para afrontar el plan de reestructuración

Fridman pide a la banca de DIA no pagar deuda tres años para evitar la quiebra

LetterOne exige a los acreedores que lo dispensen de hacer frente a los intereses y a la amortización de los 900 millones de pasivo para poder recapitalizar la compañía

Foto: El magnate ruso Mikhail Fridman. (Reuters)
El magnate ruso Mikhail Fridman. (Reuters)

La banca acreedora de Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) ya sabe cuál es el plan de LetterOne para rescatar al grupo de supermercados y evitar una quiebra inminente. Según indican fuentes financieras, el fondo patrocinado con dinero de magnates rusos pretende que los acreedores le den una carencia y lo dispensen de abonar intereses y de amortizar deuda durante los tres próximos años, periodo en el que, según los cálculos de Goldman Sachs, la compañía entraría en pérdidas por la puesta en marcha de una profunda transformación comercial.

Esta es la hoja de ruta que LetterOne ha dibujado para alcanzar un “acuerdo con los bancos en relación con una estructura de capital a largo plazo” que sea “satisfactorio” para sus intereses. Una condición sin la cual su oferta pública de adquisición sobre la totalidad de DIA quedará en papel mojado y que, además, debe conseguirse antes del próximo 28 de febrero como fecha límite. Lo que pretende el fondo promovido por el millonario de origen ruso Mikhail Fridman son dos cosas: alargamiento de los plazos y flexibilidad en la amortización.

Estas exigencias se traducen en una extensión del vencimiento de los dos préstamos sindicados que actualmente expiran en 2020 y 2022, una reducción del tipo de interés y, lo más relevante, una carencia durante los tres próximos años para que el grupo pueda acometer su plan de transformación. La estrategia de LetterOne pasa por una nueva propuesta de valor comercial; un reajuste de precios y promociones; una red de tiendas adecuada; reclutar nuevo liderazgo y desarrollar el talento interno; mejorar la ejecución de operaciones minoristas, e invertir en la marca y en 'marketing'.

Una teoría que, a su vez, se traduce, según los números de Goldman Sachs, en el registro de pérdidas durante los dos próximos años debido al esfuerzo comercial —reducción de precios y por tanto de márgenes— que LetterOne quiere aplicar en DIA para que el grupo vuelva a crecer en volumen y en reposicionamiento de marca. Los cálculos del asesor de Fridman son que la compañía de supermercados gastará mucho en remodelar su oferta comercial y su red de tiendas, por lo que el 'cash flow' que genere será insuficiente para acometer la citada transformación y al mismo tiempo hacer frente a los pagos de la deuda. Aunque descartan concretar su plan de inversiones, indican que será de cientos de millones para revertir la pérdida de cuota de mercado.

Por tanto, Stephan DuCharme, el hombre elegido por Fridman para liderar DIA, ha diseñado una refinanciación que pasa obligadamente por pedir una carencia o reestructurar la deuda a través de un PIK. Es decir, un préstamo que solo se paga al vencimiento, que además debería ser con un bajo tipo de interés. Fuentes próximas a LetterOne explican que de esta forma se evita hablar de solicitar una quita, como hizo en las primeras reuniones que mantuvo con la banca en diciembre. Entonces aún estaba en el consejo de administración de la compañía y se sentó con los acreedores por su cuenta y riesgo sin el conocimiento del equipo gestor.

Quita encubierta

Pero, como indican expertos del sector y los propios bancos financiadores de DIA, se trata de una quita encubierta por dos motivos. En primer lugar, porque no recibirán compensación alguna durante un largo periodo de tiempo en el que, al mismo tiempo, tendrán que provisionar al máximo esos créditos por recomendación del Banco de España ante su potencial riesgo de cobro. En segundo lugar, porque para una compañía en la situación de quiebra técnica o ‘high yield’, al tener recursos propios negativos, lo habitual sería exigirle un tipo de interés de entre el 6 y el 7%, en lugar de la horquilla de entre el 2 y el 3% que paga ahora y que LetterOne quiere incluso rebajar.

DIA tenía deuda hipotecaria a corto plazo por 144 millones y debe hacer frente a la amortización de un bono por 300 millones el próximo mes de julio. Esta última es la que tiene garantizada el cobro en cualquiera de los escenarios. En abril de 2020, le toca repagar un crédito sindicado por 300 millones, cantidad similar que debe devolver en junio de 2022.

'Quita' es la palabra maldita que los bancos acreedores rechazan de pleno por considerar que, con el plan presentado por el consejo actual de DIA, tienen asegurado el cobro de la totalidad de la deuda. Pero al mismo tiempo saben que si el inversor ruso echa abajo el rescate oficial propuesto por Borja de la Cierva votando en contra en la junta extraordinaria de accionistas, corren el grave riesgo de que la compañía se declare en concurso de acreedores y no recuperen nada de lo prestado.

“A ninguna de las partes le interesa que caiga la compañía, por lo que lo lógico es que todos cedan y se pongan de acuerdo”, explica una fuente próxima a la operación. En este sentido, indican que, en realidad, el planteamiento del consejo y el de LetterOne son prácticamente iguales, ya que ambos proponen una ampliación de capital y una reestructuración de la deuda y de las tiendas. El problema es quién quiere liderar ese rescate y el precio a pagar para los minoritarios, ya que la animadversión actual entre De la Cierva y DuCharme es evidente.

Desde LetterOne no han respondido oficialmente a la petición de información sobre sus planes de cómo van a refinanciar DIA.

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