CUATRO 'HEDGE FUNDS' COMPRAN 180 MILLONES

JP Morgan sale a la carrera de DIA ante la falta de acuerdo para el rescate

El banco estadounidense ha vendido sus 53,6 millones de euros del crédito sindicado con fuertes pérdidas, al haber preferido desprenderse de este paquete con un fuerte descuento

Foto: Foto: Reuters.
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JP Morgan, uno de los acreedores destacados de DIA, ha decidido poner a salvo una parte del dinero prestado al grupo de supermercados a costa de perder una parte relevante de la cantidad concedida. Según han confirmado fuentes del mercado, el banco estadounidense ha vendido los 53,6 millones que había puesto dentro del crédito sindicado de 900 millones que una docena de entidades otorgaron a la empresa de distribución y a los que no puede hacer frente. Los compradores son cuatro ‘hedge funds’ o fondos buitre que van a tener un papel vital en el plan de rescate.

La operación se ha cerrado en los últimos días después de que JP Morgan pusiera su posición en el mercado secundario de deuda bancaria el pasado viernes. Con la intermediación de Bank of America Merrill Lynch, el banco dirigido en España por Nacho de la Colina ha colocado sus 53,6 millones al 63% del valor nominal, con un descuento del 37%. Es decir, ha ingresado 33,76 millones y ha perdido casi 20 millones.

La decisión adoptada por JP Morgan, que se había ofrecido al consejo de administración de DIA para ser uno de sus asesores de cabecera, sigue los pasos dados por Commerzbank, Deutsche Bank y BNP Paribas, que también pusieron sus paquetes de deuda en el mercado. Las dos primeras operaciones se cruzaron a cerca del 50% del valor nominal, por lo que los dos bancos alemanes han perdido la mitad de lo que prestaron a DIA.

Estos paquetes del préstamo han sido comprados por varios fondos oportunistas, como Silver Point, CarVal, White Box y Cross Ocean, que ya acumulan cerca de 180 millones de los 900 del sindicado en sus manos. Ahora tendrán que sentarse a negociar con LetterOne la refinanciación, operación que podrían facilitar al haber comprado ya con un fuerte descuento y tener poco que perder frente a los bancos originales.

No obstante, la decisión de JP Morgan ha sorprendido más a las distintas partes implicadas en esta batalla corporativa, puesto que se produce después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) permitiese a LetterOne eximirlo de las obligaciones de aceptación mínima de la oferta pública de adquisición (opa) y de la consideración de precio “equitativo”. En otras palabras, que la oferta presentada por el magnate ruso Mikhail Fridman saldrá adelante una vez eliminados los citados obstáculos.

Pese a ello, JP Morgan ha optado por poner pies en polvorosa, deshacerse de su posición y evitar potenciales riesgos. Distintas fuentes interpretan esta medida por la falta de acuerdo para la refinanciación de la deuda en manos de bancos, condición sin la cual el plan de rescate estructurado por LetterOne no llegaría a buen puerto y la compañía entraría formalmente en causa de liquidación.

En manos de Botín

La negativa del Banco Santander, el primer acreedor, con 325 millones, a aceptar las exigentes condiciones del inversor ruso —no repago de la deuda hasta 2023 y concesión de 340 millones adicionales en líneas de crédito— bloquea de momento la reestructuración. Sin esta firma, Fridman se niega a aportar los 500 millones de la ampliación de capital posterior a la opa, necesaria para poder atender la amortización de los 900 millones que DIA adeuda en tres emisiones de bonos. Una de ellas, por 300 millones, vence el próximo mes de junio.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)

Otras fuentes han mostrado su contrariedad por la medida de JP Morgan, ya que hay muchas probabilidades de que, finalmente, Santander y LetterOne lleguen a un acuerdo. Aunque el banco pide volver a las condiciones originales de la refinanciación propuesta por el consejo de administración de la compañía —repago de 100 millones a corto plazo y calendario de amortización anual hasta 2023—, fuentes próximas a las conversaciones señalan que Ana Botín se ha quedado con poco poder de negociación tras la decisión de la CNMV.

En el caso de que se negara a reestructurar la deuda, la única fórmula para salvar DIA sería capitalizar la deuda y convertirla en acciones —el Santander sería entonces un destacado accionista—, opción para la que necesitará el visto bueno de una junta general donde Fridman tendrá la mayoría. Pero en el caso de que el millonario ruso rechazase esta opción del banco español, debería presentar otra alternativa, porque de lo contrario estaría bloqueando el rescate y tendría que asumir consecuencias penales, tal y como le pasó al consejo cuando LetterOne echó abajo su plan de salvación en la junta del pasado 21 de marzo.

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