LA CARTA DE LA DISCORDIA

Viejas revanchas y nuevas guerras: el último capítulo del 'annus horribilis' de Ferrovial

Detrás de la misiva enviada por Leopoldo del Pino a su hermano Rafael, exigiendo la salida de los dos vicepresidentes, se esconde una larga historia de diferencias y cuentas pendientes

Foto: Ferrovial ha encargado la venta de la división de Servicios. (Reuters)
Ferrovial ha encargado la venta de la división de Servicios. (Reuters)

Una sencilla carta, tres folios, 1.477 palabras. Toda una bomba de relojería.

La misiva escrita por Leopoldo Del Pino, tercer accionista de Ferrovial, a su hermano y presidente del 'holding', Rafael, con motivo de la Junta General del grupo de infraestructuras, es todo un disparo a la línea de flotación del consejo de la compañía, uno de los órganos de administración más admirados del país, por la calidad y trayectoria de sus miembros, que, sin embargo, acaba de ser puesto públicamente en entredicho.

Además, detrás de esta crítica se esconden viejos odios que han sabido aprovechar el complejo momento que vive la compañía, que acaba de concluir otro 'annus horribilis' tras años de aguas calmadas, para abrir una nueva guerra y saldar cuentas con el pasado.

Por una parte, el presente de Ferrovial está marcado por la decisión de vender toda la división de Servicios y volver a centrarse en las infraestructuras, giro estratégico que llega tras haber presentado unas pérdidas de 448 millones, precisamente, por las provisiones de 774 millones que ha tenido que hacer su filial de servicios en Reino Unido, Amey.

Por otro lado, la compañía ha dado a Siemprelara, la sociedad de Leopoldo Del Pino, la excusa perfecta para cuestionar la independencia del consejo, al haber superado sus dos vicepresidentes, Santiago Bergareche y Joaquín Ayuso, el plazo máximo recomendado por los códigos de buenas prácticas. Un hecho evidente que, sin embargo, no parece preocupar a la mayoría de accionistas, que respaldaron ayer su renovación con el 85,6% y el 89,9% de los votos, respectivamente.

Aunque la Junta de Ferrovial ha respaldado a Ayuso y Bergareche, Leopoldo del Pino ha logrado su objetivo de poner el foco sobre estos dos consejeros

Poco importa, porque Leopoldo del Pino ha conseguido su objetivo de llamar la atención sobre estos dos consejeros, y con ello, ha servido en frío una venganza que se remonta muchos años atrás, a cuando él era directivo de Ferrovial, y Bergareche y Ayuso los primeros espadas del grupo que nunca valoraron al hermano del presidente, al menos, en la medida que él creía que le correspondía.

Esta falta de sintonía con el 'management' apenas era una extensión de las diferencias, mayores, que también tenía con su hermano Rafael y que llegaron al clímax hace justo una década, cuando Ferrovial vendió Cintra Aparcamientos, la división que Leopoldo dirigía, por 451 millones en el verano de 2009.

La crisis económica acababa de estallar y había cogido a Ferrovial con una deuda de 30.000 millones y una guerra familiar que, en cuestión de tres años, hizo que Fernando, Joaquín y Leopoldo del Pino, por este orden, abandonaran sus puestos ejecutivos en el 'holding' de infraestructuras, dejando a Rafael y a su guardia de corps todo el poder ejecutivo.

Precisamente, algunos observadores del sector señalaban ayer que, con su carta, el representante de Siemprelara exigía también responsabilidades a quienes hace una década se hicieron con las riendas del grupo.

Con su carta, el representante de Siemprelara parece exigir también responsabilidades al consejo de las pérdidas del año pasado y el giro estratégico

La interpretación de estas fuentes es que, al poner el foco sobre las manos derechas del presidente, Leopoldo está haciendo ver que unas pérdidas históricas y la venta de una división al completo no se pueden saldar sin exigir responsabilidades también al consejo y a quienes, desde ese órgano, llevan muchos años marcando el camino. Más aún, cuando han superado el plazo recomendado por los códigos de buenas prácticas para garantizar la independencia.

De hecho, en su carta, Leopoldo también hace referencia directa a la influencia de los dos vicepresidentes sobre el equipo ejecutivo de Ferrovial cuando recuerda "los vínculos y estrechas relaciones personales que puedan existir entre ellos y los miembros del equipo directivo de la Sociedad, con los que han trabajado a lo largo de los años".

Dos de ellos, el consejero delegado de Ferrovial Servicios, Santiago Olivares; y el primer espada de Cintra, Enrique Díaz-Rato, abandonaron la empresa el pasado ejercicio, salidas a las que se espera que sigan otras entre las filas directivas. Y a las que Leopoldo del Pino quiere que acompañen también miembros del máximo órgano de administración.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios