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Por qué Rosauro Varo no logra entrar en Moncloa y el banquero de Carmena

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Rosauro Varo baila unas sevillanas con Susana Díaz.
Rosauro Varo baila unas sevillanas con Susana Díaz.

Desde hace unas semanas, Rosauro Varo vive más aliviado. Nada habría sido igual en esta Feria de Abril, donde ha compartido vinos y bailes con la expresidenta andaluza Susana Díaz, amiga y compañera de partido de su madre, si antes no hubiera vendido su negocio de licencias VTC al gigante español Cabify. Lo que era una apuesta arriesgada, pero cargada de oportunidad, se convirtió en una aventura de gran riesgo por la regulación cambiante del sector, aunque ha salvado ese 'macht ball' convirtiéndose en inversor (con cerca del 2,5%) de una tecnológica valorada en 1.500 millones.

Los momentos más críticos llegaron el verano pasado, cuando la moción para el cambio de Gobierno dio al traste con el mapa regulatorio de las VTC impulsado por el PP. La llegada del PSOE dio lugar a un nuevo marco, justo a la vuelta de vacaciones, que puso en revisión el modelo vigente. La regulación quedaba en manos de comunidades y ayuntamientos. Horas y facturas de 'lobby' tiradas a la basura. Y por si fuera poco, con los socialistas en el poder, todo sería susceptible de complicarse más por estar su madre, Amalia Rodríguez, como diputada (cuota susanista) en el Congreso.

Como operador relevante del sector, el sevillano ha ejercido protagonismo dentro de la patronal de VTC. Sin embargo, el fondo de armario de su agenda no le permitió llegar hasta el ministro José Luis Ábalos, titular de Fomento, antes de que trasladara el poder de la regulación al ámbito autonómico y municipal, como reconocen diferentes partes implicadas en esas negociaciones. Además de encarnar al sector menos popular a ojos de una formación como Podemos, clave para la moción de censura, sus credenciales socialistas están asociadas a la facción derrotada por Pedro Sánchez.

Varo entró en el sector de la mano de la propia Cabify, a la que adquirió la mayoría de su empresa de licencias VTC. Parecían los mimbres idóneos para repetir otro éxito como el de PepePhone, pero la volatilidad regulatoria ha truncado ese camino, sin que las puertas de Fomento o las de Moncloa se hayan abierto para escuchar sus razones. En esta ocasión, la agenda de Iván Redondo ha estado igual de bloqueada que la de Ábalos para atender al joven empresario. Ahora, diluido como inversor de la tecnológica, serán otros los que tengan que partirse la cara por el negocio.

Y mientras tanto, Rosauro sigue consolidando su posición como hombre de negocios en la capital. Desde su entorno, dicen que no ha perdido su arraigo sevillano, pero su foco está en Madrid, donde ha pasado de asociarse con Javier Hidalgo a codearse con José María Álvarez-Pallete. Incluso se deja ver también por algunos cenáculos de poder (o aspirantes), donde alternan a partes iguales políticos, empresarios y periodistas. Osado como pocos de su generación, seguro que el gran golpe del sevillano en el mundo de los negocios está aún por llegar, aunque se le resista la Moncloa.

Mosqueo 'catalán' con Ana Botín

Antonio Catalán.
Antonio Catalán.

Hace un par de años, el hotelero Antonio Catalán (AC Hotels-Marriott) sufrió un serio percance de salud. Estuvo a punto de irse antes de tiempo, a pesar de la cantidad de cosas que aún tenía por hacer. Entre otras, volverse a casar. Su media naranja desde hace casi seis años es Susana Balenchana, una alta directiva del Banco Santander, donde había hecho carrera profesional. Sin embargo, el complejo posoperatorio del empresario desembocó en un embrollo laboral para su pareja. La bronca fue de tal calibre que el valido de la jefa, Rodrigo Echenique, intercedió para organizar un almuerzo entre Catalán y Ana Botín. Pero ni con esas, el navarro prefirió darse el gustazo de rechazar la invitación y que su futura mujer dejara el banco, finiquito mediante.

Hines prepara otra mudanza

Vanessa Gelado. (Hines)
Vanessa Gelado. (Hines)

Antes de que se cumplieran cinco años, el gigante estadounidense Hines ha dado un volantazo al frente de su cúpula española. A finales de abril, nombró a Vanessa Gelado como responsable de su negocio en España. Una estrella en ciernes del 'real estate', todavía treintañera pero con una carrera profesional meteórica. Su llegada pone fin al mandato de Sebastián Huergo, el argentino que ha llevado las riendas de la firma desde 2014. Aunque su estatus todavía sigue vigente, sin poderes ni firma, la salida es cuestión de tiempo. Su etapa al frente de Hines costó el despido a un hombre de la casa como Miguel Ramos, el jefe que se comió los peores años de la crisis, un agravio que todavía no olvidan los que siguen ni los que se han ido.

Carmena tiene banquero favorito

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.

Arranca la campaña electoral, y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, candidata a otra elección, afirma de nuevo, para sorpresa de una parte de su parroquia, que la banca no es culpable de los desahucios. Más aún, agradece la colaboración de las entidades financieras para resolver ese problema. Buena parte de ese discurso conciliador es culpa de José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, y del almuerzo que ambos tuvieron hace cuatro años, mano a mano, con túper de bonito con tomate incluido y pastelitos de Mallorca para el café. El banquero menos banquero del sector y la lideresa de la nueva izquierda conectaron, y se prometieron respeto y colaboración. Una legislatura después, ese apretón de manos sigue como el primer día.

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