los casos perdidos en la cnmv y el windsor

Windsor, el ‘incendio’ en el corazón financiero que salpicó a Francisco González

Numerosos directivos de todo tipo de empresas cotizadas comprobaron a través de la herramienta creada por El Confidencial si su teléfono móvil había sido intervenido por el comisario

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Las informaciones sobre las escuchas encargadas al comisario José Villarejo por parte del entonces presidente de BBVA, Francisco González, han generado estupor en el mundo financiero. Numerosos directivos de todo tipo de empresas cotizadas comprobaron a través de la herramienta creada por El Confidencial, como si fuese el boleto de la lotería de Navidad, si su teléfono móvil había sido intervenido por el comisario en un trabajo pagado por orden del que durante dos décadas ha sido el primer ejecutivo de la entidad financiera. Algunos tenían premio, estaban en la lista de los agraciados y tiraron de memoria para recordar sus operaciones con el bróker de Chantada (Galicia).

Dos de las más relevantes fueron la venta a la Corporación Banesto de Oil Dor y el traspaso de FG Inversiones Bursátiles. El primero fue un proyecto de red de gasolineras lanzado en 1991 con un capital de 10 millones y del que Francisco González tenía un 4% del capital. En 1992, la compañía fue vendida a Banesto y los accionistas de esa petrolera obtuvieron 6.000 millones de las antiguas pesetas con una plusvalías del 3.000% apenas un año después de su creación. FG, como se le conoce en el mundo financiero, invirtió 16 millones de pesetas y obtuvo 480 millones en una operación que 'a posteriori' fue afeada por conflicto de interés por el juez que investigó el caso Banesto, ya que su bróker, FG Inversiones Bursátiles, actuó de tasador en la compraventa.

Cuatro años después, en febrero de 1996, el negocio redondo fue la propia enajenación del bróker, que el empresario gallego transmitió a Merrill Lynch por 3.700 millones de las antiguas pesetas (22,24 millones de euros). La operación se hizo a la carrera porque José María Aznar había ofrecido un alto cargo al reconocido inversor en el futuro organigrama de poder del Partido Popular. El PP ganó sus primeras elecciones y Francisco González fue elevado a presidente de Argentaria, el banco controlado por el Estado y que tres años más tarde se fusionaría con BBV.

Pero la venta de FG Inversiones Bursátiles, que tuvo a Juan Fernández Armesto como asesor jurídico del ya banquero, dejó muchas incógnitas. Una 'garganta profunda' reveló a Merrill Lynch que se habían ocultado grandes pérdidas ocasionadas por inversiones fallidas en renta fija tras la subida de los tipos de interés en España —devaluación de la peseta— en 1994. El agujero era de 800 millones, roto que Francisco González había maquillado con operaciones intragrupo para evitar que el auditor y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) supiesen que la sociedad de valores había estado en potencial causa de disolución.

Tras revisar esa cartera fallida, Merrill Lynch decidió continuar con la adquisición, pero informando a la CNMV de que cambiaba el formato de la compraventa para solo quedarse con los activos y no con los pasivos. La filial española del banco americano, presidida en esos momentos por Claudio Aguirre, remitió por carta al organismo regulador la relación de hechos, si bien no interpuso ninguna acción judicial.

El asunto cayó en el olvido hasta que, coincidiendo en el tiempo con el intento de Sacyr por controlar BBVA, la CNMV recibió una demanda —de la que Villarejo da buena cuenta en los papeles a los que ha tenido acceso este diario— en la que se denunciaban esos hechos. Fue el 19 de enero de 2005, momento en que FG ya tenía contratado al comisario para espiar a sus presuntos enemigos. Pero la institución cerró el caso tras una investigación fugaz de tres días al indicar que era “prácticamente imposible” esclarecer las supuestas irregularidades contables.

Cuando la Fiscalia Anticorrupción entró a investigar el caso, la carta con la que Merrill Lynch había diseccionado las operaciones intragrupo a la CNMV había desparecido del archivo del organismo regulador. El fiscal se la pidió a Manuel Conthe, entonces presidente del supervisor de los mercados españoles, pero no la encontró. Se había extraviado durante el mandato de Fernández Armesto, abogado personal de Paco González y a quien Aznar nombró presidente de la CNMV. Merrill Lynch, por su parte, presentó su copia, con entrada en el registro de su misiva, por lo que el juez pidió a Deloitte, auditora de FG Valores, la documentación. Pero la auditora tampoco pudo aportar los papeles: el 12 de febrero se incendió el Edificio Windsor, donde tenía la sede Deloitte y donde se guardaban presuntamente las auditorías del bróker de Francisco González.

En julio de 2005, cuando la constructora ya había renunciado a comprar un paquete relevante del banco y el asalto encomendado por el PSOE y el PNV había sido sofocado, la Fiscalía Anticorrupción decidió archivar las "diligencias informativas" abiertas sobre la venta de FG Valores al descartar "la existencia de responsabilidades criminales", bien por estar prescritas o por no constituir delito. No obstantoe, reconoció la existencia de "manipulación contable" al estar acreditada "la existencia de operaciones intragrupo dentro del consolidable FG ante la CNMV para remediar un desfase contable en torno a los 800 millones de pesetas [4,8 millones de euros]”.

Varios nombres de estos protagonistas aparecen entre los investigados en tiempo real por Villarejo a petición de FG, que, como explican algunos de los afectados y algunos de sus más fieles colaboradores, tenía sospechas sobre supuestos o potenciales enemigos a los que aplicó medidas de vigilancia. Todo ello pese a asegurar en una reciente entrevista en 'El Español' que "los principios no sólo implican que todo lo que hagamos sea legal, lo cual es obvio. Además, implican que todo lo que hagamos se pueda publicar, es decir, que si se publica, al coger un periódico, te gustará o no te gustará, pero que siempre puedas decir: yo he hecho las cosas de acuerdo con mis principios”.

Más adelante, el aún presidente de honor de BBVA añade: "Han pasado muchos años, han pasado muchas cosas: las cuentas secretas, Sacyr, el presidente del Banco Central de Italia, Sareb, Bankia… En fin, todas las experiencias que quieras. Y cuando había que tomar decisiones de ese calibre siempre pensaba: ¿esto es legal?, ¿esto es moralmente aceptable?".

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