según una respuesta parlamentaria

El Gobierno se lava las manos con el incidente racista de Ryanair

La AESA no tiene competencias en este caso porque el incidente se produjo antes del despegue y con las puertas del avión abiertas. Sí analizó los hechos tras el revuelo generado

Foto: Fomento no tiene competencias para sancionar en este caso
Fomento no tiene competencias para sancionar en este caso

Octubre de 2018. Un pasajero de Ryanair la emprende contra su compañera de asiento, a la que dedica todo tipo de insultos racistas de la talla de "no quiero sentarme junto a tu maldita cara (...) negra fea y cabrona". El vídeo donde se denunciaron los hechos, ocurridos en un vuelo entre Barcelona y Londres Stansted, tuvo tal repercusión que las autoridades españolas anunciaron que estudiarían el caso.

Miguel Barrachina, diputado por Castellón del PP en el Congreso, preguntó al Gobierno qué medidas pensaba adoptar para "evitar comportamientos racistas" como el ocurrido en Ryanair. "La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha analizado los hechos y, con la información disponible, ha concluido que no es competente en este caso", reza la respuesta parlamentaria del Ejecutivo a la que ha tenido acceso este periódico.

El argumento de la AESA, dependiente del Ministerio de Fomento, es que dicho incidente se produjo "antes del despegue y con las puertas del avión abiertas". Por tanto, no se considera una operación de vuelo ni pone en riesgo la seguridad aérea.

"La conducta del pasajero no está tipificada en la Ley de Seguridad Aérea, y no cabe la posibilidad de sanción en ese ámbito", prosigue el Gobierno. El departamento capitaneado por José Luis Ábalos se comprometió a comprobar si se daban las condiciones para que la persona causante de la situación "pudiera ser sancionada como pasajero conflictivo, de acuerdo con la normativa vigente".

El Gobierno aclara las competencias de la AESA, sometida a normas de compensación y asistencia a los pasajeros en caso de denegación del embarque y de cancelación o retraso de los vuelos. De hecho, este organismo abrió dos expedientes informativos a la propia Ryanair a raíz de las cancelaciones de 2017, que dejaron en tierra a unos 400.000 pasajeros.

En paralelo, el ayuntamiento de Barcelona anunció que iba a trasladar el caso a la Fiscalía para aclarar lo ocurrido, identificar al presunto agresor y localizar a los posibles testigos, ya que el consistorio tiene un protocolo para los delitos de odio.

Ryanair veta al racista

La aerolínea 'low cost' se puso en contacto con la policía tanto de Barcelona como de Essex (Reino Unido), a la que facilitó una copia del vídeo y los datos de las personas involucradas (testigos incluidos). Hoy reitera que no tolerará este tipo de comportamientos y vetará "de forma permanente" a cualquier pasajero con actitudes racistas.

"Este asunto se está tratando con atención y urgencia. Le trasladamos nuestras más sinceras disculpas por lo ocurrido", dijo la aerolínea a la pasajera afectada en una carta. No obstante, la reacción inmediata de la tripulación fue cuestionada porque acabó cambiando de sitio a la víctima en lugar de expulsar al verdugo.

Los auxiliares de vuelo no estuvieron presentes en el momento de los comentarios racistas y se limitaron a seguir el protocolo, justifican desde Ryanair. La aerolínea fue consciente de la envergadura del caso cuando el vídeo empezó a circular por redes sociales, y es ahí cuando se puso en contacto con la policía.

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