EXIGE QUE AMORTICE PARTE DE LOS CRÉDITOS

DIA: la banca rechaza la última propuesta de LetterOne para refinanciar la deuda

El fondo del magnate ruso rechaza la petición de los acreedores de amortizar deuda para llegar a un acuerdo con la refinanciación de los 1.700 millones de deuda

Foto: Un cliente empuja un carro en un supermercado DIA. (Reuters)
Un cliente empuja un carro en un supermercado DIA. (Reuters)

LetterOne, el primer accionista de DIA, y la banca acreedora del grupo de supermercados siguen sin entenderse todavía. Lejos de acercar posturas para alcanzar un acuerdo vital para evitar la quiebra del grupo, las dos partes mantienen posturas muy distantes. Según han indicado fuentes financieras, la tercera reunión mantenida por el fondo dirigido por Mikhail Fridman y FTI Consulting Group, el asesor de los prestamistas, ha resultado fallida por la exigencia del inversor ruso de no amortizar ni un euro de deuda hasta 2023.

Si bien LetterOne y los bancos, liderados por Santander, BBVA, Barclays y Société Générale, admiten que el tono frío con el que se relacionaban ha cambiado desde la celebración de la junta general de accionistas del pasado 21 de marzo, las posiciones siguen muy alejadas. El fondo con sede en Luxemburgo mantiene su postura de no destinar ni un euro a repagar a la banca hasta dentro de cuatro años, condición que las entidades financieras han vuelto a rechazar de pleno. La justificación es que aceptar esa cláusula les obligaría a provisionar el préstamo, lo que a fin de cuentas se traduciría en una pérdida que tendrían que reconocer en su balance.

FTI ha requerido a LetterOne, asesorado por Goldman Sachs y PJT Partners, que replantee su propuesta. Pero la respuesta del fondo de inversión ha sido el silencio, postura que ha sorprendido a los acreedores y ha vuelto a tensar una relación que había mejorado después de que la mayoría de los accionistas tumbase hace ahora tres semanas el plan del consejo de administración y aprobase la solución a la quiebra abanderada por Fridman.

Al haber ahora solo una alternativa, se daba por hecho que la banca tendría que aflojar la dureza con la que hasta la fecha había respondido a LetterOne. Especialmente tras la carta enviada a Goldman Sachs en la que calificaba de “inaceptable” la propuesta de refinanciación y aseguraba que no tenía "ningún sentido ni discutirla”. Y lo cierto es que los términos de la fórmula exigida por Fridman no han variado ni un milímetro: carencia en el pago de la deuda, concesión de nuevas líneas de crédito, dispensa de cumplir con obligaciones (o 'covenants') y eliminación de la cláusula de cambio de control.

Unas reclamaciones que la banca considera que, en general, no puede aceptar, al tener consecuencias directas en el aumento de la mora en sus balances. Al contrario, los acreedores aseguran que sigue en pie la advertencia incluida en la citada carta, en la que se aseveraba que “en ausencia de un acuerdo con los bancos y en el caso de que la oferta pública de adquisición sea exitosa, la deuda pasaría a ser exigible inmediatamente al producirse un cambio de control”.

En otras palabras, que los bancos obligarían a LetterOne a pagar al minuto siguiente de hacerse con al menos el 65% del capital de DIA la amortización total de los 1.300 millones. Dado que los ejecutivos de Fridman han propuesto precisamente no pagar ni un euro hasta dentro de cuatro años, esta cláusula supondría matar la oferta, salvo que el magnate ruso aportase un crédito de otros bancos.

Fuentes financieras indican que la retirada de LetterOne de la mesa de negociación es "táctica" y que en el 'holding' están convencidos de que la banca no tendrá más remedio que renunciar a sus postulados si el 23 de abril —último día para acudir a la opa— un 70% de los accionistas le vende los títulos a 0,67 euros. En esa coyuntura, o apoyan su plan o la empresa entra en quiebra oficial, punto sin retorno al que ninguna de las partes quiere llegar. Los bancos tendrían que provisionar toda su deuda y Fridman perdería, además de los 700 millones que ya acumula en minusvalías, los 300 millones adicionales invertidos en tomar el paquete de control.

El fondo de capital riesgo ha recordado a los acreedores que no tiene previsto destinar a repagar deuda ni un euro de los 100 millones estimados por las ventas de Clarel y Max Descuento ni de los 500 millones que aportaría mediante ampliación de capital si triunfa la opa, ya que su objetivo es financiar la reestructuración de la compañía.

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