sentencia del tribunal supremo

La CNMV, obligada a devolver 5 millones a la Fundación Caixa por multas duplicadas

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia de la Audiencia Nacional y obliga a la CNMV a devolver 5 millones de euros a la Fundación Bancaria Caixa por unas sanciones duplicadas

Foto: Exterior de la dede de CaixaBank en Barcelona. (Reuters)
Exterior de la dede de CaixaBank en Barcelona. (Reuters)

El Tribunal Supremo ha ordenado a la Comisión Nacional de los Mercados y Valores (CNMV) a devolver 5 millones de euros a la Fundación Bancaria Caixa tras anular dos sanciones que la comisión interpuso en 2015 a la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (La Caixa) por las condiciones de venta de las preferentes a sus clientes

En concreto, las multas hacían referencia a la estimación del precio de las transmisiones entre clientes de las citadas participaciones preferentes entre junio de 2009 y febrero de 2010, periodo en el que la antigua Caja de Ahorros transmitió su negocio financiero a CaixaBank, entidad de nueva creación. A partir de ahí, la caja de ahorros quedó exclusivamente como una Fundación Bancaria dedicada a la obra social.

En 2015, tanto la CNMV como el Ministerio de Economía decidieron que se debía multar a ambas entidades (la Caja de Ahorros y CaixaBank) por los mismos hechos y en total aprobaron tres sanciones, dos a la caja y una a CaixaBank, por un montante total de 7 millones de euros.

La Caixa basó su defensa en la tesis de que la responsabilidad de las infracciones se transmite solo a la entidad que continua el negocio bancario

La entidad, al igual que otros bancos sancionados por motivos similares, llevó el asunto a la Audiencia Nacional de la mano del despacho de abogados Ashurst y logró tumbar las dos sanciones impuestas a la antigua Caja de Ahorros por un valor total de 5 millones. Al mismo tiempo, se mantenía la sanción a CaixaBank.

La Abogacía del Estado, que defiende a la CNMV, recurrió en casación ante el Supremo al entender que ambas entidades debían ser sancionadas por los mismos hechos. En su argumentación, el cuerpo de letrados apuntó que si la antigua entidad seguía existiendo (aún sin realizar actividades financieras), debía ser sancionada.

Una tesis que la Caixa tachó de ilegal al entender que la responsabilidad de las infracciones debe transmitirse únicamente a la entidad que continuaba con el negocio bancario. Es decir, a CaixaBank, que es la sucesora universal en materia de derechos y obligaciones en lo relativo al negocio financiero, según consta en la sentencia fechada el pasado 13 de marzo. Este planteamiento es el que ha seguido el Supremo, que apunta que no es relevante si la antigua entidad desaparece o no, sino que lo decisivo es que la actividad económica (bancaria) se transmitiera totalmente a otra entidad.

Según explica Manuel López, socio de Ashurst y director del equipo de regulatorio financiero, esta sentencia del Supremo "fija doctrina respecto a las sanciones impuestas a entidades de crédito que han sufrido procesos de transformación, que han sido muy frecuentes en los últimos diez años como consecuencia de la integración de entidades de crédito y no solo de las cajas de ahorro".

Tras el pronunciamiento de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, la Caixa recuperará los cinco millones de euros más los intereses legales desde que abonó la sanción a la CNMV en 2016. Un cambio de guion que, según fuentes del supervisor, no es habitual. De todas las reclamaciones que se presentan contra sus sanciones, más del 90% se han confirmado en los últimos cinco años.

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