juicio por la salida a bolsa de bankia

El día de los cuchillos en el juicio de Bankia: Deloitte contra Acebes y 'la Catedrática'

La declaración de Celma es clave para el tribunal. Algunos consejeros le han acusado de engañarles al no auditar las cuentas de Bankia de 2011. Hoy se puede tomar su revancha

Foto: Sala del juicio de Bankia. (EFE)
Sala del juicio de Bankia. (EFE)

Este martes arrancó una de las declaraciones más importantes en el juicio del caso Bankia, la del auditor de Deloitte, Francisco Celma. Tras semanas de recibir dardos envenenados por parte de algunos consejeros de la entidad, el socio de la Big Four tiene ahora la oportunidad de tomarse la revancha, en un interrogatorio clave para el tribunal y la Fiscalía Anticorrupción.

Su declaración ya fue importante en instrucción, donde acudió dos veces, primero como testigo en 2013 y luego como imputado en 2016. Pero ahora lo es más, dado que el Ministerio Fiscal está estudiando ampliar la acusación contra parte de los procesados por un delito de falsedad con las cuentas de 2011. De ahí que Celma, que se negó a auditar estos resultados, sea determinante.

Este contexto ha hecho que acusados como el exministro Ángel Acebes, el banquero Alberto Ibáñez y Araceli Mora —catedrática en la Universidad de Valencia— culpen a Celma de no avisar de que había problemas con las cuentas de 2011 y de incumplir la Ley de Auditoría. También han cargado contra los estados reformulados por José Ignacio Goirigolzarri semanas después de dejar la entidad Rodrigo Rato, ya que ponen en cuestión los que aprobaron ellos.

En los apenas 45 minutos que declaró ayer martes, Celma ya dio un anticipo de hacia dónde va a ir el resto del interrogatorio: no dio su informe de auditoría porque no recibió la documentación necesaria —“no podíamos hacer nuestro trabajo”— y “la entidad y los consejeros” son los responsables de las cuentas. “El auditor vela y responde ante la junta de accionistas, somos independientes del consejo. Yo no puedo ir a un comité” y amenazar con poner salvedades “a los profesionales de la cuarta entidad del país”, expuso. Aun así, ha aportado un correo de febrero en el que advierte de una salvedad —por limitación al alcance— a Ibáñez. La actuación de Celma fue clave en la salida de Rato, al no firmar su auditoría. Fue quien levantó la mano sobre los problemas de Bankia. Aunque en las defensas también ven los hilos de Luis de Guindos en todo lo que pasó con el banco en abril y mayo de 2012.

Puntos clave de la declaración

Hay varios puntos sobre los que Celma tendrá que responder este miércoles, y quizá la próxima semana, ya que es el único acusado que ha ofrecido responder a todas las acusaciones y defensas.

El primero son las reuniones de los comités de auditoría (CAC) de Bankia y BFA de finales de marzo de 2012, antes de la formulación de las cuentas de Rato de 2011. Celma no entregó un borrador, algo a lo que Acebes (del CAC de BFA) e Ibáñez y Mora (CAC de Bankia) restaron importancia.

Por su parte, Celma dice que en sus 32 años de profesional no ha vivido situaciones similares y Sergio Durá, interventor de Bankia, reconoció que no es algo habitual. Y tampoco, añadió el directivo del banco nacionalizado, que un consejo apruebe unas cuentas sin el borrador, aunque él hubiera hecho lo mismo: “El consejo sabía que había un plan pendiente de aprobación por parte del Banco de España y no había borrador de auditoría. El consejo estaba en su derecho de requerir la presencia del auditor externo o incluso de cambiar las cuentas”.

La exconsejera Araceli Mora.
La exconsejera Araceli Mora.

El segundo punto es si, al margen de la ausencia de borrador, avisó a los comités de auditoría de que habría salvedades y de la magnitud de los problemas. Acebes, Ibáñez y Mora criticaron que Deloitte tendría que haber hecho mucho más hincapié en su presentación de los riesgos para Bankia. Se refieren a una presentación en la que Deloitte habla de “aspectos relevantes en discusión con la dirección”, que según los consejeros tendría que haber puesto al menos palabras como “problemas”, “riesgos” o “inviabilidad”. Por su parte, el exdirector de Auditoría Interna Miguel Ángel Soria, presente en las reuniones, dijo no recordar que se hablara de salvedades y párrafos de énfasis, aunque “también es verdad que son asuntos relevantes, y que los profesionales que estaban allí tenían experiencia”.

El tercer punto es qué pasó desde finales de marzo, cuando se formulan cuentas sin borrador, hasta finales de abril, cuando se mandó la memoria anual a la CNMV sin auditoría. Los consejeros defienden que Celma se la jugó, ya que habría transmitido que no habría problema si se aprobaba el plan presentado al Banco de España, cosa que pasó el 17 de abril.

Incluso Mora ha aportado una factura telefónica que demuestra que habló con el auditor a finales de abril, algo que tendrá que aclarar el socio de Deloitte. La versión de los directivos —Durá y Soria— es que trataron de resolver el problema de falta de información a Deloitte durante la primera quincena de abril y que después “se encargó Rato”. Y la de Celma, en instrucción, fue que nadie le invitó a los comités de auditoría de ese mes y que no le llegó información clave y las cuentas firmadas que necesitaba para mandar su informe. Celma tiene la ventaja de ser el último de los acusados en declarar y que la Fiscalía se ha mostrado hasta ahora más partidaria de sus tesis. Aunque todavía queda mucho juicio por delante.

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