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Torres mantiene distancias con FG y rompe con el pasado de BBVA

El nuevo ejecutivo no se ha referido a su predecesor más que para agradecerle la renuncia a la presidencia de honor y ha esquivado las críticas a las decisiones estratégicas del grupo

Foto: Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE)
Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE)

"FG se estaba convirtiendo en una piedra que podía arrastrar a Torres al fondo de la ría de Bilbao, por eso ha cortado la cuerda". Así define un financiero próximo a la entidad lo acontecido en BBVA durante los últimos días. El corte de la cuerda se ha plasmado en un cambio radical de discurso del actual presidente del banco, Carlos Torres, que en su primera junta de accionistas en el cargo solo hizo una mención a su predecesor, Francisco González. Y fue para agradecerle su renuncia voluntaria:

"En primer lugar, quiero agradecer a Francisco González su renuncia a la condición de presidente de honor tanto de BBVA como de la Fundación BBVA hasta que concluyan las investigaciones en curso, con lo que quiere evitar que se utilice a su persona para dañar a BBVA".

Ni rastro de las palabras de confianza, reconocimiento y respaldo pronunciadas hace apenas mes y medio en la presentación de resultados del banco. "Creo a Francisco González. […] A lo largo de estos años me ha demostrado liderazgo, ser una persona trabajadora, dedicada, íntegra, exigente e incansable, para mí ha sido todo un ejemplo, un visionario", dijo a comienzos de febrero.

Estas palabras ligaron a Torres con su predecesor a ojos de la opinión pública, empleados y accionistas. A medida que se acercaba la junta, ha aumentado la presión para que se desligara de FG mediante la única forma posible, una renuncia voluntaria. Echarle hubiera sido, como explicó el propio Torres en febrero, "prejuzgar" su culpabilidad en el caso de las presuntas escuchas ilegales de Villarejo para el banco.

Trabajo de campo

Fuentes próximas al consejo, consultadas por este medio, explican que Torres y su equipo han estado volcados en las últimas semanas en mejorar el clima de la junta y conseguir el máximo apoyo para Torres en este mandato. Tanto que apenas intervinieron 13 accionistas, en línea con los últimos años.

En un discurso medido al milímetro por asesores y abogados, Torres ha llegado al extremo de olvidarse de su predecesor incluso al hablar de la digitalización, la bandera de FG en el banco en la última década.

"En BBVA hemos sido pioneros en nuestra apuesta por ese mundo digital que viene, que ya está aquí, porque aspiramos a que nuestros clientes se beneficien de los cambios tecnológicos tan rápidos y de tanto alcance que estamos viviendo", expuso.

Más allá de esta declaración, Torres, que no dijo la palabra pasado en todo su discurso, habló de "dar continuidad y un impulso adicional a nuestra estrategia en los próximos años". Evitó también todas las preguntas y comentarios de inversores sobre la estrategia del banco, ya sea por decisiones del pasado de FG o por falta de rentabilidad. Solo reconoció el fracaso en bolsa del banco, aunque como algo exógeno a BBVA.

El nuevo presidente tampoco se refirió a otros aspectos reiterados por algunos de los accionistas que intervinieron en la junta, como la pérdida de las raíces vascas, incluido el expresidente de Sacyr, Luis del Rivero. Un inversor ha opinado que la actual crisis no se hubiera producido si el banco se hubiera trasladado a Madrid. Lejos de estas observaciones, Torres definió Bilbao como "la ciudad que representa nuestras raíces" y tuvo el gesto de llevar a partir de ahora allí la celebración de unos premios de la Fundación.

En definitiva, Torres quiso ponerse de perfil y pasar cuanto antes esta compleja junta. Desligado de FG y del pasado, ya puede centrarse en su presidencia. En febrero señaló que "González haría lo mismo que yo en mi lugar". No mentía.

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