Buscar valor en conjunto y no por separado

ACS apela al 'boom' renovable en bolsa para desatascar la cartera que aún no ha vendido

La compañía trata de maximizar el valor de sus proyectos en bolsa. La firma lograría así recursos para financiar aquellos desarrollos que tiene que tener listos en 2020 y aún no ha colocado

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)

ACS trata de sacar partido a la fiebre bursátil que viven las renovables. La firma se adjudicó 1.550MW en la subasta de julio de 2017. Desde el principio, el mercado tenía claro que el objetivo de Florentino Pérez era construir y vender. Un negocio con unas rentabilidades superiores a las que dan los activos de generación verde cuando están en operación. Mucho más acorde con lo que es una constructora como ACS que un gestor de energía.

Con esa premisa, la compañía colocó un parque de 500MW al fondo canadiense Northleaf, tal y como adelantó El Confidencial. El inversor se queda con el capital social del proyecto, financiado por los bancos y el papel de Cobra, la filial de construcción de infraestructuras de ACS, se limitaba a desarrollar el EPC llave en mano, como se conoce en la jerga del sector a la construcción y desarrollo del parque fotovoltaico hasta su conexión a la red, cuando se entrega al dueño de la planta.

Esta misma operación hizo con parque solares en Bonete (Albacete) y Alcazar de San Juan (Ciudad Real). Más de 300MW que compró el fondo israelí Helios, según 'El Economista'. Sin embargo, la venta de parques solares adjudicados en la subasta se frenó. Cobra aseguró recientemente que el resto lo desarrollaría por sí mismo, destacan fuentes financieras. Tiempo antes de anunciar su intención de colocar en bolsa estos proyectos que valora entorno a 2.000 millones de euros, según Bloomberg.

La compañía anunció el desarrollo de varios proyectos entre Chiprana y Escatrón (Zaragoza) que sumaban 549MW, para lo que se necesitaría hacer una inversión de 330 millones de euros. En todo este proceso hay que añadir un detalle clave: los proyectos deben estar conectados a principios de 2020 para cumplir con el Gobierno, de ahí que quieran dar el salto al parqué antes de esa fecha. Por ello, entre otras razones, Florentino Pérez puede preferir poner en bolsa todos estos proyectos para que así nuevos inversores financien el esfuerzo final. El ejecutivo sabe mejor que nadie las consecuencias de endeudarse demasiado. Y además, ya carga con la operación de Abertis. No obstante, para ese caso también buscó recursos en otro lado. ACS y Atlantia han realizado desde Abertis una emisión de bonos para pagar el principal a sus dueños, que a su vez solicitaron un gran préstamo para materializar la opa. Así, como dijeron algunos, la compra de Abertis se pagaría sola. Una operación más propia del mundo del capital riesgo que de las cotizadas del Ibex.

Otro de los activos que podría ahora poner en valor es Bow Power. Este era el vehículo de activos en desarrollo que compartía con el fondo de infraestructuras GIP y que servía para colocar renovables a Saeta Yield cuando llegaba el momento de ponerlos en operación. Ambas compañías trataron de vendérselo a Brookfield, después de que el megafondo canadiense comprara la propia Saeta Yield. Pero no hubo acuerdo. En esa línea, contrataron a Barclays para que buscara un comprador. Tampoco hubo 'deal'. finalmente, GIP le vendió a ACS su parte de Bow Power por 85 millones de euros, una cantidad muy inferior a las valoraciones que se rumoreaban previamente.

Ahora, juntando los desarrollos de Cobra, Bow Power y otros activos termosolares y eólicos como Manchasol 1, Termosolar Uno, Kinkadine Offshore Windfarm, que la empresa puso como inmovilizado para la venta en su último informe anual, ACS busca maximizar el valor. Ahí están los fuertes avances de compañías como Acciona, Iberdrola, Audax o Solaria.

No obstante, esta OPV no tiene mucho que ver con la que hizo Saeta Yield. Aquello fue una yieldco con activos en operación. Esto generaba unos ingresos recurrentes y estables que atraía a un determinado tipo de inversor más conservador. En este caso se quieren colocar proyectos greenfield (en desarrollo), con lo que el inversor se enfrenta a potenciales rentabilidades más altas, pero acompañadas de un mayor riesgo. En un momento en que cada vez se habla más de una burbuja renovable. Y en el mercado todo el mundo tiene claro que todos los proyectos que hay ahora mismo encima de la mesa no tienen cabida en el corto plazo, dadas las limitaciones de acceso y conexión que hay en la red.

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