sin miedo a una burbuja

La banca prepara un 'manguerazo' de crédito hacia el sector inmobiliario

Los bancos cierran 2018 en niveles récord de la crisis de concesión de nuevas hipotecas y prevén seguir creciendo este año. No ven todavía riesgo de burbuja

Foto: Imagen aérea de Seseña (Toledo) en 2008. (EFE)
Imagen aérea de Seseña (Toledo) en 2008. (EFE)

El ladrillo ya no es un tabú en el sector financiero. Esta palabra, que durante años ha dado escalofríos a los banqueros y se ha llevado por delante entidades, ha pasado en los últimos meses de ser una amenaza a un deseo.

Con la mayor parte de la digestión de la crisis finalizada, los bancos se centran ahora en conseguir un nuevo negocio rentable. Y es ahí donde entran tanto las hipotecas como los nuevos créditos para hacer promociones. La banca concedió nuevos préstamos para la compra de vivienda por valor de 44.000 millones en 2018, el máximo desde 2010, según datos recientes del Banco de España. Y la previsión de los banqueros es que vaya a más en 2019.

Lejos de la burbuja

"Se está dando una evolución positiva, pero nada que ver con los números de los picos que nadie desea que regresen, no estamos nada cercanos a una burbuja", explicó José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, una de las entidades que más fuerte está apostando por el ladrillo. El número dos de Santander, José Antonio Álvarez, piensa igual.

El grupo nacionalizado obtuvo la autorización para volver al sector promotor en 2018, y prestó 400 millones para nuevos proyectos, sobre todo residenciales. Este año quiere llegar a 1.000 millones. Y en hipotecas, donde concedió casi 3.000 millones con un 6,5% de cuota, pretende llegar al 10%, lo que implicaría más de 4.000 millones.

Manifestación ante el Supremo por la polémica del impuesto hipotecario
Manifestación ante el Supremo por la polémica del impuesto hipotecario

En lo que coincide tanto esta entidad como sus competidores es en que la actividad no se frenó por la polémica del Supremo con el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, ya que el último trimestre fue especialmente activo. Y también hay consenso en que a pesar de la apertura del grifo del crédito, los filtros de control de riesgos siguen muy presentes, tras la experiencia de la crisis. Pero que haya filtros no implica que no haya apetito por prestar.

Mientras haya crecimiento económico —este año se prevé algo más del 2% del PIB— y no haya señales de burbuja, la mayoría de entidades prevé seguir creciendo en el negocio inmobiliario este año. "Las holgadas condiciones de financiación y la favorable evolución macroeconómica han continuado impulsando la recuperación del mercado inmobiliario", señalaba en su último informe el Banco de España.

"La economía española muestra un importante dinamismo, especialmente frente a otros países europeos. La demanda doméstica va a seguir siendo fuerte, apoyada por la creación de empleo y las condiciones financieras favorables", añadió el viernes Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, ante los inversores.

A la mejora económica, se suma la expectativa de que salgan al mercado una avalancha de pisos y suelos en desarrollo, que los fondos extranjeros han ido comprando en los últimos dos años. Según un estudio de Oliver Wyman, estos inversores han comprado desde que estalló la crisis créditos morosos y adjudicados de los bancos por valor de más de 150.000 millones, muchos de los cuales tienen que rentabilizarse pronto. Para ello, necesitan promotores y familias con financiación, algo por lo que pelean los bancos.

Competencia feroz

En línea con otros competidores, Oliu espera que el saldo neto de hipotecas (nueva producción menos amortizaciones) se estabilice en 2019 tras casi una década de contracción. Gracias principalmente a los nuevos créditos, en el que la competencia seguirá siendo alta. Además, se espera que la destrucción del saldo inmobiliario se frene tras las ventas de las mayores carteras de activos problemáticos.

"Seguimos viendo tendencias positivas y vamos a seguir siendo un competidor fuerte", expuso ante analistas Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, entidad que aumentó en un 9% la concesión de nuevas hipotecas en 2018. Liberbank lo hizo en un 25% y Bankinter ha sido uno de los pocos bancos que ha podido aumentar su saldo neto, en 600 millones.

Cifras que podrían quedarse cortas frente a lo que se anticipa para los próximos meses. La banca es consciente de que el apetito inmobiliario va a frenarse a medida que se desacelere la economía, y no quiere desaprovechar esta oportunidad de hacer negocio, mientras dure la fiesta.

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