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CEOE tiene un plan para enamorar al Ibex y resucitar como 'lobby'

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Hace tiempo que la patronal de las patronales sigue sin dar con la fórmula para suplir la falta de liderazgo que dejó la marcha de José María Cuevas, el corajudo abogado palentino, camarada de juventudes sindicales de Rodolfo Martín Villa y voz de los empresarios durante casi 25 años, hasta la víspera de su muerte. Su sombra sigue siendo alargada pese a que ya son tres los dirigentes que han pasado por la presidencia de CEOE. Ahora es turno del recién estrenado Antonio Garamendi, un empresario bilbaíno de cuna, bien casado entre las dinastías de Neguri y criado en las entrañas burócratas de distintas asociaciones empresariales desde la más tierna infancia.

El nuevo patrón de CEOE tiene muchos puntos en común con sus antecesores, pues aunque dista mucho del perfil empresarial de Gerardo Díaz Ferrán (Marsans) o de la vis política de Joan Rosell (vinculado a Caixa), todos han hecho carrera como dirigentes de distintas asociaciones empresariales, uno en Madrid (CEIM), otro en Cataluña (Foment) y otro nacional (CEPYME). No en vano, un joven Garamendi llamó la atención de Cuevas en los años duros del País Vasco, cuando también costaba encontrar voluntarios para ocupar puestos incluso en las patronales, siendo aquel padrinazgo la llave maestra para su posterior carrera como ejecutivo del asociacionismo.

El nuevo presidente de CEOE, Antonio Garamendi, ha estado siempre bien relacionado con los equipos económicos del Partido Popular

Todo pudo haber cambiado en la historia de CEOE si el valenciano Juan Roig (Mercadona) hubiera aceptado en su día la sugerencia de algunos de los más relevantes empresarios del país. Al final, el viejo 'apparatchik' de la patronal de patronales, todo un ministerio en sí mismo, requiere de plena dedicación para controlar todos sus resortes, algo por lo que Díaz Ferrán pasó de puntillas, desbordado por sus problemas judiciales, y a lo que Rosell, procedente de Barcelona, se enfrentó con relativo éxito. Para ese reto, Garamendi ha reclutado para la causa a dos tecnócratas (técnicos comerciales del Estado) de la órbita del exministro ‘popular’ Luis de Guindos.

El nuevo presidente de CEOE ha estado siempre bien relacionado con los equipos económicos del PP. Tras una carrera dedicada en su mayoría a empresas del ámbito familiar, Garamendi engordó su curriculum con la llegada al poder de José María Aznar, pues le abrió la puerta a consejos de compañías públicas como Babcock & Wilcox (presidida por su cuñado Ramón Vecino) y REE. Ahora, dentro de la patronal, su mano derecha será Íñigo Fernández de Mesa, exsecretario de Estado de Economía y ahora presidente de Rothschild, a quien ha encomendado la doble tarea de coordinar la posición del 'lobby' en política económica y la de mediar ante los líderes del Ibex 35.

El sino de los nuevos tiempos -con el poder empresarial de cada sector concentrado en menos jugadores- ha hecho que la antigua relevancia de CEOE quede reducida a niveles insospechados. Así lo vieron ya algunos grandes del Ibex, que en el peor momento de la crisis abanderaron un nuevo y controvertido 'lobby' (Consejo de la Competitividad) para influir en las cuestiones críticas que afrontaba España bajo el mandato de Mariano Rajoy. Ahora, ese papel parece haberlo recogido el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), liderado por destacados empresarios de éxito y bastante más resolutivo a la hora de trasladar mensajes a los diferentes agentes de la opinión pública.

Si la meta de Garamendi, en la mejor tradición de alto ‘fontanero’, era alcanzar la presidencia, su papel podrá ser tan irrelevante como el de otras patronales sectoriales, vacías ya de sus competencias por la dimensión de los principales socios. Un ejemplo palmario es de la otrora influyente AEB, antaño punta de lanza del sector bancario y ahora una jaula de oro para su actual director general, José María Roldán (ex Banco de España), que distribuye su agenda de trabajo entre jornadas ociosas y bolos internacionales, fruto de la situación de bloqueo a la que someten Santander y BBVA (financiadores del 80%) a la asociación. Botín y FG no necesitan intermediarios.

Manuel Polanco ya es libre para tocar

Manuel Polanco. (EFE)
Manuel Polanco. (EFE)

La ficción ha durado doce meses. Tras la descarnada batalla por desocupar a Juan Luis Cebrián de la presidencia de Prisa, la solución menos mala fue su relevo por Manuel Polanco, hijo de Jesús Polanco y hombre de la casa durante tres décadas. Era una transición ordenada, pero ajena a la lógica de los nuevos tiempos en el gigante editorial. El cetro estaba reservado para Javier Monzón, independiente a la par que hombre de Ana Patricia Botín, accionista de referencia vía Banco Santander, una vez resueltas sus diferencias con Joseph Oughourlian (Amber Capital). Aun así, Polanco disfrutó del momento y dos fotos bastan para comprobarlo. Ahora, pierde sueldo y estatus, pero gana tiempo para grabar otro disco (el último fue en Miami), su verdadera pasión.

Concha Osácar desespera con el PSOE

Concha Osácar. (Youtube)
Concha Osácar. (Youtube)

La gestación del Real Decreto de Vivienda ha traído de cabeza a buena parte del sector inmobiliario. Una de las personas más entregadas -aunque no la única- en la tarea de advertir al partido del Gobierno de los riesgos que entraña una regulación restrictiva ha sido Concha Osácar, una de las gestoras más influyentes y de más éxito del sector. Sus reuniones durante meses con todos los niveles del PSOE han dejado un sabor amargo en la fundadora de Azora. Las líneas maestras del Real Decreto demuestran que las opiniones del partido y las del Palacio de La Moncloa no están siempre tan alineadas como parece. Las buenas palabras desde la órbita de Ferraz o Fomento tienen poco que ver con los hechos finales necesarios para atender al flanco de Podemos.

Manuel Lagares 'tropieza' en Cerberus

Manuel Lagares.
Manuel Lagares.

Ha protagonizado uno de los fichajes del final de año. Sin embargo, su incorporación a Cerberus no ha podido ser más desafortunada. Un accidente doméstico, paseando a su perro, ha costado a Manuel Lagares sendas fracturas en los brazos, un accidente tan aparatoso como el que sufrió antes de incorporarse a Bankia tras la llamada de Rodrigo Rato. Entonces, se lesionó ambas rodillas en el transcurso de una maratoniana jornada de esquí. Estas anécdotas adornan parte del relato que circula estos días sobre la figura del exbanquero de Credit Suisse, cuyo último gran ‘deal’ (vender una cartera de créditos del Banco Santander) fue a parar al fondo que le contrató dos meses después. Años atrás, la venta de Bankia Habitat (hoy Haya Real Estate) fue la primera toma de contacto.

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