CONDICIONES SIMILARES AL ANTERIOR AJUSTE

Santander ofrecerá a los sindicatos al menos el 70% del sueldo en el nuevo ERE

La entidad pretende pactar unas condiciones similares a las acordadas en los dos anteriores procesos de bajas voluntarias y prejubilaciones, en las que pagó hasta el 80%

Foto: La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)

Ana Botín quiere ejecutar el próximo expediente de regulación de empleo (ERE) a la máxima celeridad, una vez celebre este viernes la junta general de accionistas. Su plan ideal es evitar un proceso largo como el de CaixaBank, que se ha encontrado con el rechazo frontal de los sindicatos. Por ello, según apuntan fuentes financieras, la presidenta del Banco Santander ofrecerá unas condiciones prácticamente similares a las que propuso a los sindicatos tras la compra del Popular, ajuste por el que salieron del grupo 1.100 personas. Aquel acuerdo se saldó con el pago del 80% del sueldo para los que se apuntaron al plan de bajas.

Según distintas fuentes, Santander va a proponer a partir de Semana Santa el recorte de entre 3.500 y 4.000 personas para conseguir un ahorro adicional de costes de 250 millones. Tal y como comunicó la entidad la semana pasada en la presentación del nuevo plan estratégico, el grupo prevé obtener sinergias de 750 millones por la integración definitiva con el Popular, frente a los 500 millones que había estimado en un principio.

Estos menores gastos se producirán gracias a la aplicación de las nuevas herramientas tecnológicas y, sobre todo, al cierre de cerca de 1.000 oficinas y la salida de algo más del 12% de la plantilla actual de ambas entidades. Aunque el banco iniciará las conversaciones con UGT y CCOO, los dos sindicatos que ganaron las elecciones en el Santander el pasado mes de febrero, con una oferta inferior a lo que acabó pagando hace ahora casi año y medio, fuentes próximas a ambas partes admiten que la línea roja es no traspasar un pacto similar al firmado en diciembre de 2017.

Aquel ERE que afectó a los servicios centrales del Santander y del Popular supuso la salida de 1.100 personas, frente a las 1.585 anunciadas inicialmente. Los sindicatos consiguieron recortar el número de bajas y una compensación superior a la que empezó ofreciendo Ana Botín en las primeras reuniones con los representantes de los trabajadores.

De hecho, las conversaciones comenzaron con una oferta del 65% del salario fijo o el 60% más el 50% del variable, 3.000 euros de prima y la Seguridad Social hasta los 63 años, para los trabajadores de entre 55 y 58 años; y el 75% del salario pensionable o el 70% de la retribución fija más el 50% de la variable, 3.000 euros de prima y pago de la Seguridad Social hasta los 63 para aquellos entre los 58 y 61 años.

Las condiciones finales fueron la percepción del 80% del salario bruto hasta la jubilación a los 63 años, más una prima para los que se apuntaron voluntariamente de 14.000 euros, a lo que se sumaron otros 2.000 euros por trienio acumulado en el banco. El máximo por cabeza se estableció en 380.000 euros. La edad de las prejubilaciones se rebajó hasta los 50 años, frente a los 55 del anterior proceso similar, llevado a cabo en 2016, y los 58 que empezó poniendo encima de la mesa. Las bajas incentivadas recibieron 40 días por año trabajado.

El caso a evitar

El objetivo de Ana Botín es cerrar las negociaciones en un plazo máximo de dos meses para acotar el periodo de incertidumbre y evitar que la producción comercial se deteriore en la red de sucursales. En ningún caso se quiere un proceso similar al que está sufriendo CaixaBank, que anunció su plan de bajas en enero y espera cerrar el proceso en mayo. Los sindicatos han vuelto a mostrar su desacuerdo con las condiciones de las 2.157 bajas, ya que la entidad ofrece una compensación del 50% del salario. Los representantes de los trabajadores protestaron enérgicamente en la reciente junta general de accionistas celebrada en Valencia.

Para los empleados menores de 53 años, la entidad ofrecía en un principio 33 días por año trabajado con un máximo de dos anualidades (24 mensualidades) en un pago único y sin ningún tipo de convenio con la Seguridad Social. Después mejoró su oferta hasta los 40 días por año trabajado, con un máximo de dos anualidades y un mínimo de 18 mensualidades.

Por su parte, los trabajadores que superen esa edad pueden acogerse a una extinción de contrato con una indemnización del salario regulador que se mantiene en el 50% hasta los 60 años para los nacidos en 1964, se eleva al 51% hasta los 61 años para los nacidos en 1963 (+1 punto) y asciende al 53% hasta los 62 años para los nacidos en 1962 o antes (+3 puntos).

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