piden celeridad a Torres a la hora de adoptar decisiones

Accionistas del BBVA claman contra FG: "Esperemos que el alejamiento sea definitivo"

La decisión de Francisco González de abandonar sus cargos honorarios en la víspera ha desactivado la guerra prevista en la Junta, pero no el cabreo y la indignación general de los accionistas

Foto: Carlos Torres preside la Junta de Accionistas del BBVA este viernes en Bilbao. (EFE)
Carlos Torres preside la Junta de Accionistas del BBVA este viernes en Bilbao. (EFE)
Carlos Torres, presidente ejecutivo del BBVA, ha salvado el punto de set que se jugaba hoy en Bilbao, en la Junta de Accionistas del banco. Y lo ha logrado gracias, en parte, al movimiento estratégico de la víspera, por el que Francisco González (FG) anunció el abandono de sus cargos honoríficos en la entidad. Pero eso no le ha librado de escuchar algunas quejas y críticas de los accionistas enfadados por su gestión del caso Villarejo, la presunta trama de espionaje encargada por el banco al excomisario y que ha dañado "muy gravemente" la reputación de la entidad.

Torres ha visto cómo accionistas que representaban el 98% del capital ratificaban su nombramiento como principal directivo del banco, pero los que han cogido el micro durante la sesión de preguntas y respuestas han aprovechado para mostrar su indignación con el presunto espionaje masivo que afecta a la entidad. Ha habido numerosos reproches y alguna palabra gruesa contra González, pero también hacia el nuevo patrón de la entidad por la "demora" en adoptar las decisiones oportunas, un retraso que Torres ha justificado en la investigación encargada y cuyos resultados no se conocerán hasta "dentro de unos meses". "No se escude en las investigaciones para demorar la actuación", le ha recriminado un accionista. "Urge que se depuren responsabilidades por la credibilidad ante la plantilla y el negocio", ha incidido otro. Celeridad en las decisiones a adoptar, pero también, como ha constatado algun accionista en representación de los sindicatos, "transparencia" ante los resultados de la investigación interna que inició FG el pasado año y que Torres ha ampliado a comienzos de este 2019 con un análisis externo encargado a PwC, Garrigues y Uría que concluirá en un informe ‘forénsic’.

Ha habido reproches a Carlos Torres por su demora en actuar: "No se escude en las investigaciones abiertas para retrasar la actuación", se ha criticado

"Nos preocupa que se cierre en falso. La demora está afectando a la imagen de la reputación y la credibilidad y, por ende, al de la plantilla", ha 'disparado' en primer lugar Francisco Anastasio Ejea, en representación de la mayoría sindical del banco, y que ha pedido "tolerancia cero, rigor, contundencia y celeridad" a la hora de adoptar decisiones. Su intervención ha sido recibida por los aplausos generalizados de una sala que ha parecido estar 'anestesiada' por la decisión de Francisco González de abandonar la presidencia honorífica del banco y la fundación, y también por el discurso de Torres previo a las intervenciones de los accionistas garantizando una actuación "honesta" con "rigor y rapidez".

Se preveía una Junta de Accionistas caliente, pero la estratégica decisión de Francisco González de renunciar de forma temporal a sus cargos honoríficos en el BBVA en la víspera de la cita ha cumplido el objetivo deseado: ha calmado sobremanera los ánimos y ha dado aire a su sucesor, que ha solventado su estreno ante los accionistas -accedió al cargo en diciembre- de forma plácida, sin las tensiones esperadas. Ha sido una Junta sorprendentemente calmada en lo ambiental, sin apenas palabras altisonantes en el Palacio Euskalduna de Bilbao. FG ha desactivado la guerra prevista, pero no el cabreo general de los accionistas contra quien presidió el banco en solitario desde 2001 hasta diciembre de 2018.

Ha sido una quincena de intervenciones de los accionistas, muchos de ellos en representación de sindicatos, asociaciones y/o de numerosos poseedores de capital del banco, con el encargo realizado al excomisario Villarejo y sus efectos perniciosos en la imagen en el banco como nexo de unión. "Esta cuestión socava enormemente la reputación de este banco", ha aseverado Carmen García, quien ha advertido a Torres de que, pese al "golpe de efecto" logrado 24 horas antes de la Junta, la presunta trama de espionaje "no solo ensombrece los enormes resultados [de 2018] sino que podría dejar lastrada su presidencia si no se toman medidas reales y se da un cambio de rumbo". "No todo vale", ha censurado para, a continuación, mostrar su preocupación por los efectos en los trabajadores y preguntar "cuánto va a costar la gestión de esta crisis en la plantilla".

Hay quien ha hablado de "crisis institucional" en el banco por las noticias del presunto espionaje masivo encargado por la entidad que se llevan conociendo desde el pasado año y que han sido desveladas por El Confidencial. También quien ha cuestionado la imparcialidad del actual equipo presidido por Torres, que ha sido ratificado en el cargo por abrumadora mayoría -"sois la garantía de la continuidad de la obra de Francisco González y por eso no tengo mucha confianza", ha espetado un accionista-. Incluso, se ha dudado de la actuación de los anteriores equipos directivos ante el espionaje masivo. "¿Cómo es posible que hayan fallados todos los controles internos?", se ha preguntado Paulino García.

Las miradas estaban centradas en una ausencia, en quien por primera vez en dos décadas no ha estado presente en la Junta de Accionistas del antiguo BBV. Una ausencia que la sala ha pedido sea vitalicia. "Esperamos que este alejamiento provisional se convierta en definitivo", ha clamado Paulino García entre la atronadora ovación de la sala. Los aplausos generalizados han surgido también con la petición de que "se embargue el sueldo del bonus" de FG o que éste devuelva las acciones que posee y que "seguro que las obtuvo gratis". Incluso, se ha celebrado la petición de que la depuración de responsabilidades alcance a los anteriores consejos de administración del banco y dentro de la propia entidad.

El cabreo estaba presente, se palpaba, pero la batalla que se podía augurar se ha desactivado a las primeras de cambio. Es más, muchas de las personas que abarrotaban el auditorio del Euskalduna han comenzado a abandonar la sala con las primeras intervenciones de los accionistas. Numerosas butacas se encontraban ya vacías cuando se ha cerrado el turno de palabra. Así, por ejemplo, numerosos accionistas se han perdido las palabras más gruesas contra FG, a quien algunos han llegado a calificar de "intransigente", "antidemocrático" e, incluso, "personificación de la miseria".

En todo caso, la intervención más aplaudida ha sido la del expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, quien ha tenido que ser llamado al orden en varias ocasiones por su larga intervención entre algún que otro grito de protesta dentro de la sala que le animaba a continuar con sus críticas, entre ellas, los 250 millones de euros cobrados por FG durante su presidencia. Antes de que le fuera retirada la palabra, el empresario ha advertido que solo la creación de "un comité especial" integrado por presidentes y consejeros delegados de otras entidades financieras o anteriores consejeros del BBVA "salvará la reputación" del banco de "forma limpia y honorable", ya que, entre otras cuestiones, sus informes "tendrían mucho más valor en la Justicia". "Si no lo hace, usted [a Torres] sabrá por qué lo hace", ha concluido entre una sonora ovación. Y con la misma calma con la que ha empezado la Junta ha finalizado la que ha sido la primera prueba de fuego a la que se ha sometido Torres entre el accionariado. Las decisiones que tome en el futuro al frente del banco determinarán el sentido de las intervenciones de los accionistas del próximo año. De momento, se han contenido y se han limitado, en esencia, a mostrar su "sorpresa", "asombro", "perplejidad", "desorientación" y "desmoralización", como ha resumido entre aplausos uno de los accionistas.

Los prolegómenos de la Junta

El nombre de Francisco González no es el único protagonista de la actualidad informativa vasca del 15 de marzo. La casualidad hace que el banquero gallego comparta titulares con el consejero vasco de Salud, Jon Darpón, que el jueves dejó su cargo acorralado por la polémica Oferta Pública de Empleo de Osakidetza que se encuentra en los tribunales, que han abierto una investigación para depurar las responsabilidades penales después de que la Fiscalía haya apreciado indicios de revelación de secretos por filtraciones de exámenes en diversas especialidades médicas para beneficiar a determinados opositores. Se trata del primer consejero de un Gobierno vasco que dimite por una investigación judicial en curso. Salvando las distancias entre ambos casos, las reacciones de los perjudicados son similares. Porque ambas decisiones, las de González y Darpón, "llegan tarde", según se coincide en denunciar. "El daño ya está hecho", clama un accionista "de toda la vida" en declaraciones a El Confidencial. Porque, como constata, el BBVA "es más que una cuenta de resultados".

¿Qué le parece la decisión de Francisco González de dimitir temporalmente de sus cargos? La pregunta le pilla por sorpresa, con el pie cambiado, a un veterano accionista que, sentado en su asiento desde una hora y media antes del inicio de la Junta, devora lo que la prensa del día dice sobre la renuncia del expresidente del banco. "No tengo ninguna opinión", despacha al percatarse de la acreditación de prensa. En verdad, cuando dice "no tengo opinión" quiere decir "no quiero responder". Es su manera de zanjar el asunto. De hecho, deja de ojear las páginas económicas y no vuelve hasta ellas hasta que es consciente de que no es observado nuevamente.

Torres se dirige a los accionistas en un momento de la Junta de este viernes en el Euskalduna de Bilbao. (EFE)
Torres se dirige a los accionistas en un momento de la Junta de este viernes en el Euskalduna de Bilbao. (EFE)

No es el único que guarda silencio en los prolegómenos de la Junta. Todavía falta mucho para el comienzo de la Junta y, en previsión de lo que pueda ocurrir en la sala, pocos quieren significarse. Al menos, de inicio. "No contesto a nada", asevera un asistente a la Junta que, por no querer responder, ni siquiera dice si es accionista o no. El sector más joven es el más madrugador en acudir al Euskalduna, mientras que los más veteranos, vinculados al banco desde sus iniciales siglas de BBV, apuran antes de ocupar un asiento. "Lo siento, que hable quien tiene que hablar", se disculpa un joven empleado del banco que ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad cuando FG inició su relación con la entidad. Y los que tienen que hablar -o quieren hablar- se hacen notar. Se les ve en el rostro que tienen ganas de 'largar'. Y lo que dicen -más bien denuncian- es, a grandes rasgos, similar. El perjuicio reputacional es un hecho. Como también lo es que la salida temporal de González debe ser definitiva. A la espera de que, en su caso, se depuren todas las responsabilidades -"si es que algún día se depuran", apostilla un escéptico accionista-, el paso dado por FG de apartarse momentáneamente es un "primer paso". "Y esperemos que no sea el último", se coincide en señalar. Porque, como deja constancia Antonio Fragua, lo que rodea al banco en los últimos tiempos parece más propio de una película de espías de la Guerra Fría.

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