Denominada Zero-E

Las sospechas contables sobre Cimic complican a ACS la OPV de sus renovables

Las dudas sobre la filial australiana del grupo presidido por Florentino Pérez pueden tener consecuencias negativas en sus aspiraciones de colocar en el parqué sus activos verdes

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez. (Reuters)
El presidente de ACS, Florentino Pérez. (Reuters)

El Grupo ACS está sufriendo el efecto mariposa en su seno interno. Las sospechas aireadas esta semana sobre la contabilidad irreal de su filial australiana Cimic tienen consecuencias que van más allá de lo evidente. Las dudas sobre cuál es el verdadero estado contable de una de las empresas del conglomerado de firmas presidido por Florentino Pérez no han pasado desapercibidas para el mercado español. Así, fuentes de los asesores implicados en el proceso de salida a bolsa de su filial de renovables, bautizada hace pocos días como Zero-E, creen que este tipo de suspicacias no hace sino generar complicaciones en el siempre difícil trámite de colocar una firma en el parqué.

Las sospechas fueron difundidas la semana pasada por la casa de análisis de Hong Kong GMT. Según su experto Nigel Stevenson, Cimic ha inflado sus beneficios alrededor del 100% en los últimos dos años. Por ello, recomienda no solo vender o ponerse corto en la filial australiana sino también en Hochtief (su constructora alemana) y la matriz española ACS. La cuestión no ha pasado desapercibida para los inversores, pese a que la cotizada dirigida por Marcelino Fernández Verdes, CEO de la empresa y mano derecha de Florentino Pérez, explicó en un comunicado que sus informes anuales y los resultados financieros están "completamente auditados y cumplen las normas contables".

A pesar de ello, Cimic ha caído en dos sesiones en bolsa más de un 10%, Hochtief ha retrocedido entre lunes y martes un 6% y ACS se ha dejado más del 4%. El golpe se produce a solo dos días de que se celebre la junta general de accionistas en que Florentino Pérez será reelegido a los 72 años por cuatro años más como presidente ejecutivo.

En esta problemática, llueve sobre mojado. Esta es solo la última de una larga lista de veces que se ha puesto en solfa la contabilidad de una empresa comandada por Florentino Pérez. A finales de 2015, el cofundador del 'hedge fund' Budenholm Capital acusó a ACS de inflar sus beneficios y manipular sus cuentas. En aquel momento, el grupo de construcción y servicios aseguraba que el cofundador de este fondo basaba sus opiniones en una demanda laboral presentada por un antiguo ejecutivo de Cimic.

Pero poco después, en el verano de 2016, Morgan Stanley volvía a reavivar los fantasmas de la irregularidad contable. El banco de negocios estadounidense advirtió a los inversores de que había una gran brecha entre las cuentas que presenta la subsidiaria del grupo presidido por Florentino Pérez y su generación de caja. El resultado fue un desplome del 16,5% de la compañía dirigida por Marcelino Fernández Verdes.

Las sospechas de que la contabilidad presentada no refleja la imagen fiel no son exclusivas de la filial de las antípodas. En 2010, la CNMV puso en duda las cuentas de ACS por las pérdidas de Iberdrola y Hochtief. El organismo regulador solicitó a Florentino Pérez una ampliación del informe de auditoría para que explicara el motivo por el que no provisionaba las pérdidas de más de 2.200 millones de euros en sus inversiones en la eléctrica vasca y en la constructora alemana.

Esta no fue la última vez que el regulador puso la lupa sobre la constructora más grande de España. La CNMV, ya en la época presidida por Sebastián Albella, requirió a la constructora por su operativa sobre las acciones de Iberdrola entre 2014 y mediados de 2016. En concreto, preguntaba por el estado de las emisiones de bonos canjeables por acciones de Iberdrola y los 'equity swap' con los que liquidó la deuda.

Aquí no acaban las sospechas. Los movimientos de ingeniería contable de las empresas de Florentino Pérez ya fueron recogidos años antes, en 2005, por el periodista Juan Carlos Escudier en una biografía no autorizada del empresario de la construcción. En sus páginas, se remonta hasta 1989 para destacar que Ocisa salió a bolsa con unos beneficios hinchados gracias a Padrós, la primera empresa que presidió Pérez.

También destaca que el informe de auditoría de ACS de 1995 y 1997 recogía salvedades del auditor y que la CNMV exigió explicaciones a la compañía acerca de las razones por las que había contabilizado contra reservas y no contra resultados unas provisiones de 2.500 millones, lo que le permitía mejorar el beneficio anual. Un criterio, prosigue el libro, que no aplicaba el Real Madrid cuando Florentino ya era su presidente, donde no tenía expuesto su patrimonio. En cuanto a la ingeniería financiera, también destaca el caso de Retusa, que coleaba desde los noventa.

Pese a todo, uno de los asesores legales más reputados en España en lo referente a salidas a bolsa cree que aunque los grandes inversores tendrán en cuenta lo sucedido con Cimic en los últimos días, con el paso de las semanas el caso se irá diluyendo y el alto apetito del mercado y la elevada liquidez lograrán que finalmente pueda alcanzar el objetivo de salir a bolsa Zero-E, como ya ocurrió con Saeta Yield. En ese aspecto, además, asegura que tanto los bancos de inversión contratados para esta inversión como los asesores legales son de la confianza de Florentino Pérez, ya que muchos están presentes en la remodelación del Bernabéu y en pasadas operaciones del Grupo ACS.

La OPV de los desarrollos renovables es fundamental para que la compañía disponga de más recursos para acometer los nuevos proyectos de fotovoltaica pendientes en España. En este empeño, ha lanzado una comercializadora para poder vender la electricidad directamente a los usuarios.

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