AUMENTO DE LA PRIMA DE RIESGO

Más desconfianza sobre la banca: aumenta otro 20% el coste del capital en 2019

El coste implícito del capital de los bancos españoles se dispara hasta el 12%, aliviado ahora por Mario Draghi. La prima de riesgo asociada es muy superior al resto de la bolsa

Foto: Ruleta rusa. (Pexels)
Ruleta rusa. (Pexels)

El mercado sigue desconfiando de la banca. Y cada vez más. Las entidades esperan ahora como agua de mayo que el Banco Central Europeo (BCE) relaje la penalización sobre sus reservas (8.000 millones al año), pero mientras sufren un mayor coste del capital en 2019 por la nueva guía de política monetaria y la desaceleración económica, que vuelve a poner el acento en los colchones de capital.

La agonía de los bancos se prolonga tras una década perdida. La otra cara de la moneda es que aumenta las exigencias de rentabilidad de los inversores para apostar por las entidades financieras. El coste del capital es la vía para medirlo. El sector asegura que está entre el 8% y el 10%, pero el Banco de España (BdE) elevó el año pasado la estimación hasta el 10%, frente al 6% para todo el universo cotizado, lo que supone una prima de riesgo extra de 400 puntos básicos. En 2019, analistas consultados lo sitúan ya en el 12%.

Las dificultades de los bancos para ser rentables, la presión regulatoria, la incertidumbre fiscal y política en algunos mercados donde están presentes las entidades españolas o el empeoramiento del cuadro macro explican la creciente desconfianza. Un fenómeno que ocurre tanto en España como en el resto de Europa.

El coste del capital no es fácilmente observable y tiene cierta volatilidad en función de las expectativas del mercado. El departamento de estudios de CaixaBank creó una metodología para calcularlo: grosso modo, usó la inversa del PER (veces que se repite el beneficio por acción en el precio) de la banca y del EuroStoxx para tener en cuenta la prima de riesgo del sector y de la banca, y comparó la combinación de ambas con el bono alemán a 10 años, considerado activo libre de riesgo.

El resultado fue un coste del capital cercano al 10% desde 2015, nivel en el que los analistas dan por hecho que ha estado bordeando hasta este año, que sufre un nuevo repunte. “El coste del capital está altamente influenciado por la prima de riesgo que exige el inversor, y esa prima depende de muchos factores, entre ellos la rentabilidad esperada de la inversión. Si se retrasa la subida de tipos, también lo hace la recuperación de los márgenes y la rentabilidad, lo que puede afectar negativamente al coste de captar capital”, explica Joaquín Maudos, investigador del Ivie y profesor de la Universitat de Valencia.

Si se retrasa la subida de tipos, también lo hace la recuperación de los márgenes y la rentabilidad, lo que afecta negativamente al coste de captar capital

El experto señala que ya no es tan alto como en el pasado, pero aún así “plantea un grave problema de viabilidad del negocio bancario que es incapaz de ofrecer una rentabilidad al capital (ROE) por encima del coste de conseguirlo”. El coste del capital, según los cálculos de CaixaBank Research, se situó entre el 6% y el 9% durante la burbuja inmobiliaria, y aumentó en la Gran Recesión hasta un pico de entre el 17% y el 18% en 2011 y 2012.

Los analistas suelen usar como referencia del coste implícito del capital el PER al que cotizan las entidades. La relación sería inversa, lo que se traduce en que cuanto más alto es el PER menos beneficios exigen los inversores y viceversa. Esto depende del perfil de riesgo del balance del banco, su nivel de capital y los riesgos asociados a sus mercados, que aumentan en economías emergentes como Turquía, México o Brasil o en Reino Unido por el Brexit.

Los bancos españoles cotizan con un PER actual de entre 7 y 12 veces, pero los indicadores caen en las expectativas para finales de año, según el consenso de mercado de Bloomberg. Esto quiere decir que las acciones se moverán al ritmo del beneficio por acción debido a otro aumento de la prima de riesgo. El PER previsto para diciembre de 2019 se sitúa entre 6 veces para Banco Sabadell y las casi 11 veces de Bankinter.

Bankinter y Bankia son las dos entidades con menor coste implícito de capital estimado, con un 9,2% para el primero y un 9,6% para el segundo. Bankinter es visto por el mercado como un banco con un perfil de riesgo más reducido que el resto por no haber tenido una exposición importante al sector inmobiliario, por el tipo de cliente de renta media-alta o alta, y por la diversificación de los ingresos. Bankia, por su parte, bajo el mando de José Ignacio Goirigolzarri ha priorizado la solvencia para huir de los fantasmas del pasado, y tiene la segunda ratio de capital de máxima calidad (CET1 ‘fully loaded’) más alta entre los bancos cotizados.

Unicaja lidera el ranking del colchón de capital, y Liberbank es el otro banco que, además de Bankia, alcanza el 12% al que quieren los supervisores e inversores que lleguen las entidades. Sin embargo, el tamaño, las dificultades para generar rentabilidad -vía para generar capital futuro- y la dependencia de los tipos dejan a los dos bancos, en plena negociación para fusionarse, con costes implícitos del capital superiores al 11%.

Los dos gigantes, Santander y BBVA, sufren un aumento del coste del capital según estos parámetros hasta superar el 12,5%. En ambos casos, hay dos variables que justifican los temores del mercado: por una parte que tienen ratios de capital que apenas superan el 11%, lejos de los grandes bancos europeos, y por otra que están presentes en mercados donde suele haber incertidumbre política y volatilidad de sus divisas. Ambos lo compensan con la capacidad de generar ingresos por esta diversificación, que reduce la dependencia a los tipos de interés en Europa.

CaixaBank, otro banco que ha diversificado su base de ingresos los últimos años con seguros y fondos, ve como el coste del capital aumenta en más de 100 puntos básicos desde los parámetros actuales hasta el 13% en la previsión para diciembre, según el consenso del mercado.

Mientras que en lo alto de la lista está el Sabadell. El banco presidido por Josep Oliu mantiene el objetivo de permanecer siempre por encima del 11% en capital y alcanzar el 12% en su plan estratégico 2018-2020, aunque ha retrasado un año los objetivos por TSB. La integración tecnológica en Reino Unido y la venta de carteras para sanear balance destruyeron capital en más de 1.000 millones, con lo que “el banco debe demostrar que puede generar capital los próximos años”, señala un analista europeo de banca, mientras que Bank of America Merrill Lynch puso esta semana en duda esta capacidad incluso aunque recorte el dividendo. Oliu, en cualquier caso, descartó una ampliación y cuestionó estas opiniones: “Los analistas, perdónalos señor porque no saben de lo que hablan”.

Banco Sabadell cotiza actualmente a 0,4 veces el valor en libros y con un PER de casi 17 veces si se calcula el indicador con los beneficios de 2018, pero para diciembre de 2019 caería hasta las 6 veces. Un cambio drástico que responde a que se esperan mayores ganancias pero con mayor prima de riesgo, con lo que aumenta el coste del capital por las incertidumbres asociadas al cierre de la venta de Solvia, la posibilidad de que haya más costes extra por TSB o cómo generará capital, para lo que de hecho ha puesto a la venta su gestora.

Volatilidad en el miedo a la banca

El coste del capital tiene cierta volatilidad en función del sentimiento del mercado. Hace poco más de un año los bancos subían en bolsa y emitían al coste más bajo visto hasta ese momento la deuda anticrisis, pero en un año la situación es antagónica. Los bancos pagan ahora mucho más por emitir deuda subordinada o CoCos -hasta un 50% más de interés- y apenas han conseguido mejorar sus rentabilidades (medidas como retorno sobre el capital -ROE-).

Los bancos culpan a la política monetaria del BCE de la falta de mejora en rentabilidad. En España, sólo Bankinter sobrepasa el coste implícito previsto para diciembre, mientras que BBVA se queda cerca con un ROE también de dos dígitos. La banca mediana sólo aspira a empatar en 2020 o 2021 con sus planes estratégicos, que además se están poniendo en duda con las expectativas del euríbor, que sigue en negativo.

El BCE ha vuelto a fijarse en el capital por la desaceleración económica, y lo compagina con la “obsesión” que ha mostrado desde hace un año por la rentabilidad, según fuentes del sector. De hecho, identificó 24 bancos con mayor rentabilidad que el otro centenar, entre las entidades significativas, y no encontró un patrón claro, más allá de las obviedades que recordó Mario Draghi este miércoles: mejoras en eficiencia, inversión en digitalización y diversificación de ingresos.

Durante años los bancos se han quejado de los tipos bajos o negativos. El principal de financiación está en el 0%, lo que reduce al mínimo el margen de desintermediación entre depósitos y préstamos, y el de facilidad de depósito en el -0,4%, lo que supone una ‘multa’ de 8.000 millones anuales por reservas de 2 billones (millones de millones), algo que no tiene parangón en el resto del mundo.

Draghi ha abierto esta semana la puerta a reducir esta penalización, porque en Fráncfort cunde la preocupación que el castigo de la política monetaria sobre la banca reste eficacia a los estímulos. “El desempeño de la economía de la eurozona está indisolublemente ligado a la salud de su sistema bancario”, recuerdan los economistas de Deutsche Bank en un informe.

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