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Un café con Alberto Torrado, el mexicano que viene a comerse España (y Europa)

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Llega puntual a la cita (18:30), aunque lo tenía fácil. Debajo de las oficinas del Grupo VIPS en el paseo de la Castellana hay un local Starbucks de su propiedad. Quedamos con Alberto Torrado, el presidente y fundador del grupo mexicano de restauración Alsea, un gigante que gestiona más de 4.000 puntos de comida en todo el mundo y que hace solo un mes acaba de doblar su apuesta por España, tras adquirir por 500 millones de euros el negocio fundado por la familia de Plácido Arango hace 50 años.

Parece un ejecutivo más de los que trabajan en las Cuatro Torres. Torrado no lleva traje, pero gasta un perfecto 'look casual', alejado de cualquier detalle que le descubra como una de las grandes fortunas de nueva generación en México. Tampoco aparenta ser el restaurador más relevante de la Península, con un negocio de 1.000 millones de euros gracias a enseñas como VIPS o Starbucks, además de Ginos, Fridays, Wagamama, Burger King, Domino’s Pizza, Cañas y Tapas, Lavaca o Foster’s Hollywood.

Ha estado cinco días en Madrid acompañado por su mujer. Una visita relámpago para presentarse ante la nueva compañía y transmitir al cuerpo directivo cuáles son los planes de Alsea para todas sus marcas de restauración. Su apretada agenda convirtió el domingo de paseo familiar en una ronda por diferentes locales y centros comerciales de la capital, fascinado por descubrir a pie de calle cómo interactúan los consumidores. “No imaginas lo fácil, lo rentable y lo estable que resulta hacer negocios aquí”.

A sus 55 años, hace tiempo que su país natal se le quedó pequeño. Tras coronarse en México como el rey de las franquicias de restauración, su expansión por Latinoamérica fue el siguiente paso (Argentina, Colombia, Perú, Chile, Brasil…) antes de probar suerte en Europa. Lo hizo en 2014, de la mano de un socio español (Alia Capital), para comprar el Grupo Zena, al que en solo cuatro años consiguió doblar el margen de la cuenta de resultados. Visto el rendimiento, el cuerpo le pedía más.

Haciendo memoria, este emprendedor mexicano reconoce que sus pasos iban encaminados al mundo de la arquitectura, su verdadera pasión. Sin embargo, una estancia académica en Estados Unidos con su hermano Cosme le descubrió el horizonte de posibilidades que las pujantes marcas de comida rápida ofrecían en el país vecino. A la vuelta a México DF, probaron suerte con un pequeño local de la marca Domino’s Pizza (hacerlo con McDonald’s era más caro), donde ellos mismos hacían las entregas.

Torrado quiere conquistar Europa con Starbucks como punta de lanza, tras convertirse en su franquiciado para Francia, Luxemburgo, Bélgica y Holanda, además de España y Portugal. Este órdago eleva en realidad a 700 millones de euros la inversión de finales de 2018, su apuesta más importante en casi 30 años de historia de la compañía. Y lo dice consciente de que aun siendo una empresa cotizada, “aún tenemos una base cultural muy familiar, lo que nos permite afrontar este reto, por lo menos, a 10 años vista”.

Habla con naturalidad de abrir 200 restaurantes al año y crecer a tasas del 15% anual, como si ocurriera por inercia

Habla con naturalidad de abrir 200 restaurantes al año y crecer a tasas del 15% anual, como si ocurriera por inercia. “Es lo que se espera de nosotros”. Su habilidad está en identificar marcas relevantes para los consumidores (locales e internacionales) y hacerlas crecer en diferentes geografías. “No hay muchos secretos, créeme. Diría que elegimos bien las marcas, desarrollamos talento como operadores, conseguimos sinergias, construimos cultura corporativa y apostamos por la tecnología”.

Y así, año a año, sin hacer muchos castillos en el aire, Torrado se ha plantado como uno de los mayores pizzeros del mundo. “Hace 28 años, lo único que soñábamos era tener muchas tiendas de Domino’s en México, tantas como tuviéramos dinero para construir”. Y vaya si lo hicieron. Comprobó que la fórmula del negocio era insuperable: un local de 120 metros, un ciclo de negocio cada 30 minutos, dos modelos de pizza, Coca-Cola y todo en efectivo. Parecía claro que compensaba cambiar los planos por los números.

A partir de ese momento, Torrado cumplió el patrón de otros muchos empresarios de su país. “El mexicano siempre tenía puestos los ojos hacia abajo, porque pensamos que era más fácil. Luego hacia arriba, porque estaba más cerca y veíamos a EEUU como la referencia”. Hasta hace unos años, el salto a España no era lo natural pese al pasado en común. “Mi abuelo era español y yo soy español”, afirma orgulloso mientras recuerda el epicentro de sus raíces familiares por alguna remota aldea entre León y Galicia.

Aunque ha tardado en dar el salto, su apuesta por España y Europa no le hará seguir los pasos de otros compatriotas, que han convertido el barrio de Salamanca, La Moraleja o La Finca en sus nuevos hogares. Seguirá viviendo en México, pero tendrá razones de peso para venir a Madrid con más frecuencia. Al final, buena parte de los cafés y hamburguesas que se sirvan en nuestro país a partir de ahora tendrán sabor mexicano, y eso para alguien con antepasados de Oville es una hazaña en toda regla.

Messi busca hoteles con sol

Leo Messi.
Leo Messi.

Aunque su rivalidad en el campo ha quedado para la hemeroteca, el astro argentino del FC Barcelona ha puesto la mirilla para hacer negocios en el mismo segmento que Cristiano Ronaldo: hoteles y restaurantes. Su primer activo fue un cuatro estrellas en Sitges, al que luego sumó otro en Ibiza, dos mecas para el turismo internacional que nos visita y a las que ahora pretende incorporar otro establecimiento en la Costa del Sol. Mientras los goles siguen ocupando a Lionel Messi, el encargado de invertir su fortuna es el financiero Miguel Nebot, uno de los dos administradores de confianza del jugador de Rosario, salpicado por los líos judiciales que ha tenido con la Agencia Tributaria.

Exministro de capital riesgo

Luis Atienza.
Luis Atienza.

Fue ministro socialista con menos de 40 años. Más tarde, llegó a presidir la pública Red Eléctrica. A partir de entonces (2012), Luis Atienza inició su etapa como inversor en energías renovables a través de la firma Argo Capital Partners. Nada menos que desde Chile, para invertir en proyectos (como mini centrales hidráulicas) a lo largo de distintos países de Latinoamérica. Ahora, este ingeniero burgalés (junto a sus tres socios) ha decidido probar suerte y levantar un fondo de capital riesgo para desarrollar su propuesta en España y Portugal, apostando por compañías pequeñas y medianas cuyo foco esté relacionado con la transición energética y la reducción de emisiones de CO2.

La receta ‘value’ de Alsedo

Rafael Canales.
Rafael Canales.

Sin hacer mucho ruido, la oficina familiar del clan Ybarra-Careaga se ha destapado como uno de los mejores inversores del parqué nacional en los últimos años. Igual que otros gestores con estrella, el tino de Onchena descansa en apuestas a largo plazo y el buen hacer de pequeñas y medianas cotizadas, algunas de componente familiar, como Europac, Iberpapel o MásMóvil. Esa ha sido la línea de actuación de José Manuel Alsedo durante años, testigo que a partir del verano tomó Rafael Canales como nuevo consejero delegado. Su última gran apuesta ha sido la renovable vasca Solarpark. Si no fuera por la herencia familiar de Vocento, casi todo serían aciertos millonarios.

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