HSBC Y JP MORGAN FINANCIAN LA ADQUISICIÓN

Los tres banqueros españoles que se hacen de oro con la entrada de Carlyle en Cepsa

Borja Azpilicueta (HSBC), Ignacio de la Colina (JP Morgan) y Juan Pedro Pérez Cózar (Rothschild) han cocinado la operación a 7.500 kilómetros de Madrid

Foto: Foto: Reuters.
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Mubadala confirmó este lunes la venta del 40% del capital de la española Cepsa a The Carlyle Group por 4.270 millones de euros. El fondo soberano de Abu Dabi refrendó con esta transacción los movimientos que llevaba un año haciendo para desprenderse parcialmente de su participación en la petrolera española, en la que entró en 1988 y de la que tomó el control en 2011 tras una inversión de 7.500 millones. Pero aunque la operación se ha firmado en el emirato del Golfo Pérsico, a 7.500 kilómetros de Madrid, sede oficial de la compañía energética, lo cierto es que el acuerdo solo ha sido posible gracias a la intervención de tres banqueros españoles.

La compraventa ha contado con HSBC y JP Morgan como asesores de The Carlyle Group, mientras que por parte de Mubadala ha actuado Rothschild. Los tres bancos de inversión se llevarán su consiguiente comisión, que no bajará del 1%, por lo que ingresarán al menos 42 millones de euros, todo un récord que repercutirá posteriormente en los salarios variables o bonus de los banqueros que han estado meses intentando poner de acuerdo a las partes. Una transacción que ha dejado con la miel en los labios a Goldman Sachs, Santander, Citi y Bank of America Merrill Lynch, que habían preparado la salida de Mubadala del capital mediante la fallida salida a bolsa del pasado otoño.

Unos ‘fees’ que serán incluso mayores para los dos primeros, ya que, además de asesores, van a financiar la operación con un préstamo sindicado de al menos 2.000 millones de euros. El endeudamiento no va a recaer sobre Cepsa, como es habitual en este tipo de transacciones, donde el comprador suele arrastrar el pasivo, sino sobre una sociedad 'holding', que repagará el préstamo con los dividendos que abone la petrolera ('equity to loan'). Por lo tanto, HSBC y JP Morgan asumen el riesgo de que el precio del barril de crudo siga alto los próximos cinco años, variable fundamental para tasar la valoración de la compañía dirigida desde Madrid por Pedro Miró como consejero delegado.

El resto, cerca de 2.700 millones, lo pondrá el fondo de capital riesgo estadounisene en ‘equity’, o lo que es lo mismo, en dinero contante y sonante, en lo que va a ser probablemente el mayor cheque en metálico en la historia de la firma, junto con la inversión que hace justo un año hizo al adquirir el negocio químico de Azco Nobel. Lo curioso de todo esto es que Mudabala es al mismo tiempo inversor o 'limited partner' de Carlyle, a la que ha prestado una cantidad ingente de dinero para que lo invierta en todo tipo de activos con el objetivo de conseguir un retorno mínimo del 20%. Y qué mejor que invertir parte de los 25.000 millones de dólares que levantó el pasado año en un activo de uno de sus socios más destacados.

HSBC y JP Morgan se llevan la gran guinda de este pastel al actuar como asesores de Carlyle y financiadores con un préstamo de 2.000 millones

En el andamiaje de esta estructura, han tenido un papel clave Borja Azpilicueta, 'managing director' de HSBC y máximo responsable en el banco inglés del sector de ‘private equity’ y de fondos soberanos. Azpilicueta llegó a HSBC en 2011 tras un breve paso por Mediobanca y un entrenamiento previo en Credit Suisse. Padre de cuatro hijos, es uno de los españoles más pujantes en la City londinense, especialmente desde que el pasado año fue ascendido después de ser el 'co-head' de banca de inversión para Europa, Oriente Medio y África.

Residente ya hace varios años en Londres, antes se encargó de operaciones de menor enjundia a nivel mundial para HSBC, pero de gran relevancia en España. Por ejemplo, la refinanciación de Prisa, en la que la entidad inglesa se ha visto envuelta de tal manera que llegó a ser por momentos el segundo mayor accionista, con el 14,4% del capital. Ahora tiene cerca del 10% del capital, participación que reducirá con la venta de sus derechos en la presente ampliación del grupo dueño de 'El País'. Una operación de Estado en que las sensibilidades políticas se mezclaron con las cifras puramente objetivas, que obligaron al banco y al resto de pillados —Telefónica, Santander y CaixaBank— a apuntarse millonarias provisiones.

Ignacio de la Colina. (EFE)
Ignacio de la Colina. (EFE)

Por parte de JP Morgan, el responsable de la transacción ha sido Ignacio de la Colina, jefe de la entidad estadounidense en España, uno de los bancos de inversión más activos y ya recuperado del papelón que jugó en la quiebra del Popular. De la Colina ya se apuntó el premio gordo el pasado año con la opa de ACS y Atlantia sobre Abertis, valorada en más de 17.000 millones, y ahora se ha quedado también, junto con Merrill Lynch, con la novedosa financiación para remodelar el Santiago Bernabéu.

El último ganador de esta compraventa ha sido Rothschild, que como asesor director de Mubadala tenía las dos cartas de la baraja en el doble proceso que inició el fondo soberano emiratí. Si salía a bolsa, como se intentó el pasado mes de octubre, Rothschild se llevaba la comisión pertinente. Si la traspasaba a un inversor directo, como así ha ocurrido finalmente con The Carlyle Group, también.

El banquero que ha llevado la operación desde el lado vendedor ha sido Juan Pedro Pérez Cózar, un ex Dresdner Kleinwort que ya se ha convertido en un primer espada en una entidad independiente, sin balance, que es líder en España después de una transición ordenada de Juan Gich a Íñigo Pañeda, con el refuerzo de Íñigo Fernández de Mesa, exsecretario de Estado de Economía y Hacienda con Cristóbal Montoro. Pérez Cózar tiene ya callo en los mercados, como demuestra que ya participó en la OPA de Enel sobre Endesa por 41.000 millones de euros

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