bell-carter lo justifica: es más barato que california

Revés para Trump: la mayor aceitunera de EEUU aumenta sus compras en España

La aceitunera líder en EEUU no adquirirá la aceituna en 2019 a muchos de sus históricos suministradores. Dcoop, que tiene el 20%, cubrirá la mitad de sus necesidades: 30 millones de kilos

Foto: Olivares plantados en superintensivo (seto) en California para producir aceite. (TCC Properties)
Olivares plantados en superintensivo (seto) en California para producir aceite. (TCC Properties)

El dinamismo y competitividad del comercio global parecen estar imponiéndose al anacronismo de los aranceles del 35% del Gobierno de Donald Trump a la aceituna negra española vigentes desde 2018. Bell-Carter, la envasadora de aceituna de mesa californiana que fue en 2017 una de las dos empresas que impulsaron el expediente sobre los aranceles, va a aumentar significativamente sus compras en España desde esta campaña. El líder aceitunero del país ha enviado a inicios de este mes de marzo, según recogen algunos medios californianos, una carta a buena parte de sus proveedores locales de aceituna para indicarles que este año no adquirirá su cosecha ya que tiene que buscar ser más competitivo y adquirir producto en otras localizaciones. Como nuestro país, entre otros.

La compra de un 20% del capital a la familia Bell-Carter por parte del gigante cooperativo español Dcoop y su socio marroquí Devico, en agosto pasado, va a derivar en que hasta la mitad de las necesidades de aceituna se cubran por parte de estos nuevos accionistas. Dcoop, con sede en Antequera, venía exportando alrededor de siete millones de kilos a EEUU entre aceituna de mesa verde y negra, y cuenta con una comercializadora americana (Acorsa USA) que se ha integrado ahora en Bell-Carter como fruto del pacto accionarial. Progresivamente, aumentará esa cantidad hasta 30 millones al año con destino a la planta de Bell-Carter al norte de San Francisco. Exportar la aceituna verde, y oxidarla en EEUU para que se convierta en negra, no es algo penalizado por los aranceles: estos solo afectan a la aceituna española oxidada en nuestro país o a la cultivada en otro país pero que se procese para convertirla en negra en España.

Cuando se rubricó la alianza, en cualquier caso, desde Dcoop se insistió en que se materializaba con independencia de que haya arancel o no. Es decir, que tenía sentido para la cooperativa como una vía más de dar salida a su creciente producción de aceituna (100 millones en ventas en 2018). En el futuro, según cómo evolucione la investigación abierta en la Organización Mundial del Comercio a instancias de la UE, esos sobrecostes podrían ser declarados ilegales. Dcoop y Devico ya son socios al 50% en Pompeian, compañía envasadora de aceite con plantas en Baltimore y California. La intención de Dcoop y Devico (familia marroquí de origen judío) sería alcanzar igualmente el 50% del capital de Bell-Carter.

La compañía que controla desde hace más de un siglo la familia Bell-Carter —hoy su cuarta generación— factura unos 200 millones de dólares y emplea a 500 personas. Su intención es mantener, en cualquier caso, un volumen de hectáreas de olivar suficiente para abastecer al cliente que pide aceituna local.

La firma californiana, que lamenta en la carta tener que tomar la decisión de prescindir de muchos proveedores locales, también recibirá aceituna de países como Marruecos o Portugal. Dcoop, tras la operación con Bell-Carter, hizo otra adquisición del 5% en la mayor aceitunera portuguesa, Maçarico. Igualmente, la intención aquí es crecer. José Luis de Prado, vicepresidente de Dcoop y propietario de un grupo aceitero y aceitunero cordobés con olivares en España, Portugal y Chile, ha sido la persona clave para acometer esta expansión internacional.

Dcoop, en cualquier caso, es parte de Asemesa, la patronal de la industria aceitunera española que está detrás de acciones judiciales en EEUU en contra del arancel. La presidencia de esta patronal ha sido asumida esta semana por José Ignacio Montaño, director general de Agro Sevilla. Esta cooperativa, el mayor exportador español de aceitunas, es —junto a Ángel Camacho y Aceitunas Guadalquivir— una de las tres compañías que fueron denunciadas por Bell-Carter y Musco en 2017 al inicio del proceso que derivó en la imposición de aranceles.

Junto a Dcoop, también la aceitunera Ángel Camacho ha tomado posiciones fuera de España como consecuencia del arancel de Trump. Ha adquirido un 5% del capital del grupo agroindustrial y de distribución marroquí Cartier Saada.

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