes financieras consultadas por El Confidencial explican que Unicaja Banco se ha mantenido en todo momento firme en su propuesta, que se fijó como punto de partida cuando comenzaron las conversaciones de fusión en junio del año pasado. La negociación formal arrancó después del verano. Desde la entidad malagueña, consideraban que las ratios (solvencia, cobertura y rentabilidad) y el tamaño de los dos grupos no le permitían bajar del 60/40. Una línea roja en la que podría haber sido clave Medel (Fundación Unicaja), que visitó el Banco de España días antes de la oferta definitiva del banco.

La subgobernadora se implicó personalmente hace unas semanas para tratar de desbloquear la fusión

Por su parte, Menéndez defendía que desde que se hizo oficial la fusión, el mercado ha valorado a los dos grupos con una ecuación del 57% (Unicaja) y 43% (Liberbank). Estaba dispuesto a ceder un punto porcentual —hasta el 42%— para facilitar la fusión, pero desde la entidad malagueña consideraron que acabaría cediendo y aceptando su oferta. Un pulso que se ha resuelto sin ganador.

Mientras, el segundo mayor accionista de Liberbank, el fondo Oceanwood, ha estado del lado de Menéndez: no veía con buenos ojos una ecuación de canje en la que el banco tuviera menos de un 45%. La potencial ampliación de capital no habría sido el problema, ya que casi todas las exigencias se podían cubrir con la venta de Caser.

Frente a los argumentos sobre solvencia y tamaño de Unicaja, Liberbank argumentaba que el grupo malagueño todavía tiene pendiente un ajuste de plantilla que quería hacer con cargo a la fusión. Y que contando estos costes de reestructuración, la solvencia de Unicaja no es muy distinta de la de Liberbank.

Visión del BCE y hoja de ruta

Con la fusión rota, el BCE y el Banco de España están preocupados por un posible nuevo problema que no debía haber surgido, y menos cuando la diferencia era de poco más de 50 millones. Los tiempos han cambiado, ahora el regulador no tiene poderes para forzar fusiones, pero no se descarta que presione a Liberbank para que busque una alianza si se tuercen las cosas.

Todo dependerá de cómo reaccionen a la noticia los mercados. El regulador no está cómodo con entidades con ROE (rentabilidad sobre fondos propios) bajos —6,5% Unicaja y 3% Liberbank—, antes de que lleguen potenciales impactos como el de la sentencia del IRPH o la obligación de captar deuda anticrisis (MREL).

Frente a la postura del regulador, tanto Liberbank como Unicaja sostendrán que ya eran dos proyectos viables en solitario antes de las negociaciones, por lo que no tienen por qué dejar de serlo tras la ruptura.

El último 'Informe de estabilidad financiera' reflejó que el Banco de España está preocupado por los efectos de la desaceleración y el IRPH en la banca, más que nunca en los últimos años. En tiempo de crisis, la unión hace la fuerza, y viceversa.

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