se aprobará en el consejo de este martes

Botín y Pallete respaldan a Prisa en la compra de Santillana por 350 millones

Banco Santander y Telefónica van a suscribir la ampliación de capital con la que el grupo de medios de comunicación va a recomprar el 25% de la filial de libros educativos

Foto: El presidente de Telefónica, José María Ávarez Pallete (i), y la presidenta del Grupo Santander, Ana Botín. (EFE)
El presidente de Telefónica, José María Ávarez Pallete (i), y la presidenta del Grupo Santander, Ana Botín. (EFE)

El consejo de administración de Prisa se reúne este martes con dos puntos clave en el orden del día. El primero es la aprobación de los resultados de 2018, que no dará muchas alegrías a sus inversores. El segundo, vital para los accionistas, es la recompra del 25% del capital de Santillana que no controla y que está en manos de un fondo de capital riesgo. La operación, adelantada por El Confidencial el pasado 21 de diciembre, está pendiente de la autorización de los acreedores, que tienen la última palabra tras la refinanciación ejecutada hace justo un año.

Según aseguran fuentes próximas a las negociaciones, el editor de ‘El País’ está en conversaciones muy avanzadas para adquirir este paquete por entre 325 y 350 millones de euros, dinero que obtendrá gracias a una nueva ampliación de capital aportada por sus principales accionistas y una nueva emisión de deuda. Para lo primero, el consejo tiene el visto bueno de los accionistas principales. Pero para lo segundo necesita el apoyo de los fondos oportunistas propietarios de gran parte del pasivo que aún arrastra el grupo de medios de comunicación.

Si no hay obstáculos de última hora, la operación, que estuvo a punto de anunciarse en el consejo de administración del pasado 18 de diciembre, está a punto de culminarse. El objetivo de la transacción es recuperar la propiedad integral de Santillana, principal motor de generación de caja del grupo, que desde 2010 tiene en su accionariado al fondo estadounidense Victoria Capital.

En abril de ese año, la anterior dirección de Prisa vendió el 25% de la sociedad editora de libros a DLJ South American Partners por 279 millones de euros para hacer frente a sus problemas financieros. Este fondo, posteriormente bautizado como Victoria Capital, se aprovechó del momento de debilidad de la compañía española e impuso duras condiciones en el acuerdo. Entre otras, la obligación de recibir un dividendo de 25 millones anuales fuese como fuese el negocio. Además, cualquier operación de adquisición necesitaba su visto bueno, lo que limitaba el posible crecimiento de Santillana.

Con la recompra de este 25%, Prisa volverá a tener la totalidad del capital de Santillana, que genera entre el 60 y el 70% de los ingresos y el beneficio de explotación o ebitda del 'holding' de medios de comunicación. De esta manera, mejorará su capacidad de generación de 'cash flow', un apéndice vital para poder atender al repago de la deuda tras la refinanciación firmada a principios de este año. Este nuevo acuerdo con los bancos y con los ‘hedge funds’ incluía una ampliación de capital de 563 millones de euros, que se hizo a 1,2 euros por acción.

Ese dinero fue utilizado para amortizar 450 millones de deuda y permitía llenar las arcas del grupo con 113 millones para financiar el crecimiento de la sociedad. Ahora, este importe va a ser utilizado para financiar la adquisición del 25% de Santillana en manos de Victoria Capital, operación que va a requerir una nueva ampliación de capital de entre 100 y 150 millones de euros. La mayoría de los accionistas de referencia de Prisa va a apoyar la emisión de las nuevas acciones.

Telefónica y Santander

Según indican fuentes financieras, esta segunda ampliación cuenta con el respaldo de Amber Capital, dueño del 27% del capital de Prisa. Pero también del resto de socios, como Santander, que aún mantiene un 4,1%, y Telefónica, propietaria del 9,4% de las acciones. No obstante, la operadora, que todavía no ha tomado una decisión final, optará por hacer lo que se denomina una 'operación blanca', de tal forma que invertirá lo que consiga por la venta de los derechos de suscripción preferente de la ampliación. De esa forma, se diluirá ligeramente en el capital de Prisa, pero apoya la operación propuesta por el consejo. En la ampliación de capital de 2018, Telefónica adquirió 42,2 millones de nuevas acciones, valoradas en 49 millones, y vendió el resto de los derechos de suscripción preferente de los que disponía.

Otros accionistas del núcleo duro son la familia Polanco (8,4%), el inversor mexicano Roberto Alcántara (5,1%), el fondo de Qatar Adar Capital (7,3%) y HSBC (10%). Ninguno de ellos había decidido hasta ayer si respaldaba o no la nueva ampliación con la suscripción de su parte correspondiente. CaixaBank, que también retiene un 1,5% del capital, no acude.

El papel de la entidad presidida por Ana Botín es clave. No solo por ese paquete que aún tiene en su balance, sino porque fue el principal financiador de los Polanco y de Alcántara en la ampliación de capital realizada para sacar al grupo de la causa de disolución el pasado mes de febrero. La participación de todos los socios es muy relevante porque, de lo contrario, Amber Capital podría superar el 29% del capital y, en consecuencia, tener que lanzar una oferta pública de adquisición (opa) por la totalidad de las acciones, tal y como exige la Ley del Mercado de Valores.

Actualmente, Prisa cotiza a 1,80 euros por título, lo que supone tener una capitalización de 1.000 millones. Si la ampliación se hace por entre 250 y 300 millones, la nueva inyección de fondos se hará por casi un 30% de su valor de mercado. El importe aún está por definir en función del acuerdo de compra con Victoria Capital. Prisa valoró Santillana en entre 1.350 y 1.500 millones a finales del pasado año cuando intentó su venta, por lo que el 25% del fondo americano está tasado en al menos 350 millones.

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