JUNTA DE ACCIONISTAS DE BANCO SANTANDER

Botín rinde cuentas ante los accionistas tras el fiasco de Orcel y las dudas del dividendo

La comisión de nombramientos está en la diana. Además, el nuevo plan estratégico no precisó plazos para los objetivos y dejó la puerta abierta al ‘scrip dividend’

Foto: Ana Botín. (EFE)
Ana Botín. (EFE)

Los grandes banqueros se han acostumbrado en los últimos años a presidir juntas de accionistas en las que estos acuden con grandes pérdidas bursátiles acumuladas. La de Banco Santander este viernes no será una excepción, ya que las acciones pierden un 15% de su valor desde la última cita con los dueños del banco -o parte de ellos- el 23 de marzo de 2018. En esta ocasión, llega después de dos hitos: la presentación del plan estratégico y el fichaje frustrado de Andrea Orcel como consejero delegado.

El banco presentó su nueva guía sin fechas concretas, hablando continuamente de medio plazo, aunque fuentes conocedoras apuntan a que internamente el Santander trabajará en cumplir las metas de rentabilidad y eficiencia en 2022. Asimismo, anunció una inversión de 20.000 millones de euros en tecnología en cuatro años, y un ajuste de costes anuales de hasta 1.200 millones, cifra que se prevé alcanzar en el mencionado “medio plazo”.

La entidad ha confirmado los objetivos anunciados ya por la presidenta, Ana Botín, en la presentación de resultados anuales: un retorno sobre el patrimonio tangible (RoTE) en una horquilla amplia de entre el 13% y el 15%, sin definir la rentabilidad esperada sobre el capital para saber si por fin podrá empatar con el coste del capital; una ratio de eficiencia (costes sobre ingresos, cuanto más baja mejor) de entre el 42% y el 45%, lo que supone un avance respecto al 47% actual, que ya es la más baja de entre los bancos españoles; y una ratio de capital de máxima calidad (CET1 ‘fully loaded’) de entre el 11% y el 12%.

Los supervisores y los inversores están poniendo énfasis en que los bancos planifiquen una senda para llegar al 12%, compromiso que ha evitado adquirir el Santander. “Tiene un nivel de capital inferior a la media de la eurozona (del 13%)”, recuerdan los analistas de Goldman Sachs, aunque destacan que el nivel de apalancamiento está más cerca, con un 5,5% frente a un promedio del 5,8%. Santander es recomendación de compra para Goldman Sachs, que destaca su diversificación geográfica y que gracias a ella “ha sido desde 2009 el banco más resiliente en beneficios antes de impuestos”.

La eficiencia en Europa y el crecimiento del negocio en Brasil serán las principales palancas del nuevo plan estratégico, en el que la tecnología ocupa un papel central en el discurso como antes ocurrió en BBVA. La evolución de la rentabilidad y el capital serán clave para la cotización, castigada en línea con el resto de la banca, para fastidio de los accionistas a los que Botín dará cuenta este viernes.

También es una fuente de dudas para los accionistas el ‘scrip dividend’, especialmente para los minoritarios españoles por la cultura del dividendo que hay en España. Ana Botín prometió en la última junta el final del ‘scrip dividend’, por el que la entidad paga parte de la retribución al accionista con más títulos a través de una ampliación. Así, si hubiera aceptación del 100% -suele estar en torno al 80%-, el accionista se quedaría igual. Con esta práctica, Santander ha ampliado capital en un 24% del nivel actual durante la última década.

El banco incrementó el ‘pay out’ (porcentaje del beneficio que va a dividendos) desde el 30-40% hasta el 40-50%, pero reabriendo por sorpresa la puerta al ‘scrip dividend’, lo que en un contexto de presión de los supervisores para que la banca mejore su capital, fue interpretado por varios analistas como una vía que el banco contempla para reforzar capital. En cualquier caso, será uno de los puntos calientes para muchos accionistas.

Sin Orcel

Ana Botín estará en la junta en Santander, como ocurrió con el plan estratégico en Londres, sin Andrea Orcel, fichaje que el banco anunció de forma inesperada en septiembre. Y que canceló en febrero con la misma sorpresa, cuando quedaba poco más de un mes para que expirara el periodo de seis meses de no competencia del ejecutivo italiano de UBS, que fue durante años uno de los banqueros de referencia de la familia Botín.

El fichaje fallido será otro desafío en la junta. ¿Por qué se decidió fichar a Orcel? ¿No se conocía el bonus? ¿Es posible pagar mucho por un banquero cuando se va a hacer un ERE? Porque el mercado da por hecho que habrá un recorte de otros 3.000 empleados este año, que se sumará al de 1.100 en servicios centrales en 2018 tras integrar el Popular, otro elemento que puede aparecer en la junta tras el informe de los peritos del Banco de España. Fuentes cercanas señalan que el Santander tiene previsto ofrecer más del 70% del sueldo en bajas voluntarias y prejubilaciones.

La versión oficial del Santander sobre el fichaje frustrado apuntan a que el consejo decidió no pagar un bonus de casi 55 millones a Orcel, que no conocía cuando se decidió su contratación. En el mercado se desconfía de que no se supiera con exactitud esta ‘mochila’ para hacer una contratación que debe pasar por la comisión de nombramientos y retribuciones, que por estatutos debe presidir un consejero independiente, que desde 2015 es Bruce Carnegie-Brown, y que integran también Guillermo de la Dehesa Romero, Ignacio Benjumea, Sol Daurella y Carlos Fernández como vocales, mientras que Jaime Pérez Renovables es el secretario.

Por ello, el foco se pondrá en estos ejecutivos y en la no contratación de Orcel. Los mayores ‘proxy advisors’, ISS y Glass Lewis, han aconsejado votar en contra de la reelección de Carnegie-Brown como presidente de la comisión, por el “daño económico y reputacional” de la contratación fallida, según publicó ‘Expansión’.

En cualquier caso, fuentes del mercado aseguran que hay más motivos que frustraron la llegada de Orcel, como su intención y ambición por ser un consejero delegado con poder ejecutivo y su idea de fichar profesionales de confianza para montar su equipo en la Ciudad Financiera de Boadilla, lo que provocó fricción con la presidenta. Además, había ejecutivos molestos con el cambio y con el pago millonario a Orcel con un ERE a las puertas. Sea como fuere, Álvarez seguirá escoltando a Botín como consejero delegado y “buen soldado”, como lo definió la presidenta.

Aunque sí hay cambios: Rodrigo Echenique, por su parte, dejará de tener funciones ejecutivas el 1 de mayo, y continuará como consejero no ejecutivo. Además, continúa como presidente de España, "puesto que mantendrá el carácter de no ejecutivo tras el nombramiento de su sucesor", señala el banco.

El grupo cántabro, además, ha creado direcciones regionales, a las que reportarán los jefes de cada país, mientras que estos nuevos puestos reportarán a Álvarez. Así, Gerry Byrne, presidente de Santander Polonia hasta ahora, será el responsable de Europa, y al que reportarán los jefes de España (por ahora Rodrigo Echenique), Portugal, Reino Unido, Polonia y Consumer Finance. Sergio Rial será el jefe de Latinoamérica y continuará siendo presidente de Brasil, y a él reportarán Chile, Argentina, Uruguay y la región andina. En Norteamérica, Héctor Grisi y Scott Powell seguirán siendo responsables de México y Estados Unidos y, asimismo, serán co-responsables de Norteamérica.

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