'INFORME DE ESTABILIDAD FINANCIERA'

El Banco de España cuestiona la política de dividendos del sector financiero

El regulador insinúa que las entidades están llegando demasiado lejos al repartir un 50% del beneficio entre sus accionistas, ya que se debilita el capital ante una posible crisis

Foto: Sede del Banco de España. (EFE)
Sede del Banco de España. (EFE)

"El Banco de España no entra en la política de dividendos de las entidades [...]. Ponemos una serie de puntos, y esperamos que los bancos los unan". El punto 1 es que el sector financiero español es el peor capitalizado de Europa. El punto 2 es que la distribución de dividendos ha restado 180 puntos básicos de solvencia en los últimos cuatro años. Estos son los datos y suya (de los bancos) la decisión, exponen desde la dirección general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España. No hacen "recomendaciones", pero su postura queda clara en el último 'Informe de estabilidad financiera' (IEF) de primavera.

"La evolución del capital CET1 [de calidad] en los últimos cuatro años contrasta con la evolución de los dividendos (alrededor de 25.000 millones de euros, en volumen total) distribuidos por la banca española en ese periodo", explica el Banco de España en su último estudio financiero.

El regulador justifica este reclamo por un motivo clave: repartir tanto dividendo puede dejar a las entidades sin munición para atender la demanda de crédito (en un escenario optimista) o cubrir pérdidas (en uno pesimista). "La generación orgánica de capital no parece ser la suficiente para que las entidades pudieran dar una respuesta rápida a un aumento de la demanda de crédito, o hacer frente a la necesidad de absorción de pérdidas en caso de la materialización de alguno de los riesgos señalados en este IEF, sin una erosión adicional significativa de su ratio de CET1", explica el regulador.

Este último punto es clave, ya que gran parte del último informe de estabilidad gira en torno a la desaceleración económica y su posible impacto en la banca española. La institución cree que el frenazo será suave, pero no se fía, y quiere que las entidades estén preparadas para ello.

Test de estrés

De hecho, el Banco de España aprovecha este último informe para hacer un test de estrés con el que saber cómo soportaría el sector una nueva crisis. Introduce impactos en el comercio internacional; en el consumo interno e inversión de las empresas; un desplome de la bolsa, y un nuevo batacazo inmobiliario. Con todo ello, el regulador calcula que la banca española se 'comería' 230 puntos básicos de capital CET 1, lo que dejaría la tasa media española por debajo del 10%, un nivel peligroso. Este escenario implicaría unas pérdidas de capital de 32.000 millones de euros.

Esta preocupación del Banco de España por el capital no es nueva, pero se ha fortalecido con la pérdida de solvencia de las entidades españolas en 2018, cuya ratio media pasó del 12,63% al 12,2%. El regulador comprende que gran parte de esta bajada ha sido por la pérdida de deducciones temporales de la normativa internacional de capital, pero quiere quitarse cuanto antes el estigma de supervisar las entidades menos solventes de Europa.

El BdE prima la solvencia sobre la rentabilidad y los dividendos de los accionistas de los bancos

Por ello, desde el regulador aplauden que los grandes bancos españoles se hayan fijado objetivos de capital del 12% —empujados por el BCE— y confían en que dentro de un año se haya fortalecido la solvencia del sector.

Sin embargo, la banca ve esta presión con otros ojos. No quiere ni puede rebajar su política de dividendos porque necesita captar accionistas para que repunten sus títulos en bolsa. Y no va a hacer caso al regulador salvo que venga impuesto, como ocurrió en 2013, cuando el Banco de España limitó el pago de dividendos a un 25% del beneficio.

Los bancos también se quejan de que no es compatible decirles que deben mejorar su rentabilidad a la vez que piden cada vez más capital. "Hay una especie de subasta al alza que francamente no entiendo", señaló hace algunas semanas José María Roldán, presidente de la AEB. "Veo cierta contradicción en que estemos permanentemente pidiendo más capital, es un mensaje confuso para el mercado", añadió.

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